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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

EL MUSEO DE ARTE PREHISPÁNICO DE TEPOZTLÁN: CARLOS PELLICER


MEMORIA TABASQUEÑA
Cuando ingrese a la Universidad Veracruzana, para estudiar en la Facultad de Historia, tenía 17 años; hasta esa fecha, mis conocimientos sobre Tabasco solo eran: su nombre y su lugar en el mapa. Pero, un año más tarde, ya conocía a estudiantes tabasqueños de sociología, pedagogía, derecho e historia; y estaba leyendo un libro escrito por un tabasqueño, que conservo hasta la fecha: La riqueza de la pobreza, de Enrique González Pedrero.
Desde entonces, hasta la fecha, mi vida ha estado determinada por Tabasco: los amigos, camaradas de partido, compañeros de profesión, familia, referencias intelectuales, políticas y culturales. Y desde que llegue a Tabasco en 1987, siempre que salgo de sus limites geográficos, me sucede algo curioso, me encuentro a otros tabasqueños o, algo que hace referencia a Tabasco.
En Nuevo León, Zacatecas, Michoacán, Yucatán, la Ciudad de México, Veracruz, Morelos, Jalisco, etc., he encontrado tabasqueños: en autobuses del lugar, en avenidas principales, en estadios de futbol, en recintos culturales y, desde luego, en eventos académicos; he encontrado calles con el nombre de Tabasco, pinturas prehispánicas con referentes chontales, municipios con los mismos nombres a los de aquí, etc.
Pero hay un lugar especial, que me recuerda a Tabasco, que visito una o dos veces al año: Tepoztlán Morelos; porque ahí se encuentra el Museo de Arte Prehispánico Carlos Pellicer, que reúne casi mil piezas y objetos arqueológicos de los pueblos originarios de México. Además, porque Pellicer vivió en Tepoztlán, tenía una casa ahí y, aún hoy, se cuentan vivencias acerca de su estadía en el lugar; la gente recuerda lo que comía, por dónde caminaba, su trato con la gente, etc.
Y desde luego, se le recuerda por sus actividades culturales y, en especial, por haber acondicionado el antiguo granero del exconvento de la Natividad, para fundar el Museo de Arte Prehispánico, que hoy lleva su nombre; lugar por el que paso siempre dos otres veces al año y, me paro frente de él y digo: aquí hay un pedacito de Tabasco.
No recuerdo cuantas fotos he tomado del lugar, desde hace más de 30 años, les puedo decir que son cientos; que la primera vez que conocí el lugar, su museografía era precaria e incipiente, hasta convertirse en lo que es hoy, un espacio con un diseño y contenido museográfico atractivo y profesional. También, recuerdo haber invitado a tabasqueños a visitar el lugar, para que sintieran orgullo y beneplácito, por encontrarse en un espacio pensado y diseñado por un tabasqueño.
También, cada vez que entro al lugar me pregunto: ¿Por qué Pellicer no donó las piezas arqueológicas del museo de Tepoztlán al museo de Villahermosa? Se que el Museo de Arte Prehispánico se inauguró en 1965, aunque hay informantes orales que dicen que ya funcionaba plenamente desde 1964. Cuando Pellicer realizó todos los trabajos para establecer el museo, gobernaba Tabasco Carlos Alberto Madrazo Becerra, que fue garridista y participó en los Domingos Culturales quemando santos, cabe la posibilidad de que al ser Pellicer católico, sus relaciones con el gobierno de Madrazo, no fueran cordiales.
En el recorrido que realizó por el museo, también me pregunto: ¿Por qué tiene tantas piezas pequeñas?, sobre todo rostros; eso les atrae mucho a los niños, ya que pueden ver imágenes de como eran las caras de los principales habitantes de la zona olmeca, maya, purépecha, náhuatl, etc.
También me llama la atención, la enorme cantidad de rostros y figuras de mujeres, que un porcentaje altísimo de piezas aludan a los rostros de las mujeres prehispánicas, no es casual; refleja la curiosidad e interés de Pellicer por la diversidad de la fisonomía de los pueblos mesoamericanos y, por reivindicar el papel de las mujeres en la cosmovisión de las distintas sociedades.
No esta demás, decirles que visiten el Museo de Arte Prehispánico de Tepoztlán, Morelos, que es producto de la imaginación, creatividad y conciencia histórica de un tabasqueño. En el museo van a poder leer, además de la información de las piezas prehispánicas, frases contundentes del maestro Pellicer, como las siguientes:
“La cultura nace del pueblo, se alimenta de él, y finalmente regresa al pueblo que le dio vida, sólo así cumple su ciclo de vida.”
Los europeos no nos trajeron cultura, nos trajeron su cultura. Siglos antes que Europa la produjera, floreció con notros con esplendor.”
“Nunca seremos completamente mexicanos, en tanto no conozcamos, para amarlo y admirarlo, el arte de nuestros antepasados indígenas.”
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