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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA SEMANA SANTA EN VILLAHERMOSA


MEMORIA TABASQUEÑA
La Semana Santa o Semana Mayor, como se conoce entre muchos tabasqueños, es un conjunto de días, entre el mes de marzo y el mes de abril de cada año, según la fecha de la primera luna llena de primavera y que coincide con la fecha de la pascua judía y, que el cristianismo celebra como los días de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la cual inicia con el domingo de ramos y concluye con el domingo de resurrección.
La primer Semana Santa que se celebró en México (pocos lo saben) fue realizada aquí en Tabasco, en Centla; Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España refiere que, después de la Batalla de Centla, Cortés y sus huestes se quedaron cinco días en el lugar y aprovecharon para que el religioso: fray Bartolomé de Olmedo, celebrara la misa de Domingo de Ramos en ese lugar, con lo cual se inició la Semana Santa. Reitero, esa fue la primer Semana Santa celebrada en el actual territorio mexicano y tabasqueño, en 1519.
La ciudad de Villahermosa, que ha experimentado diversos cambios a través del tiempo, no ha perdido (del todo) sus tradiciones alrededor de la Semana Santa; aunque ya no se representa dicha festividad popular como hace décadas. Cabe decir que, a finales de los años 90s, los días santos eran de total respeto, los negocios cerraban jueves, viernes y sábado de la semana mayor; no se cocinaba, ni se barría esos días; incluso, algunas personas consideraban que ni te debías bañar esos días; decían que cocinar era como “estar cocinando a Cristo” y, barrer era, “barrer sobre el cuerpo de Cristo”; no se comía carne y se seguía la vigilia consumiendo solo pescado y otros productos del mar o vegetales, se elaboraban tamales de frijol y empanadas de pejelagarto.
Otra actividad tradicional, que se conservó hasta los primeros años del siglo XXI, fue que: en los días santos, algunas familias e iglesias invitaban a hacer la visita de las siete casas; cuestión que algunos devotos realizaban el jueves y viernes santo. Actualmente, debido a la distancia entre los templos de la ciudad de Villahermosa, el costo del transporte y la gasolina, esta tradición ha quedado prácticamente en el olvido, a diferencia de ciudades del centro del país, donde la visita de las siete casas es muy común en Semana Santa.
El domingo de ramos, con el cual inicia la Semana Mayor, sigue siendo una tradición que practican los católicos tabasqueños, las familias siguen llevando sus ramos o palmas a bendecir, para después ponerlos en las puertas de sus casas o negocio, como símbolo de “protección” y “buen augurio”; aunque la iglesia dice que estas palmas son símbolo de Cristo Rey.
Otra tradición que se niega a morir en Villahermosa, es la representación del Vía Crucis viviente, que varias parroquias realizan; aunque no todas continúan realizándolo actualmente, ya que durante y después de la pandemia, interrumpieron la realización de esta actividad piadosa. El Vía Crucis fue introducido a la Nueva España en 1538, como un recurso catequético de evangelización, fue usado primigeniamente por los dominicos; después otras órdenes religiosas siguieron el mismo ejemplo y lo difundieron, utilizándolo como un medio para enseñar a los naturales la pasión y muerte de Jesús.
En el caso de Villahermosa el Vía Crucis más antiguo es el de la colonia Tamulté de las Barrancas, que tiene poco más de 53 años de realizarse cada año y, en honor a su fiesta patronal dedicada al Señor del Gran Poder, cuya festividad se celebra el lunes de pascua. Este Vía Crucis reúne cerca de cien personas, que representan los diversos pasajes de la vida de Cristo, desde el domingo de ramos, para señalar la entrada de Jesús en Jerusalén; jueves santo: con la última cena, oración en el huerto, beso de Judas y Jesús ante los sacerdotes; viernes santo: con Jesús ante Pilato, el camino de la cruz y la muerte de Jesús; y sábado santo: con la escena de la resurrección. También otras parroquias celebran el Vía Crucis viviente como la Catedral del Señor de Tabasco, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia 1 de mayo, la parroquia de San Antonio de Padua en la colonia José María Pino Suárez, entre otras más.
Estas tradiciones, forman parte de la vida comunitaria y religiosa de los habitantes de Villahermosa, en ellas expresamos nuestra cultura e idiosincrasia, así como, nuestra convivencia comunitaria; por ello, las recordamos.
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