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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

EL GOLPE DE ESTADO CONTRA MADERO EN 1913


MEMORIA TABASQUEÑA
La historia oficial nos ha enseñado que Francisco I. Madero es un mártir y que, al ser asesinado en el contexto de un Golpe de Estado, se convirtió en un héroe de la Revolución Mexicana. Ese discurso, lo bautizó con la frase del “Apóstol de la democracia”. Pero, ¿cuál fue la condición social de Madero? y ¿cuál fue su proyecto y práctica política?
Investigar sobre la condición social de Madero, su pertenencia a una familia, formación académica, bienes e intereses económicos, relaciones sociales y su vida en Coahuila, nos remite a un hombre perteneciente a las clases altas y a las oligarquías agrarias del norte de México; a las familias más ricas del país, cuya fortuna y bienes económicos se acrecentaron durante el porfiriato. La vida de Madero nos remite a las condiciones sociales de un burgués, con plena conciencia de la clase a la que pertenece y reproductor de la cultura de esa clase.
Madero fue un liberal, se formó bajo bajo los principios del capitalismo y reprodujo ese proyecto en las circunstancias de sus intereses familiares y sociales, en mundo rural del norte de México. Sus ideas políticas, las podemos leer en su libro: “La Sucesión Presidencial”. En ese texto vamos a poder leer qué, en términos discursivos, Madero pugna por la democracia en México.
Con ese libro, logró construir una simpatía política entre los sectores sociales que habían sido desplazados, reprimidos y callados por la dictadura de Porfirio Díaz. Desde esa posición, Madero participó en el proceso electoral de 1910; fue reprimido, encarcelado y salió hacia el exilio. En ese proceso, se elaboró el Plan de San Luis, con el que se convocó a los mexicanos a levantarse en armas contra la dictadura. Después, en 1911 con el triunfo en la Batalla de Ciudad Juárez, los revolucionarios logran la renuncia de Díaz e inician un proceso de pactos, que llevan a Madero a la presidencia de la república.
En ese proceso, Madero y los grupos que lo llevaron a la presidencia, no buscaron transformar el sistema político mexicano. Por ello, Madero no cambió las estructuras institucionales de ese sistema: el ejército, la clase política y los operadores del Congreso de la Unión. Por eso, Madero rompió con Orozco, lo acusaron de traidor los magonistas y lo desconocieron los Zapatistas con el Plan de Ayala. Madero solo quiso reformar al sistema porfirista, democratizarlo bajo los principios del liberalismo, nunca quiso transformar estructuralmente al país.
Así, sin haber desplazado del poder a los sectores sociales que determinaron el porfirismo, solo se conformó con exiliar a las principales cabezas: a Porfirio Díaz y a sus operadores e ideólogos. Madero se convirtió en un enemigo de su propia clase social, de los sectores ultraconservadores. Madero pugnó por una reforma democrática en el país, que atentó contra los intereses de las oligarquías agrarias, comerciales, militares y políticas, que querían seguir viviendo bajo las condiciones que había establecido el porfirismo.
El Golpe de Estado contra Madero, fue parte de un complot de los miembros de su propia clase, de las oligarquías mexicanas que se aliaron con los Estados Unidos y otras potencias extra1njeras; con ese hecho lo derrocaron y asesinaron; detuvieron y persiguieron a los reformadores que lo acompañaron. Antes del asesinato de Madero, en 1913, los oligarcas ultraconservadores ya habían atentado contra Madero dos veces: con Bernardo Reyes y Con Félix Díaz; los dos fueron encarcelados y, desde la prisión, fueron apoyados para que iniciaran el Golpe de Estado el 9 de febrero de 1913.
Madero tuvo plena conciencia de cómo los ultraconservadores fraguaban intrigas y un complot contra su gobierno; todos los días, la prensa le restregó en su cara la oposición que manifestaban contra él; sabía dónde se encontraban sus adversarios políticos: el Congreso de la Unión, el Poder Judicial y el ejército; conocía las oposiciones los terratenientes, empresarios y comerciantes; desde luego, a los enemigos que tenía en las empresas extranjeras y en los gobiernos de EUA e Inglaterra.
Al confiarle su defensa al general Huerta, por boca de su hermano Gustavo, el presidente conoció de la relación entre los golpistas, encabezados por Félix Díaz, con Huerta. Así, la consumación del Golpe de Estado, la detención y asesinato de Madero y Pino Suárez, fue parte de una oposición y traición de los miembros de su propia clase; en un contexto, que el presidente conoció y no quiso cambiar, porque ello implicaba imponerse con las armas, detener, enjuiciar y encarcelar a los oligarcas, de su misma condición social.
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