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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA SECRETARÍA DE CULTURA DE TABASCO: ENTRE LOS OLVIDOS, INERCIAS E INEFICIENCIAS


MEMORIA TABASQUEÑA
El olvido es la muerte, no tener memoria de nuestra historia contribuye a la reproducción de relaciones de enajenación, porque no les permite a los sujetos tener conciencia de su cultura e identidad.
Y cuando el olvido se establece como política pública, cómo una inercia que solo recuerda el pasado por mero compromiso burocrático; se actúa con la intencionalidad de que el olvido sea parte de un proyecto que solo simula reconocer nuestra cultura, porque con intereses precisos, no se recupera ni se difunde nuestra historia, porque incomoda al presente.
En todo lo que va de la administración actual en Tabasco, esa es la inercia que caracteriza a la Secretaría de Cultura; los ejemplos más directos, que ilustran esa actitud, es la posición que dicha institución ha asumido, en relación a las fechas que tienen que ver con el nacimiento o muerte de los tabasqueños que han sobresalido en ámbito cultural, científico o político; y con casi todas las fechas históricas del devenir de Tabasco
En 5 años de gobierno, la Secretaría de Cultura de Tabasco no ha realizado proyectos integrales que rescaten y revaloren la cultura local; menos, proyectos continuos y articulados que formen a los tabasqueños.
En esa dinámica, son pocos los eventos que se realizan para recordar y reivindicar a los diversos tabasqueños que han sobresalido en el arte, la literatura, el cine, la política, la historia, la fotografía o las ciencias duras.
En esa tendencia, en la que se percibe el poco conocimiento y apego de los funcionarios de la Secretaría de Cultura, a la identidad de los tabasqueños y a su patrimonio cultural, se contribuye al olvido y se promueve la ignorancia de los ciudadanos sobre su identidad.
En ese proceso, se obstaculiza que las nuevas generaciones se reencuentren con sus bisabuelos y abuelos, porque no conocen su legado; se reducen las posibilidades de que las diversas generaciones convivan y se relacionen en hermandad, diálogo y respeto.
En esa inercia, el patrimonio histórico cultural de Tabasco casi no se rescata y menos se difunde, ya sea por desinterés o por ignorancia; por ello, solo algunas tradiciones y fiestas populares son recordadas y recreadas para la convivencia social.
En ese tema, la mayoría de eventos culturales que se realizan en los distintos municipios, son parte de un interés y esfuerzo de autoridades y ciudadanos a nivel municipal.
La Secretaría de Cultura de Tabasco no realiza conferencias, mesas redondas, exposiciones, programas de radio o televisión sobre la historia, el patrimonio y la cultura tabasqueña; casi todos los museos locales carecen de un guion museográfico actualizado; la infraestructura cultural se ha deteriorado y los proyectos de formación cultural se han reducido al mínimo; las evidencias están a la vista de todos y han sido expuestas por diversos ciudadanos: el caso del Ágora, el CEIBA o, cómo se encuentra la zona del CICOM, son ejemplos contundentes.
Como parte de ese proceso, en el que la Secretaría de Cultura promueve el olvido de nuestra historia y, al mismo tiempo, no hace casi nada para cumplir con sus obligaciones administrativas propias; también se actúa en contra de la lógica del proyecto de la 4T, que promueve una revaloración cultural de los pueblos originarios, una reivindicación de sus fiestas, tradiciones y manifestaciones culturales, como parte de un proceso, que le permita a los ciudadanos conocer su pasado y adquirir una conciencia histórica.
Por ello, no nos sorprende que este año, el nacimiento de Carlos Pellicer: el 16 de enero, solo se recordó brevemente, con un acto casi absurdo.
Ese día el secretario de cultura, llevó una corona floral a la estatua de Pellicer que se encuentra fuera del museo de arqueología en Villahermosa.
No hubo gente, discursos, ni piezas de oratoria, menos: conferencias o exposiciones. Y en la casa que vivió Pellicer, que actualmente es un museo, no se realizó nada extraordinario.
Los que estudiamos la historia, la cultura e identidad del tabasqueño, que la difundimos cotidianamente en los espacios culturales que están a nuestro alcance: la UJAT, el Centro Cultural de Centro, en los programas de radio y televisión, que nos abren algunos amigos; le demandamos al Congreso de Tabasco, a nuestros diputados locales, revisar cómo se ha dado la administración de la Secretaría de Cultura; e invitamos a los ciudadanos a realizar denuncias concretas, con evidencias específicas y ante los órganos públicos correspondientes.
Para oponernos a la cultura del olvido y pugnar por el rescate de nuestra memoria.
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