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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA BUROCRATIZACIÓN DE LAS MEXICANAS AL PRI: EL IV CONSEJO NACIONAL FEMENIL REALIZADO EN VILLAHERMOSA


MEMORIA TABASQUEÑA

El 8 de marzo es una fecha histórica que propicia el diálogo y reflexión sobre las problemáticas de las mujeres de todo el mundo. Es una fecha que pone el dedo en la llaga, es decir, que deja en evidencia lo que permanece y lo que ha cambiado de las necesidades de la mujer en el presente: en materia de derechos, salud, educación, acceso a la justicia y seguridad.
Por ello, en esta ocasión, les comparto este artículo acerca de la historia de las mujeres en Tabasco. Como lo he señalado en otras ocasiones, la historia de las mujeres y del feminismo tabasqueño, tiene diferentes etapas históricas que deben diferenciarse de acuerdo al contexto histórico nacional y regional de cada etapa de la historia de nuestro estado.
Por ejemplo, con las garridistas en los años 20 y 30, hubo un cambio discursivo y en la práctica, sobre el deber ser de las mujeres, su educación, acceso al trabajo, a la vida pública y en especial, sobre sus derechos políticos. Que fueron producto no solo del sistema garridista, sino además, de las demandas y luchas de las mujeres; cuyos ideales se concretaron, de manera institucional, con la creación del Partido Feminista Radical de Tabasco, que se fundó el 5 de diciembre de 1931.
Sin embargo, en los años siguientes, con el Estado posrevolucionario las movilizaciones y organizaciones de mujeres en Tabasco fueron perseguidas por el nuevo régimen; en esas circunstancias las feministas que se habían dedicado a promover todas las ideas y proyectos garridistas en pro de la mujer, como Ana Santa María, salieron del estado y vivieron la persecución de sus detractores que ocuparon el poder.
Así, en poco tiempo, con la fundación del Partido Revolucionario Institucional, las mujeres en Tabasco y el feminismo como propuesta política e ideológica de liberación social, quedaron reducidos a su mínima expresión; es decir, a nivel nacional y local, los ideales femeninos establecidos por el partido hegemónico y reproducido por la sociedad, fueron completamente conservadores, paternalistas y patriarcales con las mujeres. Nuevamente, se delimitó el campo de acción para las mujeres: el hogar, la familia, los hijos y los intereses del partido.
El ejemplo más claro de eso, fue en 1953 con el sufragio femenino. Con ese acto, de acuerdo con la historiadora Enriqueta Tuñón en libro Las revoluciones de las mujeres en México (2014) “… el Presidente daba respuesta, de alguna manera, a la inconformidad de las mujeres y, al mismo tiempo, no afectaba al sistema, pues ellas seguían bajo el control político e ideológico del PRI, además las dejaría circunscritas a actividades pertenecientes al ámbito doméstico… ya que continuaba considerándolas como primeras responsables de la familia…”
Por ello, en el caso de Tabasco, se entiende la desmovilización política de las mujeres en pro de una agenda feminista crítica durante casi 10 años, situación que cambió a finales de la década de los 60 con los movimientos estudiantiles en México. Solo entonces el PRI, a través de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), organizó los Consejos Nacionales Femeniles; realizándose en la capital tabasqueña el IV Consejo Nacional, que se inauguró en el cine Sheba, el 6 de marzo de 1969.
En una nota de Ramón Hernández, del periódico Rumbo Nuevo, relató que al IV Consejo Nacional Femenil de la CNOP asistieron comités de mujeres de Baja California, Colima, Distrito Federal, Yucatán, Nuevo León, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Sinaloa, Durango, Michoacán, Nayarit y Querétaro. Para él, la realización del Consejo fortalecía la formación de los cuadros políticos del PRI, que buscaban reflexionar y analizar los grandes problemas nacionales, desde una perspectiva que sintetizaba el pensamiento de las mujeres.
Estas fueron algunas de las ponencias presentadas en el IV Consejo Nacional Femenil: “La Mujer y la política”, “Obligación de la mujer de participar en actividades de tipo político”, “Establecimiento de la Escuela de Capacidad Política”, “La Mujer como elemento de Sector y de Partido”, “Politización de la madre de familia, como factor de unidad y solidaridad nacional”, “Fortalecimiento de los grupos femeniles de la CNOP” y “Restructuración de los Cuadros Femeniles y Unidad de Acción”.
Con la realización del IV Consejo Nacional Femenil en Tabasco y la presencia de 192 legadas, que vinieron de 27 estados de la república, se intentó incorporar las demandas y las reivindicaciones que las mujeres estaban haciendo en el país, bajo los límites burocráticos del PRI. A las tabasqueñas que habían participado en los movimientos estudiantiles y magisteriales de 1967 y 1968, se les intentó encauzar bajo esa hegemonía priísta.
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