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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

TABASCO: LOS ENFRENTAMIENTOS POLÍTICOS EN SUS COYUNTURAS HISTÓRICAS


MEMORIA TABASQUEÑA
Para el amigo y camarada: Moisés Castro Cervantes

Actualmente, Tabasco está viviendo una coyuntura histórica que redefinirá su futuro; la sociedad tabasqueña está viviendo en el contexto de una transición política, que forma parte de un proceso nacional, en el que un proyecto político consolida su hegemonía y, desplaza al proyecto político que las oligarquías tradicionales habían sostenido por varias décadas. Pero, en la coyuntura de esta transición, en Tabasco las diferentes posiciones políticas, representadas por lo que fue el viejo PRI, se están enfrentando a los grupos que se aglutinan a la 4T y, que representan un interés popular.
En la historia de todas las sociedades, los enfrentamientos políticos son una constante histórica, que determina su dinámica y desarrollo. Así, la historia de cada sociedad tiene su propio contenido histórico acerca de la lucha, oposiciones y contradicciones, que experimenta en el contexto de los enfrentamientos políticos y la lucha por el poder.
Dentro de México hay regiones que tienen una historia muy singular, en la que se expresan enfrentamientos políticos raros y peculiares, que contradicen toda lógica política e histórica. Ese tipo de enfrentamientos y que forman parte de luchas políticas coyunturales, son parte de la historia de Tabasco. Y parecen ser, parte de una ley histórica que determina la lucha por el poder a nivel local.
Son enfrentamientos que se expresan en hechos, relaciones sociales, discursos y prácticas diversas, que se realizan a contracorriente de la dinámica histórica que estaba viviendo México. Son hechos que forman parte de procesos históricos coyunturales, en los que los tabasqueños son incapaces de dialogar, pactar y tomar acuerdos, para lograr el progreso y el bienestar de la sociedad.
Andrés Manuel López Obrador, Enrique Canudas Sandoval, Carlos Martínez Assad, Carlos Ruíz Abreu, Gil y Sáenz, Del Águila, Filigrana, Balcazar, Geney Torruco, Mestre, Calzada, Ortiz, Torres, Taracena y, muchos otros estudiosos de la historia de Tabasco, han narrado los hechos y la historia de esas contradicciones, han elaborado explicaciones acerca de cómo se dieron los enfrentamientos políticos a nivel local.
Durante la Colonia, la mayoría de las clases sociales pudientes de la Provincia de Tabasco, se apegaron a los controles y mecanismos administrativos y políticos que la corona impuso. Esa tendencia, siguió definiendo la forma de actuar de las oligarquías tabasqueñas, que se consolidaron en el poder local a raíz de la Independencia; su posición y definición política, entre 1810 y 1855, fue la de adaptarse a los intereses políticos de quienes controlaran la presidencia de la república y el Congreso de la Unión, ya fueran conservadores o liberales.
En esa dinámica, solo se dieron pocas contradicciones entre el poder central y los políticos y militares tabasqueños; una de esas confrontaciones fue el pronunciamiento separatista de Traconis en 1846, que debe relacionarse con la intervención norteamericana en Tabasco en 1846-1847. Porque en 1846, cuando los gringos quisieron ocupar Tabasco y tomar la capital del estado, fueron rechazados y derrotados; luego, en 1847, mientras el país era ocupado y en vísperas de perder la mitad del territorio, los tabasqueños solo permitieron que las fuerzas norteamericanas controlaran San Juan Bautista, por un breve tiempo.
De esas experiencias históricas, los grupos hegemónicos de Tabasco, salieron fortalecidos, pero no supieron difundir y sacarle plusvalía política a sus logros y hazañas; no fueron capaces de negociar entre ellos y con la federación, para asumir una posición política, que le sacara provecho al hecho de haber derrotado a los norteamericanos. Hicieron todo lo contrario, se enfrentaron con la federación, quisieron separarse del país y, terminaron en luchas internas por el poder local.
Luego, se vino la hegemonía de los liberales, las reformas jurídicas y la Guerra de Reforma; en ese proceso, en el que en Tabasco conservadores y liberales, no muy juaristas, también se enfrentaron y lucharon por el poder. En ese contexto, México fue invadido por Francia, cuyas fuerzas llegaron a Tabasco en 1863, fueron derrotadas en la batalla del Jahuactal y expulsadas de San Juan Bautista el 27 de febrero de 1864.
La mayoría de tabasqueños fueron libres y republicanos durante todo el Segundo Imperio Mexicano, gracias a un pacto que hicieron, para luchar contra la invasión. En Tabasco nunca gobernó el emperador Maximiliano. Y Tabasco fue un espacio coyuntural que luchó contra la invasión francesa apoyando a veracruzanos, campechanos y chiapanecos. Tabasco defendió el juarismo y a la república desde 1863 hasta la derrota de Maximiliano en 1867.
Después de esos hechos, los tabasqueños se enfrentaron entre ellos por el poder, viejos conservadores (traidores y proimperialistas) regresaron a Tabasco y fueron incapaces de dialogar y negociar con los republicanos que ocupaban el poder; se crearon dos partidos políticos y, nuevamente la querella, la violencia y la lucha política impidieron que un programa de gobierno específico, trajera la prosperidad a la sociedad.
Con la llegada del porfiriato al poder, por primera vez, en relativa paz social, los tabasqueños tomaron acuerdos y negociaron para consolidar un proyecto político y modernizar las instituciones y la administración pública. Aunque ese proyecto, solo benefició a las distintas oligarquías y estableció nuevas formas de explotación del pueblo, por más de 30 años.
De 1912 a 1919, Tabasco vivió una dinámica muy concreta, en el contexto de la Revolución Mexicana, en ese proceso, entre 1912 y 1914, dos grupos revolucio narios: la Brigada Usumacinta y la Brigada de la Chontalpa, construyeron una hegemonía y lograron iniciar un proceso, que les permitió controlar el funcionamiento político de Tabasco, asumiendo la perspectiva del constitucionalismo. Pero, esos dos grupos, a pesar de asumirse como carrancistas, empezaron a luchar entre ellos por el poder, y en vez de construir una transformación juntos, lucharon encarnizadamente por el poder.
Después del golpe de Estado que inició Adolfo de la Huerta, el garridismo realizó la primera transformación social que ha vivido Tabasco; pero a pesar de su hegemonía de más de 10 años, de los cambios constantes que impulsó, siempre fue impugnado y confrontado por las oligarquías tabasqueñas, que desde la ciudad de México, Veracruz o Mérida, fueron responsables de diversos enfrentamientos y hechos violentos, que culminaron con la salida de Garrido de Tabasco.
Luego, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, los tabasqueños vivieron una transición y de nuevo, su desarrollo estuvo determinado por los intereses del centralismo político. Como resultado de esa transición, Francisco J. Santamaría llegó al poder en Tabasco, cuya administración promovió la negociación y los pactos políticos y, construyó una nueva burocratización en el poder local y nacional, que amortiguaron los enfrentamientos entre los diversos sectores sociales.
En esa dinámica, Tabasco floreció en todos los órdenes; cuestión que se vio interrumpida con la llega al poder de Manuel Bartlett Bautista en 1952 y con la quema de varios palacios municipales en 1955 y su salida de Tabasco. A partir de el enfrentamiento de 1955, nuevamente los grupos locales iniciaron un proceso de toma de acuerdos, que se aglutinaron al proyecto que impulsó como gobernador Carlos Alberto Madrazo Becerra.
Luego, el enfrentamiento político en Tabasco se dio como parte de una dinámica en la que, a nivel mundial, nacional y local, se enfrentaron dos generaciones, como parte de una crisis global que vivió el capitalismo y sus estructuras sociales. En ese contexto los estudiantes tabasqueños encabezaron movimientos estudiantiles en 1966, 1967 y 1968.
Posteriormente, las demandas de las nuevas generaciones de estudiantes, se entretejieron con los ideales de lucha contra el imperialismo, la guerra y los derechos civiles. En ese contexto, el PRI reafirmó una hegemonía en Tabasco y en su autoritarismo se callaban todas las inconformidades. Como parte de un proceso, en el que los descendientes de las viejas oligarquías agrarias y comerciales, seguían teniendo el poder, a partir de sus operadores políticos, que administraban las distintas instituciones locales.
En esa dinámica, hasta los gobernadores más progresistas del siglo XX, reprimieron a estudiantes, obreros, campesinos o petroleros. Ante ese autoritarismo, que maquilló su carácter antidemocrático con los recursos del petróleo, surgió la oposición política en Tabasco, que tuvo que organizar a los sectores populares para protestar y luchar para cambiar las estructuras sociales locales. Esa lucha lleva 36 años y, no ha logrado realizar una transformación significativa de la realidad diversa de Tabasco.
Hoy, quienes representan el proyecto político que nació de esa lucha, tienen el consenso popular; los sujetos que lo encabezan, tienen en sus manos la oportunidad de construir diálogos, acuerdos y negociaciones que les permitan establecer un pacto, para transformar la vida urbana, productiva, educativa y cultural de los tabasqueños.
Así, con un Tabasqueño en la presidencia y bajo la perspectiva de la 4T, Tabasco necesita un proyecto que aterrice en relaciones y prácticas políticas concretas, lo que el presidente llama: Humanismo Mexicano; un proyecto que reivindique la justicia social, que logre romper con esa ley histórica, que nos dice: el tabasqueño es incapaz de tomar acuerdos, pensar en el bien común y transitar hacia un mejor bienestar, en momentos coyunturales de su historia.
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