MEMORIA TABASQUEÑA
LA MEMORIA Y LA CONCIENCIA HISTÓRICA DE LOS TABASQUEÑOS
Hoy, es la última entrega realizada para la sección de Memoria Tabasqueña de La Verdad del Sureste. Por ello, considero necesario reivindicar la tesis inicial que dio origen a esta propuesta periodística hace casi tres años: la recuperación objetiva de la memoria, de nuestro pasado, nuestras acciones, experiencias y cosmovisión, tienen un significado coyuntural, para la adquisición de una conciencia histórica. Porque el conocimiento de nuestra historia, sienta las bases para que los ciudadanos adquiran una comprensión acerca de lo que somos se es sujetos y sociedad, a partir de reconocer el pasado, la cultura e identidad.
Sobre el tema, cabe decir que, todas las corrientes de la historia, desde el siglo XIX hasta nuestros días: positivismo, historicismo, materialismo histórico, estructuralismo, historia social, microhistoria o historia de género, han establecido postulados y conceptos, acerca del significado de la memoria, en la dinámica evolutiva de los sujetos y las sociedades. Han argumentado que, es importante recuperarla y trasmitirla para la convivencia social; para establecer lazos de identificación, que le permitan a los individuos reconocerse como parte de una colectividad, en el contexto de sus problemáticas y reconstrucción social.
Así, todas las teorías de la historia, que la legitiman como una ciencia, coinciden en algo: es coyuntural, para cualquier estructura social, recuperar, sistematizar, explicar y comprender la memoria de los sujetos; porque en el conocimiento de la experiencia individual y colectiva de una sociedad, de sus vivencias, encontramos el camino para generar la toma de conciencia histórica. Ya que, en ese proceso y, su socialización didáctica, somos capaces de comprender la evolución histórica de las comunidades humanas específicas, de familias concretas, de organizaciones sociales, y de experiencias individuales.
Por razones de espacio, no voy a señalar la lista de historiadores extranjeros y mexicanos, que desde una perspectiva específica, han argumentado y reflexionado sobre la relación entre la recuperación de la memoria y la conciencia histórica; porque el interés principal es: exponer varias ideas generales acerca de cómo se ha recuperado y difundido la memoria histórica en Tabasco, el pasado, y acotar sobre los términos en que ese quehacer, ha contribuido a la adquisición de una conciencia histórica de los ciudadanos.
¿CÓMO SE HA RECUPERADO EL PASADO TABASQUEÑO?
1.- Durante todo el siglo XIX y gran parte del siglo XX, la memoria de los tabasqueños se recuperó, narró y expuso en diversos libros, que sus autores y los gobiernos llamaron libros de historia. En obras que abordaban diversos episodios del pasado tabasqueño, que nos remiten a datos, fechas y hechos. Son libros que tienen información sobre el pasado de Tabasco, pero que no se elaboraron con el rigor y la sistematización, con los métodos y las técnicas, que los historiadores utilizaban en cada época histórica, que servían de base para realizar una narración objetiva, con pretensiones de conocimiento.
2.- La gran mayoría de esos llamados libros de historia, fueron hechos por aficionados a la historia; algunos, por hombres eruditos que se dedicaron a recuperar información de toda índole y a trascribirla, ordenarla cronológicamente y a publicarla, sin el menor análisis.
3.- En esos libros se recuperaron datos sobre el pasado de los tabasqueños y se publicaron para que fueran enseñados y trasmitidos a las nuevas generaciones. Pero en esos libros, solo se expusieron datos que hacían referencia a las élites, a los gobernantes; y con ello, se hizo creer, se normalizó, que la historia de todos los tabasqueños se sintetizaba en la historia de los gobiernos, lo cual es falso.
4.- Esos libros se elaboraron desde la perspectiva de historia oficial, de la historia de bronce, desde los parámetros que define el interés político. Por ello, su contenido son narraciones cronológicas de los actos de gobierno, apologías de las administraciones públicas y de los grupos que detentaban el poder. Y desde luego, son libros que excluyen a las clases populares y maquillan, desde el discurso político, las luchas, demandas y protestas del pueblo.
5.- Ante esa tendencia hegemónica, los historiadores de profesión, que al estudiar una carrera universitaria aprendieron los métodos y técnicas de la historia, para realizar investigaciones con rigor científico, empezaron a impugnar los contenidos y los trabajos de los aficionados a la historia. En esa dinámica esas dos posiciones se empezaron a enfrentar; la de los aficionados a la historia y a la crónica, que estudiaron cualquier cosa, menos historia, y la de los historiadores provenientes de la universidad.
6.- En las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI, esas dos tendencias dominan en el rescate, sistematización y difusión del pasado tabasqueño. En ese contexto, la tendencia académica y científica fue impulsada por historiadores que se formaron en el centro del país y, la tendencia tradicional de la historia cronológica y anecdótica, ha sido sostenida por los aficionados a la historia locales, en complicidad con el gobierno del estado y los grupos oligárquicos municipales.
7.- En ese proceso, el establecimiento de la Licenciatura de Historia en 1985, en la UJAT, ha contribuido a la formación de una nueva generación de historiadores, que con mayores herramientas pueden rescatar, difundir y enseñar la memoria de las viejas generaciones de tabasqueños. En ese espacio, existe una amplia diversidad de investigaciones sobre la historia y la cultura local.
8.- Así, en Tabasco ha predominado la elaboración de libros sobre el pasado, desde la lógica de la historia oficial; que realiza las versiones que el poder autoriza; en cuyo proceso el historiador se burocratiza y se apega a la lógica de las estructuras hegemónicas, contra la propia ética que legitima su profesión, cuya principal máxima es: sistematizar el pasado, para decir la verdad.
¿LA AUSENCIA DE CONCIENCIA HISTÓRICA?
Haber aprendido saberes sobre la historia, sobre la cultura a la que perteneces y tener certeza de la identidad que tienes, significa conocer explicativa y compresivamente la historia de la sociedad a la que vives. Y usar ese conocimiento, para contribuir en la reconstrucción social, desde un proyecto, en el que se asumen valores, principios y compromisos colectivos, en el que se busca el bien común, son indicios de tener una conciencia histórica.
Pero sí te han enseñado el pasado, con narraciones anecdóticas, que nos remiten a la vida cotidiana, pero que no nos ofrecen explicaciones sobre el sentido y significado histórico de nuestra vida, dentro de la dinámica de nuestra existencia colectiva, difícilmente podremos acceder a la adquisición de una conciencia como ciudadanos.
En Tabasco, esa es una variable que define su historia hasta el presente. Hoy, varias instituciones continúan publicando obras que dicen ser de historia, que son trabajos que se realizan sin ninguna metodología, que reproducen textos e imágenes ya publicadas con anterioridad. Son trabajos acríticos, sin análisis y sin establecer conexiones explicativas, sobre acciones, hechos y procesos, entre el pasado y el presente. Son trabajos que le sirven muy poco a los ciudadanos, para tener conciencia del lugar que ocupan en el presente.
En esa lógica, oficialmente, al tabasqueño se le ha difundido una historia entrecortada, escueta, muchas veces falsa y aburrida. Una historia sin humanidad, en la que se vende una idea maquillada de la cultura e identidad local. Se hace así, para que el tabasqueño viva enajenado, dentro de los mecanismos de control que le impone el Estado, en la dinámica de la hegemonía que sostienen las oligarquías locales. Esa tendencia, en los últimos 12 años, ni siquiera ha sido capaz de conmemorar, difundir y reproducir cívicamente, las fechas históricas oficiales que la historia tradicional ha establecido. Porque quieren reducir la memoria del pueblo a limites elementales; porque para las élites y sus operadores, recuperar, recordar y difundir el pasado objetivamente, atenta contra sus intereses. Impedir que el pueblo tome conciencia del legado de sus bisabuelos y padres, pareciera ser su objetivo; porque generan ignorancia en la población acerca de su cultura e identidad real.
EN CONCLUSIÓN
Al tabasqueño le interesa su historia, cotidianamente habla de su pasado, recuerda la vida y la cultura de sus ancestros. Pero, paradójicamente, cuando el tabasqueño habla de los hechos concretos de la historia de su estado, solo reproduce los contenidos de la historia oficial, los discursos que le ha difundido los que detentan el poder, a través de la radio, la televisión, la prensa, los eventos oficiales y algunos libros de historia tradicional.
El tabasqueño tiene una memoria histórica mediatizada por el poder, ha aprendido una serie de versiones sobre su pasado que lo enajenan y lo adaptan a la vida social que le impone el Estado. El tabasqueño común ignora que le han ocultado su verdadera historia, que solo le han enseñado una parte de su pasado en función de los intereses de quienes controlan las instituciones. A los sectores populares de Tabasco, les trasmiten una historia en la que solo las élites son los protagonistas, les ocultan cómo, en todos los procesos históricos, ha participado el pueblo. Así, la mayoría de tabasqueños solo conoce la narrativa histórica que se autoriza desde el poder; no conoce la narrativa racional, explicativa y comprensiva que producen los historiadores.
Sobre el tema, cabe decir que, todas las corrientes de la historia, desde el siglo XIX hasta nuestros días: positivismo, historicismo, materialismo histórico, estructuralismo, historia social, microhistoria o historia de género, han establecido postulados y conceptos, acerca del significado de la memoria, en la dinámica evolutiva de los sujetos y las sociedades. Han argumentado que, es importante recuperarla y trasmitirla para la convivencia social; para establecer lazos de identificación, que le permitan a los individuos reconocerse como parte de una colectividad, en el contexto de sus problemáticas y reconstrucción social.
Así, todas las teorías de la historia, que la legitiman como una ciencia, coinciden en algo: es coyuntural, para cualquier estructura social, recuperar, sistematizar, explicar y comprender la memoria de los sujetos; porque en el conocimiento de la experiencia individual y colectiva de una sociedad, de sus vivencias, encontramos el camino para generar la toma de conciencia histórica. Ya que, en ese proceso y, su socialización didáctica, somos capaces de comprender la evolución histórica de las comunidades humanas específicas, de familias concretas, de organizaciones sociales, y de experiencias individuales.
Por razones de espacio, no voy a señalar la lista de historiadores extranjeros y mexicanos, que desde una perspectiva específica, han argumentado y reflexionado sobre la relación entre la recuperación de la memoria y la conciencia histórica; porque el interés principal es: exponer varias ideas generales acerca de cómo se ha recuperado y difundido la memoria histórica en Tabasco, el pasado, y acotar sobre los términos en que ese quehacer, ha contribuido a la adquisición de una conciencia histórica de los ciudadanos.
¿CÓMO SE HA RECUPERADO EL PASADO TABASQUEÑO?
1.- Durante todo el siglo XIX y gran parte del siglo XX, la memoria de los tabasqueños se recuperó, narró y expuso en diversos libros, que sus autores y los gobiernos llamaron libros de historia. En obras que abordaban diversos episodios del pasado tabasqueño, que nos remiten a datos, fechas y hechos. Son libros que tienen información sobre el pasado de Tabasco, pero que no se elaboraron con el rigor y la sistematización, con los métodos y las técnicas, que los historiadores utilizaban en cada época histórica, que servían de base para realizar una narración objetiva, con pretensiones de conocimiento.
2.- La gran mayoría de esos llamados libros de historia, fueron hechos por aficionados a la historia; algunos, por hombres eruditos que se dedicaron a recuperar información de toda índole y a trascribirla, ordenarla cronológicamente y a publicarla, sin el menor análisis.
3.- En esos libros se recuperaron datos sobre el pasado de los tabasqueños y se publicaron para que fueran enseñados y trasmitidos a las nuevas generaciones. Pero en esos libros, solo se expusieron datos que hacían referencia a las élites, a los gobernantes; y con ello, se hizo creer, se normalizó, que la historia de todos los tabasqueños se sintetizaba en la historia de los gobiernos, lo cual es falso.
4.- Esos libros se elaboraron desde la perspectiva de historia oficial, de la historia de bronce, desde los parámetros que define el interés político. Por ello, su contenido son narraciones cronológicas de los actos de gobierno, apologías de las administraciones públicas y de los grupos que detentaban el poder. Y desde luego, son libros que excluyen a las clases populares y maquillan, desde el discurso político, las luchas, demandas y protestas del pueblo.
5.- Ante esa tendencia hegemónica, los historiadores de profesión, que al estudiar una carrera universitaria aprendieron los métodos y técnicas de la historia, para realizar investigaciones con rigor científico, empezaron a impugnar los contenidos y los trabajos de los aficionados a la historia. En esa dinámica esas dos posiciones se empezaron a enfrentar; la de los aficionados a la historia y a la crónica, que estudiaron cualquier cosa, menos historia, y la de los historiadores provenientes de la universidad.
6.- En las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI, esas dos tendencias dominan en el rescate, sistematización y difusión del pasado tabasqueño. En ese contexto, la tendencia académica y científica fue impulsada por historiadores que se formaron en el centro del país y, la tendencia tradicional de la historia cronológica y anecdótica, ha sido sostenida por los aficionados a la historia locales, en complicidad con el gobierno del estado y los grupos oligárquicos municipales.
7.- En ese proceso, el establecimiento de la Licenciatura de Historia en 1985, en la UJAT, ha contribuido a la formación de una nueva generación de historiadores, que con mayores herramientas pueden rescatar, difundir y enseñar la memoria de las viejas generaciones de tabasqueños. En ese espacio, existe una amplia diversidad de investigaciones sobre la historia y la cultura local.
8.- Así, en Tabasco ha predominado la elaboración de libros sobre el pasado, desde la lógica de la historia oficial; que realiza las versiones que el poder autoriza; en cuyo proceso el historiador se burocratiza y se apega a la lógica de las estructuras hegemónicas, contra la propia ética que legitima su profesión, cuya principal máxima es: sistematizar el pasado, para decir la verdad.
¿LA AUSENCIA DE CONCIENCIA HISTÓRICA?
Haber aprendido saberes sobre la historia, sobre la cultura a la que perteneces y tener certeza de la identidad que tienes, significa conocer explicativa y compresivamente la historia de la sociedad a la que vives. Y usar ese conocimiento, para contribuir en la reconstrucción social, desde un proyecto, en el que se asumen valores, principios y compromisos colectivos, en el que se busca el bien común, son indicios de tener una conciencia histórica.
Pero sí te han enseñado el pasado, con narraciones anecdóticas, que nos remiten a la vida cotidiana, pero que no nos ofrecen explicaciones sobre el sentido y significado histórico de nuestra vida, dentro de la dinámica de nuestra existencia colectiva, difícilmente podremos acceder a la adquisición de una conciencia como ciudadanos.
En Tabasco, esa es una variable que define su historia hasta el presente. Hoy, varias instituciones continúan publicando obras que dicen ser de historia, que son trabajos que se realizan sin ninguna metodología, que reproducen textos e imágenes ya publicadas con anterioridad. Son trabajos acríticos, sin análisis y sin establecer conexiones explicativas, sobre acciones, hechos y procesos, entre el pasado y el presente. Son trabajos que le sirven muy poco a los ciudadanos, para tener conciencia del lugar que ocupan en el presente.
En esa lógica, oficialmente, al tabasqueño se le ha difundido una historia entrecortada, escueta, muchas veces falsa y aburrida. Una historia sin humanidad, en la que se vende una idea maquillada de la cultura e identidad local. Se hace así, para que el tabasqueño viva enajenado, dentro de los mecanismos de control que le impone el Estado, en la dinámica de la hegemonía que sostienen las oligarquías locales. Esa tendencia, en los últimos 12 años, ni siquiera ha sido capaz de conmemorar, difundir y reproducir cívicamente, las fechas históricas oficiales que la historia tradicional ha establecido. Porque quieren reducir la memoria del pueblo a limites elementales; porque para las élites y sus operadores, recuperar, recordar y difundir el pasado objetivamente, atenta contra sus intereses. Impedir que el pueblo tome conciencia del legado de sus bisabuelos y padres, pareciera ser su objetivo; porque generan ignorancia en la población acerca de su cultura e identidad real.
EN CONCLUSIÓN
Al tabasqueño le interesa su historia, cotidianamente habla de su pasado, recuerda la vida y la cultura de sus ancestros. Pero, paradójicamente, cuando el tabasqueño habla de los hechos concretos de la historia de su estado, solo reproduce los contenidos de la historia oficial, los discursos que le ha difundido los que detentan el poder, a través de la radio, la televisión, la prensa, los eventos oficiales y algunos libros de historia tradicional.
El tabasqueño tiene una memoria histórica mediatizada por el poder, ha aprendido una serie de versiones sobre su pasado que lo enajenan y lo adaptan a la vida social que le impone el Estado. El tabasqueño común ignora que le han ocultado su verdadera historia, que solo le han enseñado una parte de su pasado en función de los intereses de quienes controlan las instituciones. A los sectores populares de Tabasco, les trasmiten una historia en la que solo las élites son los protagonistas, les ocultan cómo, en todos los procesos históricos, ha participado el pueblo. Así, la mayoría de tabasqueños solo conoce la narrativa histórica que se autoriza desde el poder; no conoce la narrativa racional, explicativa y comprensiva que producen los historiadores.