Mudanzas Matando, salando y poniendo al sol
1.- Núñez no es Madrazo, ni se raja ni se encaja; 2.- Dónde les falló el compló
SE QUIVOCARON QUIENES ALIMENTARON la rebelión policiaca, Arturo Núñez no es Roberto Madrazo. El primero es un gobernador surgido de un proceso democrático, producto de una votación mayoritaria e incuestionable; mientras que Madrazo llegó a la mala a La Quinta Grijalva. Carecía de todo apoyo y sólo se podía refugiar en sus padrinos salinistas. Los mismos que le ayudaron a traicionar a Salvador Neme.
Quienes desde dentro y fuera del gobierno, dentro y fuera del estado, creyeron que iban a doblegar a Núñez, fallaron. Les salió el tiro por la culata. Cuando a Roberto Mañoso se le alebrestaron los policías salió corriendo, como es su costumbre. En cambio el ex secretario de Gobernación confió en el apoyo del pueblo y acudió a sus habilidades políticas. Aguantó junto al pueblo 15 días sin policía y sin tranchos.
EN MAYO DE 1995 CUANDO todavía los que garrotearon a los ciudadanos en Plaza de Armas tenían fresca la sangre en sus manos, Madrazo tuvo que tomar una sopa de su propio chocolate. Ayudado por sus guaruras salió por piernas de la residencia oficial y conjugó el verbo que mejor conoce: doblarse. Les concedió a los inconformes todo lo que exigían porque no había defensa para sus protegidos en Seguridad Pública, ente ellos Arturo Zavala y José Rubén Ferrer. Tenían una larga cola (robertistas tenían que ser).
Fue entonces cuando Madrazo también les entregó un horario de 24 horas de trabajo por 48 de descanso. Diez días de labor a la semana.
MANUEL ANDRADE, HECHURA DE MADRAZO también se dobló ante otra revuelta policiaca. Su jefe le había heredado la nefasta “hermandad policiaca” -una especie de sindicato para delinquir- y el gordito concedió a los gendarmes (no a todos, a los hermanados) proponer y decidir sobre los mandos de la corporación.
Es lo mismo que querían ahora: quitar al general Audomaro y nombrar a los directores, coordinadores y comandantes. Pero…Núñez no es Madrazo ni mucho menos Andrade.
Era cuestión de tiempo y de solidaridad ciudadana. Conforme pasaron los días la tropa, los policías de a pie, se dieron cuenta de que sólo eran carne de cañón para Isabelino León y sus patrocinadores. A los jefes de la revuelta no les importa si los gendarmes y sus familias tienen de comer, ellos querían el poder. Pero se les cebó.
No hay que perderlos de vista. Como dicen: perro que come huevo…
DESDE EL TAPANCO
FUERTE, FIRME Y CLARO HABLARON el gobernador Núñez y los integrantes de la comisión de Morena al tratar el tema petrolero. Cada uno con sus propias estrategias buscan el mismo objetivo: que Pemex y el gobierno federal no dejen sólo agujeros y contaminación en Tabasco.
Le cuento que también los empresarios tabasqueños, aquellos que se fueron con la finta de los grandes negocios que les prometió la reforma, ya están abriendo los ojos. Pero que no se tarden mucho, porque si no terminarán de chalanes de jaliburton y chulember, como dice la tía Gaba.