México en riesgo de la instauración de un modelo neofascista: Dr. Wiliam Robinson

El capitalismo ha afectado los espacios sociales, incluso ha trasnacionalizado o globalizado a la clase obrera, dijo el doctor Robinson

“El narcotráfico es una forma de acumulación, es la fachada ilícita de la acumulación lícita”, puntualizó William Robinson. (Foto: Cecilia Vargas)
Ante la crisis que está viviendo el capitalismo neoliberal, las respuestas podrían ser tres: el reformismo, un proyecto alternativo a favor de las mayorías buscando la redistribución de la riqueza o,  la de la ultraderecha con una respuesta fascista, autoritaria y coercitiva para el control social de las mayorías.
      Planteó lo anterior el doctor en sociología William Robinson, durante  la plática que sostuvo el martes pasado con dirigentes de sindicatos independientes y representantes de organizaciones civiles de la entidad.
     El autor del libro “Teoría del Capitalismo Neoliberal” y ciudadano norteamericano, sostuvo que Colombia es el ejemplo del modelo neofascista del siglo XXI en América Latina  y que México podría ser el segundo, porque la situación económica, social y política  es ya “inaguantable” para la mayoría de los mexicanos.
     Explicó el investigador a los concurrentes que, el capitalismo global es la nueva fase del capitalismo que se conoció hasta la década de los 80s del siglo pasado y que una de sus características es que en los últimos 20 ó 25 años es que se trasnacionalizó.
     Es decir, afirmó, hoy en día no encontramos grandes capitales nacionales y ha surgido un nuevo sistema de producción, de finanzas y de servicios, lo cual ha afectado las actividades económicas y también los procesos ideológicos, políticos, sociales y culturales ideológicos.
     México está centrado en ese escenario, aseguró.
    Ese capitalismo también ha afectado los espacios sociales, incluso ha trasnacionalizado o globalizado a la clase obrera, dijo el doctor Robinson.
     Hemos estudiado el caso  de México, mencionó, las luchas entre un bando, integrado por un grupo del Partido Revolucionario Institucional que durante varias décadas desarrolló políticas para el crecimiento de un capitalismo nacional, y otro que se sumó a la clase capitalista trasnacional.
     Mencionó que el máximo representante de ese capitalismo transnacional en México es Carlos Slim, la Familia Azcárraga ( Carlos Azcárraga Milmo, Emilio Azcárraga Jean) y el mismo presidente Felipe Calderón.
      El cambio en México hacia la dominación del capital trasnacional y la clase capitalista trasnacional se dio con Carlos Salinas de Gortari, afirmó.
       Otro aspecto de esta nueva fase globalizada del capitalismo, es el  surgimiento de una gran gama de instituciones que yo denomino como    estado transnacional, integrado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, bancos regionales y la  Organización Mundial de Comercio.
      Ese estado trasnacional, explicó, es el aparato institucional mediante el cual el  capitalismo transnacional ha llevado a cabo las transformaciones que hoy vivimos y han afectado a todos los países.
     Junto con sus aliados –en los partidos políticos y en las instituciones sociales- ese estado trasnacional, se ha apoderado de los aparatos de Estado nacionales, de país tras país en América Latina.
      Es decir, comentó, hoy en día el enemigo no se puede identificar dentro de un Estado nacional, debe identificarse a nivel global, transnacional.
       Recordó que en la década de los 70s, el capitalismo de ese tiempo sufrió una crisis  y que la respuesta vino desde abajo y desde arriba, “la de arriba fue este proyecto de globalización, de transnacionalización del capitalismo”.
      Fue en la década de los 90 cuando el nuevo capitalismo comenzó a dar señales de una crisis global, con una crisis de sobrepoblación, de  movilización social,  y como consecuencia, el sistema ya no pudo seguir su crecimiento, dijo el doctor Robinson.
      Uno de los dos grandes mecanismos de la clase capitalista trasnacional, para responder a esta crisis, mencionó, es la especulación financiera. Todo en lo que estamos envueltos nosotros tiene que ver con el  movimiento especulativo del capital financiero tras fronteras, pero en una forma que nunca hemos visto.
    Esa especulación fue por etapas que culminaron con la crisis hipotecaria en los Estados Unidos y el colapso del sistema financiero internacional en septiembre del 2008.
      Otro segundo aspecto de esta última crisis, es que el estado norteamericano ha militarizado la acumulación, porque es una crisis en donde los capitalistas ya no pueden seguir reproduciendo sus ganancias y buscan la manera de seguirlas obteniendo.
      Uno de los mecanismos principales de la especulación financiera ha sido la acumulación militarizada, sostuvo  y recordó que el Estado norteamericano ha gastado ya  3 billones de dólares “una cantidad increíble” en la llamada guerra contra el terrorismo.
     También ha gastado miles de millones en México,  y ya para el tercer año, pactó  con México, 500 millones de dólares para la guerra contra el narcotráfico “que es un buen pretexto para la acumulación militarizada”.
     Esa acumulación cumple con dos propósitos: uno es el “tremendo e increíble negocio de las armas que ha logrado la continuidad de la acumulación de la riqueza.
    Otro es la acumulación militarizada que permite al capitalismo trasnacional o global, combatir la resistencia social, reprimir  los movimientos sociales, con el pretexto del terrorismo, el narcotráfico, la migración en las fronteras
     Nos encontramos ante esas dos circunstancias: el sistema está en crisis y la especulación financiera no puede sostener al sistema y la militarización permite la recreación de las ganancias pero agrava toda una serie de problemas, tanto de los grupos dominantes como de nosotros.
     “El sistema esta en crisis porque tiene una contradicción inmanente, intrínseca,  genera un montón de riqueza pero esa riqueza se concentra en las manos de unos cuantos, y mientras se concentre en unos cuantos, el mismo sistema ya no puede funcionar porque tiene que vender su producción, produce mucho pero ya nadie puede comprar, entonces  tiene que buscar salidas para absorber toda esa riqueza.
   La militarización no es una solución viable y la especulación por si misma, no puede salvar el sistema;  desde abajo, necesitamos combatirla con cambios estructurales, un proyecto popular, alternativo, revertir las privatizaciones de las riquezas nacionales y lograr la redistribución de la riqueza, dijo el sociólogo.
      Algunos grupos de las  buscan el reformismo para salvar al capitalismo de si mismo, la otra posibilidad puede venir desde abajo a favor de las mayorías y una última es la de la ultraderecha.
     La ultraderecha se organiza muy rápidamente para una respuesta fascista, autoritaria, coercitiva, como una salida a la crisis que garantice el control social y el de la gran mayoría, dijo.
      “Colombia sería el modelo de neofascismo del siglo XXI, el segundo podría ser México, porque aquí la ultraderecha se está organizando ante una situación social inaguantable, totalmente inaguantable, en donde ya hay movimientos sociales,  brotes de crisis y deterioro social”, declaró Robinson en entrevista con La Verdad del Sureste.
     Una parte de la élite mexicana está  diciendo que para poder controlar un estallido social y sostener el sistema, se necesita un aparato represor, militar, sostuvo el doctor William Robinson.
      “El narcotráfico es un buen pretexto; creo que en realidad, el despliegue del Ejército Mexicano es contra los movimientos sociales, en contra de la protesta social, y no para acabar con el narcotráfico”.
     El narcotráfico, sostuvo, está bien integrado con el Estado, con los dirigentes de los partidos políticos, con el Ejército, con la Policía, con los gobiernos, incluyendo el  norteamericano.
     “El narcotráfico es una forma de acumulación, es la fachada ilícita de la acumulación lícita”, puntualizó.        

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