MEMORIA TABASQUEÑA
ACOTACIONES SOBRE EL ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN MEXICANA
Cada 5 de febrero de cada año, los mexicanos recordamos que en ese día, en 1857 se promulgó la constitución liberal, que se defendió en la guerra de los tres años contra los conservadores y, luego, contra la intervención francesa. También, los mexicanos reivindicamos que el 5 de febrero de 1917 se aprobó la constitución que hoy nos rige; y solemos decir que es producto de la Revolución Mexicana y definió la historia contemporánea del país.
En esta fecha, las instituciones, los medios de comunicación y en actos conmemorativos, a los ciudadanos nos dicen que: la constitución es la ley suprema o carta magna de nuestra sociedad; que es la base del conjunto de leyes y normas que legitiman y delimitan nuestro modelo de Estado, nuestra soberanía y autonomía; que debemos respetarla y conducirnos en la vida social bajo sus principios y las leyes que emanan de ella.
Para mi una constitución es producto de un pacto social en el que se sintetizan los objetivos, propósitos y proyecto social de una sociedad, de su diversidad; es el documento que define los poderes del Estado y las instituciones, de sus obligaciones para con la sociedad; e incluye, los deberes y derechos de los sujetos que viven bajo ese modelo de Estado. Sé que las leyes que emanan de una constitución, regulan nuestra vida social, delimitan nuestro deber ser como individuos en el contexto de la colectividad, las instituciones y, los mecanismos que tiene y práctica el gobierno, que asume y reproduce ese modelo de Estado.
Pero, hasta el cansancio hemos visto que las leyes, la constitución y sus principios, son interpretados y usados al son que marca el poder político o económico y, ello ha generado una enorme impunidad en la impartición de justicia. Hoy en México, el poder judicial vive una de las peores crisis de su historia, por ser señalado como corrupto en su nivel estatal y federal. Es un poder que no tiene credibilidad ante las mayorías y, sus decisiones lo exhiben como uno de los causantes de la impunidad, por impartir justicia en función de criterios clientelares, intereses económicos o de clase y, por línea política.
Para explicar parte de ese fenómeno, tenemos que revisar, analizar y comprender cómo se han elaborado las leyes en nuestro país, por qué sujetos y con qué intereses. Podemos hacerlo desde el siglo XIX, pero el estudio de cómo se realizó y se reformó la constitución actual, nos sirve de ejemplo para expresar las dos siguientes hipótesis: 1) la Constitución de 1917 fue realizada por un grupo hegemónico, que no fue capaz de integrar las demandas de todos los que iniciaron y asumieron una posición revolucionaria. 2) la Constitución de 1917 no cambió el modelo de desarrollo, ni el sistema político que se había fundado en México desde el siglo; fue un medio para refuncionalizar, bajo el liberalismo, al Estado mexicano en el siglo XX; por ello, los grupos hegemónicos le han realizado toda clase de reformas.
La Constitución de 1917 tiene un contenido social, que se expresa en las garantías individuales, los artículos que tienen que ver con el trabajo, la educación, la cuestión agraria y el Estado laico; pero es una constitución liberal; su contenido y su aplicación, siempre han sido cuestionados. Actualmente, la constitución y las leyes son impugnadas, por la forma en que el poder judicial las interpreta y aplica.
La constitución tiene un cuestionamiento de origen, fue aprobada sin el consenso de los obreros, porque Carranza los reprimía y encarcelaba, le hicieron una huelga general en el país en 1916. Sabemos que Zapata estaba levantado en armas y controlaba territorios de Morelos, Puebla y Guerrero, por lo tanto, los zapatistas no estuvieron en el constituyente. Villa y sus seguidores, tampoco estuvieron en la discusión y aprobación de la constitución, pues andaban huyendo en Chihuahua y Durango. Y para colmo, los gringos tenían invadido el país.
Por lo tanto, la Constitución de 1917 no reflejó el posicionamiento directo de obreros y campesinos, de villistas y zapatistas, lo que si reflejó fue el discurso de políticos profesionales, de algunos revolucionarios con conciencia social, que habían participado en la lucha armada, pero que en ese momento actuaban determinados por los carrancistas.
Entonces, no solo hace falta conocer la evolución histórica de la constitución y las leyes. También, hace falta empezar a pensar en hacer otra constitución, que corresponda a las exigencias y necesidades de los mexicanos, de las mayorías.
En esta fecha, las instituciones, los medios de comunicación y en actos conmemorativos, a los ciudadanos nos dicen que: la constitución es la ley suprema o carta magna de nuestra sociedad; que es la base del conjunto de leyes y normas que legitiman y delimitan nuestro modelo de Estado, nuestra soberanía y autonomía; que debemos respetarla y conducirnos en la vida social bajo sus principios y las leyes que emanan de ella.
Para mi una constitución es producto de un pacto social en el que se sintetizan los objetivos, propósitos y proyecto social de una sociedad, de su diversidad; es el documento que define los poderes del Estado y las instituciones, de sus obligaciones para con la sociedad; e incluye, los deberes y derechos de los sujetos que viven bajo ese modelo de Estado. Sé que las leyes que emanan de una constitución, regulan nuestra vida social, delimitan nuestro deber ser como individuos en el contexto de la colectividad, las instituciones y, los mecanismos que tiene y práctica el gobierno, que asume y reproduce ese modelo de Estado.
Pero, hasta el cansancio hemos visto que las leyes, la constitución y sus principios, son interpretados y usados al son que marca el poder político o económico y, ello ha generado una enorme impunidad en la impartición de justicia. Hoy en México, el poder judicial vive una de las peores crisis de su historia, por ser señalado como corrupto en su nivel estatal y federal. Es un poder que no tiene credibilidad ante las mayorías y, sus decisiones lo exhiben como uno de los causantes de la impunidad, por impartir justicia en función de criterios clientelares, intereses económicos o de clase y, por línea política.
Para explicar parte de ese fenómeno, tenemos que revisar, analizar y comprender cómo se han elaborado las leyes en nuestro país, por qué sujetos y con qué intereses. Podemos hacerlo desde el siglo XIX, pero el estudio de cómo se realizó y se reformó la constitución actual, nos sirve de ejemplo para expresar las dos siguientes hipótesis: 1) la Constitución de 1917 fue realizada por un grupo hegemónico, que no fue capaz de integrar las demandas de todos los que iniciaron y asumieron una posición revolucionaria. 2) la Constitución de 1917 no cambió el modelo de desarrollo, ni el sistema político que se había fundado en México desde el siglo; fue un medio para refuncionalizar, bajo el liberalismo, al Estado mexicano en el siglo XX; por ello, los grupos hegemónicos le han realizado toda clase de reformas.
La Constitución de 1917 tiene un contenido social, que se expresa en las garantías individuales, los artículos que tienen que ver con el trabajo, la educación, la cuestión agraria y el Estado laico; pero es una constitución liberal; su contenido y su aplicación, siempre han sido cuestionados. Actualmente, la constitución y las leyes son impugnadas, por la forma en que el poder judicial las interpreta y aplica.
La constitución tiene un cuestionamiento de origen, fue aprobada sin el consenso de los obreros, porque Carranza los reprimía y encarcelaba, le hicieron una huelga general en el país en 1916. Sabemos que Zapata estaba levantado en armas y controlaba territorios de Morelos, Puebla y Guerrero, por lo tanto, los zapatistas no estuvieron en el constituyente. Villa y sus seguidores, tampoco estuvieron en la discusión y aprobación de la constitución, pues andaban huyendo en Chihuahua y Durango. Y para colmo, los gringos tenían invadido el país.
Por lo tanto, la Constitución de 1917 no reflejó el posicionamiento directo de obreros y campesinos, de villistas y zapatistas, lo que si reflejó fue el discurso de políticos profesionales, de algunos revolucionarios con conciencia social, que habían participado en la lucha armada, pero que en ese momento actuaban determinados por los carrancistas.
Entonces, no solo hace falta conocer la evolución histórica de la constitución y las leyes. También, hace falta empezar a pensar en hacer otra constitución, que corresponda a las exigencias y necesidades de los mexicanos, de las mayorías.