MEMORIA TABASQUEÑA
LOS TABASQUEÑOS CONTRA EL IMPERIALISMO: EN TRES MOMENTOS DE SU HISTORIA
Pocos países pueden presumir haber triunfado, en una lucha armada o ideológica contra el imperialismo; pocos habitantes del planeta pueden contar hechos históricos, en los que sus ancestros rechazaron invasiones e intentos neocolonialistas representados por potencias extranjeras. En México, pocos estados de la república pueden decir que, en su experiencia histórica y en las invasiones neocoloniales, sus ciudadanos derrotaron a las fuerzas imperialistas que quisieron ocupar nuestro territorio.
Los tabasqueños, sí pueden presumir de haber luchado, enfrentado con las armas y la palabra a los imperialistas, y haberlos derrotado. Tabasco es una realidad sociohistórica, en la que los ciudadanos pueden decir que: en el siglo XIX, sus ancestros derrotaron en 1846 a los norteamericanos; en 1847, permitieron que, los mismos gringos, solo ocuparan la capital de Tabasco poco más de 30 días y los hicieron replegarse hacia el mar. Luego, en 1863, en la batalla del Jahuactal derrotaron a los franco-imperialistas; y al año siguiente, en 1864 los expulsaron de San Juan Bautista, por ello, nunca fueron gobernados por Maximiliano. También pueden decir que, durante el garridismo, los sectores sociales se manifestaron contra los intereses comerciales, intervencionistas y militares del imperialismo norteamericano.
EL IMPERIALISMO YANKI DERROTADO EN TABASCO
Entre 1846 y 1847, los norteamericanos, con el lema de la doctrina Monroe en la mano: “América para los americanos”, ocuparon México y, luego nos despojaron de la mitad del territorio. En ese proceso histórico, mientras los ejércitos de los conservadores, encabezados por Santa Anna, fueron derrotados en casi todo el país; en 1846 en Tabasco, los norteamericanos (dirigidos por el comodoro Perry) fueron rechazados y derrotados en su intento de tomar la capital del estado: San Juan Bautista.
Luego, un año más tarde, los gringos regresaron a Tabasco, con más naves, hombres y armamento, atacaron la capital, la ocuparon e intentaron gobernarla; pero, los tabasqueños se resistieron y sus guerrillas hostigaron y atacaron las posiciones de los imperialistas yankis; hasta que los hicieron abandonar la ciudad y replegarse hacia el mar.
Esos hechos pueden estudiarse en varias fuentes básicas: en la colección de documentos que publicó la UNAM en 1948 y, luego reeditó el gobierno del estado de Tabasco en 1981, compilada por Manuel Mestre Ghigliazza con el título: Invasión norteamericana en Tabasco (1846-1847); en la tesis de Adrián Enrique Nakamura: La otra cara de la historia: Tabasco en la guerra de intervención estadounidense (1846-1848); y en el libro de Andrés Manuel López Obrador: Los primeros pasos, Tabasco 1810-1867.
A partir de estas fuentes, el lector podrá conocer cómo en el fragor de los hechos, los defensores tabasqueños de San Juan Bautista, expresaron posiciones antiimperialistas; rechazaron ser invadidos y refrendaron su identidad mexicana y tabasqueña. Es decir, manifestaron tener plena conciencia de su oposición a ser ocupados por las armas y ser gobernados por una potencia extranjera; en términos directos, podemos decir: rechazaron el carácter colonialista de la invasión norteamericana, lo enfrentaron con las armas y las ideas, hasta derrotarla.
LOS FRANCOIMPERIALISTAS EN TABASCO
Entre 1862 y 1867, los franceses invadieron México e impusieron como gobernante y emperador a Maximiliano de Habsburgo; pero, ni los franceses, ni Maximiliano tuvieron el control de Tabasco por más de un año, y nunca constituyeron un gobierno estable que los representara. Tabasco no fue gobernado por el imperio de Maximiliano y, los tabasqueños se constituyeron en gobierno libre del imperio y reivindicaron su pertenencia juarista y republicana.
Esos hechos, ya los hemos explicado en varios artículos publicados en Memoria Tabasqueña; también, pueden leer sobre ellos en el informe militar que elaboró Gregorio Méndez y que le hizo llegar al presidente Juárez; ese informe, junto con otros datos, también pueden leerse en los libros de Gil y Sáenz y Bernardo del Águila. En estas fuentes y, muchos otros documentos de archivo, se pueden leer las posiciones antiimperialistas de los ideólogos tabasqueños, que se opusieron a la intervención francesa: Manuel Sánchez Mármol, León Alejo Torre, Justa A. Santa Anna. Así como, los manifiestos contra la invasión de Sánchez Magallanes, Méndez Magaña, Felipe J. Serra, Eusebio Castillo, Lino Merino, etc.
A esa generación debemos recordarla, porque luchó contra el imperialismo y contra los conservadores; porque de esa lucha salieron triunfantes; y porque fueron tabasqueños que asumieron el proyecto social de la generación de la Reforma, que lucharon con la ley y las armas, para construir un país laico y con efectivo Estado de Derecho. Esa generación se opuso al poder que ejercían las oligarquías tradicionales, que administraban la sociedad con autoritarismo, corrupción e impunidad, con injusticia, pobreza y desigualdad. Fueron ciudadanos que, sin tener una formación militar sólida, decidieron tomar las armar y luchar contra un poder que invadió México, que representaba los intereses de los conservadores y de una potencia extranjera y, que se impuso autoritariamente a través de la violencia.
ANTIIMPERIALISTAS Y GARRIDISTAS
Muchos antiimperialistas del siglo XIX, se burocratizaron durante el porfiriato, se convirtieron en operadores políticos o administradores del régimen, que impulsó a nivel nacional Porfirio Díaz. En esa dinámica, muchos de los que fueron republicanos, juaristas y antiimperialistas, se adaptaron a las estructuras funcionales del poder político y económico porfirista. Muchos tabasqueños liberales: Serra, Mármol, León, Zentella, Santa Anna, Cruces, Merino, Rovirosa, Olvera, etc., promovieron el reeleccionismo y legitimaron a las oligarquías locales en Tabasco; a cambio de puestos públicos y de canonjías en la educación, comercio o los negocios.
Durante todo el porfiriato, solo en los eventos oficiales se permitió realizar arengas contra el imperialismo: el del 27 de febrero, para conmemorar la expulsión de los francoimperialistas de San Juan Bautista en 1864; el 21 de marzo para recordar el nacimiento de Juárez; el 5 de mayo, para celebrar la derrota de los franceses en Puebla; y el 19 de julio, para recordar el día del fallecimiento del presidente Juárez. En esas fechas, los oradores oficiales, entre la retórica, la literatura y la historia, pronunciaban densos discursos para reivindicar a la generación de la Reforma y al juarismo. Así, solo en 1906, durante las conmemoraciones del Centenario del Natalicio del Benemérito de las Américas, algunos tabasqueños manifestaron ciertas ideas antiimperialistas, al recordar la vida y el proyecto político de Juárez.
La Revolución Mexicana cambió parcialmente las condiciones estructurales y las formas de vida de la población tabasqueña; la transformación efectiva de la realidad local se empezó a impulsar, se desarrolló y se consolidó hasta la hegemonía garridista. Entre 1923 y 1934, en Tabasco se impulsó un proyecto social, que reivindicó y concretó los postulados de la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917. Una de las bases de ese proyecto fue el cooperativismo, el racionalismo, el socialismo y el antiimperialismo. Para conocer el carácter transformador de esa época, deben leerse los libros del Dr. en Historia Enrique Canudas Sandoval; los libros y artículos del Dr. Carlos Martínez Assad y, el libro sobre el garridismo del Dr. Jesús Arturo Filigrana Rosique.
Al mismo tiempo, no está demás leer los informes de gobierno de esa época, que acompañados de la lectura de diversas fuentes de archivo, nos podrán dar una idea más clara de lo que sucedió en Tabasco durante el garridismo. En especial, los invito a leer las diversas revistas que se publicaron en esa época: La Voz del Estudiante, Provincia, La Campesina, Tabasco Feminista y el periódico Redención, en los que se difundieron múltiples textos antiimperialistas, contra las compañías trasnacionales, en pro del latinoamericanismo y el socialismo.
Los garridistas asociaron y articularon interpretaciones de la historia de México, con las ideas de los magonistas y los zapatistas, con los postulados de Marx y Lenin, para elaborar un discurso que legitimó al cooperativismo, el racionalismo y al socialismo.
En la narrativa garridista, el enemigo de la Revolución Mexicana y el pueblo, no solo era el conservadurismo, el dogmatismo religioso y los vicios, además, el imperialismo, las compañías trasnacionales y la burguesía internacional. Escribieron sobre ese tema: Marcelino Cabieces, Trinidad Malpica, Ana Santa María, María Luisa Ch. de Garrido, Carlos Alberto Madrazo, Antonio Ocampo, Miguel Paredes Campos, Mayitza Drusso Garrido, etc.
CONCLUSIÓN
Como pueden ver, en la historia de Tabasco hay épocas, procesos y hechos históricos, en los que los habitantes de estas tierras han manifestado tener una conciencia nacionalista, un sentido de pertenencia al país y al terruño. Son episodios de la historia local, en los que los tabasqueños han luchado por la soberanía de México y de nuestro estado; con un claro discurso antiimperialista empuñaron las armas para luchar contra invasores extranjeros: norteamericanos y franceses; y con los fundamentos de la constitución y una estructura social de poder, durante el garridismo, impulsaron la transformación de Tabasco, con una clara participación de las masas populares y un acentuado carácter antiimperialista. Así, en la naturaleza social del tabasqueño, su experiencia histórica lo reivindica como un pueblo que rechaza las intervenciones extranjeras y el imperialismo. Cuestión que debemos recordarle siempre, a las nuevas generaciones.
Los tabasqueños, sí pueden presumir de haber luchado, enfrentado con las armas y la palabra a los imperialistas, y haberlos derrotado. Tabasco es una realidad sociohistórica, en la que los ciudadanos pueden decir que: en el siglo XIX, sus ancestros derrotaron en 1846 a los norteamericanos; en 1847, permitieron que, los mismos gringos, solo ocuparan la capital de Tabasco poco más de 30 días y los hicieron replegarse hacia el mar. Luego, en 1863, en la batalla del Jahuactal derrotaron a los franco-imperialistas; y al año siguiente, en 1864 los expulsaron de San Juan Bautista, por ello, nunca fueron gobernados por Maximiliano. También pueden decir que, durante el garridismo, los sectores sociales se manifestaron contra los intereses comerciales, intervencionistas y militares del imperialismo norteamericano.
EL IMPERIALISMO YANKI DERROTADO EN TABASCO
Entre 1846 y 1847, los norteamericanos, con el lema de la doctrina Monroe en la mano: “América para los americanos”, ocuparon México y, luego nos despojaron de la mitad del territorio. En ese proceso histórico, mientras los ejércitos de los conservadores, encabezados por Santa Anna, fueron derrotados en casi todo el país; en 1846 en Tabasco, los norteamericanos (dirigidos por el comodoro Perry) fueron rechazados y derrotados en su intento de tomar la capital del estado: San Juan Bautista.
Luego, un año más tarde, los gringos regresaron a Tabasco, con más naves, hombres y armamento, atacaron la capital, la ocuparon e intentaron gobernarla; pero, los tabasqueños se resistieron y sus guerrillas hostigaron y atacaron las posiciones de los imperialistas yankis; hasta que los hicieron abandonar la ciudad y replegarse hacia el mar.
Esos hechos pueden estudiarse en varias fuentes básicas: en la colección de documentos que publicó la UNAM en 1948 y, luego reeditó el gobierno del estado de Tabasco en 1981, compilada por Manuel Mestre Ghigliazza con el título: Invasión norteamericana en Tabasco (1846-1847); en la tesis de Adrián Enrique Nakamura: La otra cara de la historia: Tabasco en la guerra de intervención estadounidense (1846-1848); y en el libro de Andrés Manuel López Obrador: Los primeros pasos, Tabasco 1810-1867.
A partir de estas fuentes, el lector podrá conocer cómo en el fragor de los hechos, los defensores tabasqueños de San Juan Bautista, expresaron posiciones antiimperialistas; rechazaron ser invadidos y refrendaron su identidad mexicana y tabasqueña. Es decir, manifestaron tener plena conciencia de su oposición a ser ocupados por las armas y ser gobernados por una potencia extranjera; en términos directos, podemos decir: rechazaron el carácter colonialista de la invasión norteamericana, lo enfrentaron con las armas y las ideas, hasta derrotarla.
LOS FRANCOIMPERIALISTAS EN TABASCO
Entre 1862 y 1867, los franceses invadieron México e impusieron como gobernante y emperador a Maximiliano de Habsburgo; pero, ni los franceses, ni Maximiliano tuvieron el control de Tabasco por más de un año, y nunca constituyeron un gobierno estable que los representara. Tabasco no fue gobernado por el imperio de Maximiliano y, los tabasqueños se constituyeron en gobierno libre del imperio y reivindicaron su pertenencia juarista y republicana.
Esos hechos, ya los hemos explicado en varios artículos publicados en Memoria Tabasqueña; también, pueden leer sobre ellos en el informe militar que elaboró Gregorio Méndez y que le hizo llegar al presidente Juárez; ese informe, junto con otros datos, también pueden leerse en los libros de Gil y Sáenz y Bernardo del Águila. En estas fuentes y, muchos otros documentos de archivo, se pueden leer las posiciones antiimperialistas de los ideólogos tabasqueños, que se opusieron a la intervención francesa: Manuel Sánchez Mármol, León Alejo Torre, Justa A. Santa Anna. Así como, los manifiestos contra la invasión de Sánchez Magallanes, Méndez Magaña, Felipe J. Serra, Eusebio Castillo, Lino Merino, etc.
A esa generación debemos recordarla, porque luchó contra el imperialismo y contra los conservadores; porque de esa lucha salieron triunfantes; y porque fueron tabasqueños que asumieron el proyecto social de la generación de la Reforma, que lucharon con la ley y las armas, para construir un país laico y con efectivo Estado de Derecho. Esa generación se opuso al poder que ejercían las oligarquías tradicionales, que administraban la sociedad con autoritarismo, corrupción e impunidad, con injusticia, pobreza y desigualdad. Fueron ciudadanos que, sin tener una formación militar sólida, decidieron tomar las armar y luchar contra un poder que invadió México, que representaba los intereses de los conservadores y de una potencia extranjera y, que se impuso autoritariamente a través de la violencia.
ANTIIMPERIALISTAS Y GARRIDISTAS
Muchos antiimperialistas del siglo XIX, se burocratizaron durante el porfiriato, se convirtieron en operadores políticos o administradores del régimen, que impulsó a nivel nacional Porfirio Díaz. En esa dinámica, muchos de los que fueron republicanos, juaristas y antiimperialistas, se adaptaron a las estructuras funcionales del poder político y económico porfirista. Muchos tabasqueños liberales: Serra, Mármol, León, Zentella, Santa Anna, Cruces, Merino, Rovirosa, Olvera, etc., promovieron el reeleccionismo y legitimaron a las oligarquías locales en Tabasco; a cambio de puestos públicos y de canonjías en la educación, comercio o los negocios.
Durante todo el porfiriato, solo en los eventos oficiales se permitió realizar arengas contra el imperialismo: el del 27 de febrero, para conmemorar la expulsión de los francoimperialistas de San Juan Bautista en 1864; el 21 de marzo para recordar el nacimiento de Juárez; el 5 de mayo, para celebrar la derrota de los franceses en Puebla; y el 19 de julio, para recordar el día del fallecimiento del presidente Juárez. En esas fechas, los oradores oficiales, entre la retórica, la literatura y la historia, pronunciaban densos discursos para reivindicar a la generación de la Reforma y al juarismo. Así, solo en 1906, durante las conmemoraciones del Centenario del Natalicio del Benemérito de las Américas, algunos tabasqueños manifestaron ciertas ideas antiimperialistas, al recordar la vida y el proyecto político de Juárez.
La Revolución Mexicana cambió parcialmente las condiciones estructurales y las formas de vida de la población tabasqueña; la transformación efectiva de la realidad local se empezó a impulsar, se desarrolló y se consolidó hasta la hegemonía garridista. Entre 1923 y 1934, en Tabasco se impulsó un proyecto social, que reivindicó y concretó los postulados de la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917. Una de las bases de ese proyecto fue el cooperativismo, el racionalismo, el socialismo y el antiimperialismo. Para conocer el carácter transformador de esa época, deben leerse los libros del Dr. en Historia Enrique Canudas Sandoval; los libros y artículos del Dr. Carlos Martínez Assad y, el libro sobre el garridismo del Dr. Jesús Arturo Filigrana Rosique.
Al mismo tiempo, no está demás leer los informes de gobierno de esa época, que acompañados de la lectura de diversas fuentes de archivo, nos podrán dar una idea más clara de lo que sucedió en Tabasco durante el garridismo. En especial, los invito a leer las diversas revistas que se publicaron en esa época: La Voz del Estudiante, Provincia, La Campesina, Tabasco Feminista y el periódico Redención, en los que se difundieron múltiples textos antiimperialistas, contra las compañías trasnacionales, en pro del latinoamericanismo y el socialismo.
Los garridistas asociaron y articularon interpretaciones de la historia de México, con las ideas de los magonistas y los zapatistas, con los postulados de Marx y Lenin, para elaborar un discurso que legitimó al cooperativismo, el racionalismo y al socialismo.
En la narrativa garridista, el enemigo de la Revolución Mexicana y el pueblo, no solo era el conservadurismo, el dogmatismo religioso y los vicios, además, el imperialismo, las compañías trasnacionales y la burguesía internacional. Escribieron sobre ese tema: Marcelino Cabieces, Trinidad Malpica, Ana Santa María, María Luisa Ch. de Garrido, Carlos Alberto Madrazo, Antonio Ocampo, Miguel Paredes Campos, Mayitza Drusso Garrido, etc.
CONCLUSIÓN
Como pueden ver, en la historia de Tabasco hay épocas, procesos y hechos históricos, en los que los habitantes de estas tierras han manifestado tener una conciencia nacionalista, un sentido de pertenencia al país y al terruño. Son episodios de la historia local, en los que los tabasqueños han luchado por la soberanía de México y de nuestro estado; con un claro discurso antiimperialista empuñaron las armas para luchar contra invasores extranjeros: norteamericanos y franceses; y con los fundamentos de la constitución y una estructura social de poder, durante el garridismo, impulsaron la transformación de Tabasco, con una clara participación de las masas populares y un acentuado carácter antiimperialista. Así, en la naturaleza social del tabasqueño, su experiencia histórica lo reivindica como un pueblo que rechaza las intervenciones extranjeras y el imperialismo. Cuestión que debemos recordarle siempre, a las nuevas generaciones.