Mudanzas Matando, salando y poniendo al sol
1.- Núñez: la ley no se negocia; 2.- Uniformados priístas quemaron sus credenciales
HAY QUIENES CONFUNDEN INSTITUCIONALIDAD con debilidad. El gobernador Arturo Núñez dejó que sus colaboradores Audomaro Martínez y Raúl Ojeda condujeran las negociaciones con los jefes de la revuelta policiaca. Las cuestiones salariales y de condiciones de trabajo fueron dejadas en segundo término por Isabelino León, líder de uno de los grupos inconformes, quien se entercó en la destitución de mandos directivos…para colocar gente suya.
Por el contrario, la fracción encabezada por Lourdes Osorio, aceptó colocar en primer término las difíciles condiciones del personal de tropa. Otro grupos más estuvo constituido por los cadetes jóvenes, sobre cuyo comportamiento seguramente pasarán no la lupa sino el microscopio. Podría decirse que en esta revuelta hubo otra fracción más, la de los “institucionales” que no se sumaron al paro y que se pusieron a las órdenes del secretario Audomaro y del propio gobernador.
Núñez Jiménez decidió que había llegado el momento de hablar firme y claro: ni un día más de huelga. Ayer desde muy temprana hora los paristas acudieron al pase de lista. No faltó aquel que seguía tratando de llevar agua a su molino. Los conspiradores priístas se quedaron con un palmo de narices
LA HISTORIA ES CONOCIDA PORQUE ahora resulta que quienes nunca le pidieron resultados a los gobernantes del viejo sistema en los últimos 20 o 25 años, se rasgaron las vestiduras para que Arturo Núñez “solucionara de manera urgente” el problema de los policías. Quieren ignorar que muchos de los mandos, coordinadores, jefes de los uniformados vienen de la pervertida escuela tricolor. Hay excepciones, como en todo.
No se nos debe olvidar cómo fueron usados los policías para reprimir a los ciudadanos en las elecciones del 2006 y 2009. El caso más conocido es el Comalcalco, donde Humberto Mayans desplegó toda la fuerza policiaca estatal contra los mal armados policías municipales, para que pudieran operar los “mapaches” priístas. Así era el miedo que ya le tenía a Javier May, quien le había recetado una contundente derrota.
El sábado se publicó con pitos y fanfarrias que “los policías en paro quemaron sus credenciales del PRD” en rechazo al gobierno actual. ¿Cuándo se afiliaron?, ¿no que eran recalcitrantes priístas como su jefe Isabelino León quien hizo campaña por los candidatos de Andrés Granier en el 2012?
MUCHO ESPERARON PARA QUE AL FIN los sectores empresariales, ganaderos y de la sociedad civil alzaron la voz para respaldar al gobernador Núñez. La reacción debió ser inmediata y contundente. En estos casos, señores, por tratarse de un punto neurálgico como es la seguridad, no se puede esperar tanto.
Por su parte, Arturo Núñez se mostró tolerante y abierto al diálogo, sin embargo, como muchos hemos aplicado alguna vez esta frase: “todo tiene un límite”. Así lo dijo cuándo advirtió que se aplicará la ley. No se vale tener de rehén a la población, al dejarla indefensa ante la inseguridad.
DESDE EL TAPANCO.
EL QUE DIO LA PRIMERA CAMPANADA, y retumbó en oídos priistas y panistas, fue Andrés Manuel López Obrador. Los puso nerviosos al señalar que si el pueblo se lo pide, irá nuevamente por la presidencia de la república en 2018. Primero está su salud; debe recuperarse para estar en pie de batalla. Estaremos pendientes.