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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

EL PERIODISMO TABASQUEÑO: ENTRE LA BUROCRATIZACIÓN Y LA CULTURA DE LA OPINIÓN


MEMORIA TABASQUEÑA
Hace más de 20 años, durante el gobierno de Madrazo Pintado, intenté publicar un artículo que titulé: Réquiem del Periodismo tabasqueño; se lo entregué al director de un periódico local; me dijo que lo publicaría en los próximos días, pero nunca lo hizo. Le comenté sobre el hecho al doctor Lácides García y me dijo: “Héctor, los periodistas en Tabasco ejercen el oficio sin haber estudiado comunicación y los diversos géneros del periodismo; son como gatilleros (…) negocian todo lo que publican.”
En el artículo explicaba que había leído diversos periódicos publicados en Tabasco, durante el siglo XIX y XX. De manera directa explicaba cómo en diversas etapas de su historia, el periodismo local se había burocratizado al poder y, eso había generado una crisis en el ejercicio periodístico, por falta de credibilidad y, sobre todo, una cultura en la que los medios difundían opiniones y juicios de valor con excesivos adjetivos calificativos, en detrimento de la explicación o el análisis de los hechos del diario acontecer; como parte de un proceso en el que el rumor, el supuesto, la injuria y la descalificación, llenaban las páginas de varios periódicos.
El escenario ideal, en el que muchos periódicos ejercían esa cultura de la pseudocomunicación, era en la época de las elecciones federales y locales; eran momentos en los que las frases ideologizadas se expresaban en las noticias, las editoriales, los artículos de opinión y las crónicas. En ese contexto, lo que menos importaba era informar, el objetivo fue ganar adeptos, que creyeran en una versión politizada de los hechos y, que los lectores aceptaran a un proyecto político, que buscaba administrar la sociedad, que se “representaba” en los candidatos.
Esa tendencia, la pueden ver al revisar y estudiar las campañas políticas, a partir de las cuales, han sido electos todos los gobernadores de Tabasco, desde Santamaría hasta Adán Augusto. En esa dinámica, todos los representantes del periodismo local, han asumido posiciones burocratizadas a la lucha política y basado su quehacer periodístico para ganar adeptos para la causa que defienden, que muchas veces, no es la causa del proyecto político que sostenga algún grupo específico, sino que, su causa es el beneficio económico que puedan recibir por avivar, recrear, reproducir o asumir una posición en la contienda política.
Y aunque esa variable histórica, pueda parecer solo parte del periodismo hegemónico de Tabasco, hoy sabemos que forma parte de la cultura e identidad de muchos periodistas en el país y el mundo. También sabemos, que esa forma de ser de muchos medios de comunicación, forma parte de una tendencia que los reafirma como aparatos ideológicos de las oligarquías de cada sociedad local, regional, nacional, que se articula a intereses trasnacionales.
En Tabasco hace falta investigaciones sobre el quehacer del periodismo local a través de su historia, que nos explique por qué a Santamaría le interesó controlar a la prensa tabasqueña; cómo la uso Bartlett Bautista para ejercer el poder o, cómo la usaron sus oponentes para derrocarlo, etc. En fin, nos hace falta conocer la relación política y la relación económica, que cada medio ha tenido (a través de su historia) con el poder. Estudios que nos expliquen cómo el quehacer periodístico de Malpica, Montiel, Galguera, Bastar, Mora, Muñoz, González, Romero, Bulnes, Pacheco, Márquez, Calles y, muchos otros, han estado vinculados al poder, con el fin de obtener beneficios económicos.
Esa es una historia no escrita, los periódicos impresos están ahí en las hemerotecas, como evidencia objetiva de la cultura que refrendaron, reprodujeron y recrearon, hasta el presente, los periodistas tabasqueños, en las páginas de: El Hijo del Garabato, el Rumbo Nuevo, Tribuna, La Verdad, Alborada, El Condor, Novedades, El Diario de Tabasco, el Censor, el Momento, el Presente, el Mercurio, Avance, Tabasco hoy, etc.
Hoy, que se acercan las elecciones, los ciudadanos vemos como varios medios de comunicación realizan un periodismo de muy poca calidad. Vemos cómo se reproduce una tendencia en la que se cae en la calumnia, la difamación, la burla y la descalificación de lo sujetos, se realiza un periodismo casi del rumor y del chisme, en el que la investigación y el análisis están ausentes; en ese contexto, muchos medios se limitan a describir lo que sucede cotidianamente y, acompañan esa descripción con opiniones que enjuician y que le dan un carácter moral a la narrativa periodística, contra la racionalidad y la explicación de hechos, relaciones y discursos.
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