Miles acudieron al Zócalo en repudio al informe perverso de Felipe Calderón
Sindicatos y organizaciones sociales y sindicales colmaron el Zócalo de la Ciudad de México.
De 9 de la mañana a 8 de la noche duró la jornada de manifestaciones, tras las cuales todos los grupos y corrientes políticas y sociales representados dieron a conocer un manifiesto en el que señalan: La verdad es que el país no aguanta más. Se precipita en el desastre de la violencia cotidiana y generalizada, en el desempleo y el hambre, en la violación de los derechos más elementales, en la destrucción del tejido social, en la pérdida de los valores humanos.
Las banderas que enarbolaron demandaban ¡no más sangre!, ¡no más hambre!, ¡trabajo y vida digna!, ¡respeto a los derechos humanos y sociales!; en cientos de carteles se exigía el regreso del Ejército a los cuarteles; las consignas también fueron en apoyo a los electricistas y a los trabajadores de Mexicana de Aviación.
Estamos hasta la madre, coincidieron electricistas, trabajadores de la UNAM, mineros, pilotos, telefonistas, la Coordinadora Metropolitana de Movimientos Populares, la Organización Nacional del Poder Popular, los atencos, el amplio contingente de trabajadores de tierra de Mexicana de Aviación, diversas secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, así como integrantes de MORENA, jubilados ferrocarrileros, mujeres de izquierda y miembros del Partido del Trabajo, que conformaron un mosaico multisectorial de alrededor de 40 mil personas que ocuparon la plancha del Zócalo y se fundieron con el campamento instalado por el SME, respaldando su lucha.
La jornada de los Indignados Mexicanos se extendió hasta las inmediaciones de la Cámara de Diputados donde todos los gremios se reunieron en una manifestación para decir a los legisladores que ya no aguanta más el país: o toman medidas para corregir el rumbo o el pueblo las tomará por su propia mano, porque está cansado de tanta injusticia y crisis.
Las banderas que enarbolaron demandaban ¡no más sangre!, ¡no más hambre!, ¡trabajo y vida digna!, ¡respeto a los derechos humanos y sociales!; en cientos de carteles se exigía el regreso del Ejército a los cuarteles; las consignas también fueron en apoyo a los electricistas y a los trabajadores de Mexicana de Aviación.
Estamos hasta la madre, coincidieron electricistas, trabajadores de la UNAM, mineros, pilotos, telefonistas, la Coordinadora Metropolitana de Movimientos Populares, la Organización Nacional del Poder Popular, los atencos, el amplio contingente de trabajadores de tierra de Mexicana de Aviación, diversas secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, así como integrantes de MORENA, jubilados ferrocarrileros, mujeres de izquierda y miembros del Partido del Trabajo, que conformaron un mosaico multisectorial de alrededor de 40 mil personas que ocuparon la plancha del Zócalo y se fundieron con el campamento instalado por el SME, respaldando su lucha.
La jornada de los Indignados Mexicanos se extendió hasta las inmediaciones de la Cámara de Diputados donde todos los gremios se reunieron en una manifestación para decir a los legisladores que ya no aguanta más el país: o toman medidas para corregir el rumbo o el pueblo las tomará por su propia mano, porque está cansado de tanta injusticia y crisis.