Mukul-ja, un espacio de expresión: Gabriela Marí
Mi objetivo ha sido siempre que Mukul-ja se mantenga como un espacio de expresión, abierto, libre, sin burocracia al servicio de los creadores y a donde la gente venga a tomar café y disfrutar de la buena música, del arte, para que, al salir de aquí, se le dibuje una sonrisa desde el alma.
Dice a La Verdad del Sureste, Gabriela Marí creadora de este pequeño pero significativo espacio en donde se promueve la música y las artes en Tabasco, abierto, por iniciativa propia desde hace dieciocho años.
Aquí artesanos, fotógrafos músicos, actores, vienen a solicitar un espacio, piden la fecha de presentación y se les agenda sin mayor burocratismo.
A lo largo de estos dieciocho años, afirmó orgullosa, en Mukul-ja se han exhibido alrededor de doscientos dieciséis exposiciones, una por mes, y presentado alrededor de cincuenta cantautores y músicos independientes.
Por este pequeño escenario, se han presentado cantautores como Son Habanero, Fernando Medina, Marisa de Lille, Antonio Buckanan, Alejandro Santiago, Adrián Villagómez, por citar algunos.
-Mukul-ja no recibe ningún apoyo gubernamental ¿ha sido difícil sostener su labor?
Yo, Gabriela Marí, dice, como muchos tabasqueños y tabasqueñas, soy una persona que vive de su salario, por lo tanto, sí ha sido muy difícil la parte económica de este proyecto, pagar la renta, la luz, el teléfono, a la señora que cuida y darle mantenimiento.
Eso se compensa con las grandes satisfacciones que me ha dado, como conocer a personas que me han marcado, impulsado y alentado.
Los artesanos de Nacajuca, cuando me desaliento me dicen: “esto es gota a gota hasta que las piedras se abren”.
La verdad dice –como ferviente creyente- Dios nunca me ha dejado, los obstáculos me han puesto a prueba, pero han acrecentado mi fe y demostrado mi credibilidad en este proyecto y me han dado fortaleza para sostenerlo.
Con orgullo, afirma, puedo decir que a dieciocho años del inicio, sigo fiel a este proyecto: sostener un espacio sin vender bebidas alcohólicas, sin promover vicios, a donde la gente venga a escuchar música, a disfrutar de una obra de teatro o de artes plásticas o la lectura de una obra, acompañada por un café.
Que la gente se lleve ese alimento para su espíritu y le dibuje una sonrisa desde su alma.
-¿En algún momento has estado a punto de cerrar Mukul-ja?
Alguna vez, cuenta, me desesperé tanto que, fui a la cocina y lloré. Después de eso pinté el suelo de rojo y le pedí a Dios que me diera la fuerza para mantenerme de pie. Fue un momento en que quizá estaba de rodillas pero no derrotada.
-¿Alguna vez se te ha venido a la cabeza pedir apoyo gubernamental?
No, desde el inicio he deseado mantener Mukul-ja, como una organización no gubernamental (ong), afirmó, para que sirva de aliento a otra gente que se organiza, para demostrarle también que desde la sociedad civil, pueden promoverse el arte y la cultura, que tanto se necesita.
Me llena de gusto que en Villahermosa han nacido otros espacios independientes como el Refugio de la Luna o la Antigua Café, a los que por el contrario de que lo que la gente pudiera pensar, no representan competencia para Mukul-ja, sino que los considero aliados en la tarea de promover el arte y la cultura.
-¿Hacia dónde quieres caminar con Mukul-ja?
Seguir conquistando más corazones, que más personas –de esas que se llenan el alma con un atardecer y para las que son más importantes las cosas sencillas- vengan a disfrutar de las artes.
Pero también que los creadores vengan a compartir su quehacer, acompañarlos y que me acompañen, porque para mi es importante sentirme acompañada.
Quiero involucrar a gente que tenga capacidad para patrocinar la composición musical, a los cantautores, las artesanías, las artes plásticas, las obras literarias. Me daría por bien servida y una gran alegría, que se involucraran y vinieran personas de buena voluntad, para decir: ¡aquí está esta suma! por tu concierto, para tu disco, para tu catálogo. De hecho, ha sucedido algunas veces, afirma. Una noche vinieron seis personas y no completábamos el pago de honorarios de un cantautor que procedía de México y una persona del público me dio justamente lo que faltaba. Eso nunca se me va a olvidar.
En otras ocasiones otros se han solidarizado de otra manera, como cuando se presentó el grupo Takidari y sus integrantes no tenían para cenar, entonces la familia Sepúlveda los invitó a su casa no solo para la cena sino para la comida del otro día. Éramos como doce en la mesa, recordó Gabi Marí.
También personas como el fallecido Roberto Acosta, varias veces pagó los boletos de avión para traer a Villahermosa cantautores que venían de San Luis Potosí y Zacatecas. Por eso digo que si hemos logrado mover corazones.
-¿Te has imaginado un Mukul-ja con mejores instalaciones?
Si claro, dice Gabi, de hecho estamos estrenando aire acondicionado y sillas porque antes teníamos banquitos, quisiera sobre todo darle más comodidad a nuestro público que se sientan más cómodos.
En cuanto al lugar, en estos momentos no he pensado en algo más grande, pero si más cómodo.
Es un espacio, a pesar de lo pequeño, muy acogedor, le decimos. A mí siempre me gusta abrazar, y aquí hemos ganado muchos abrazos, me he sentido muy “apapachada”, concluyó.
Dice a La Verdad del Sureste, Gabriela Marí creadora de este pequeño pero significativo espacio en donde se promueve la música y las artes en Tabasco, abierto, por iniciativa propia desde hace dieciocho años.
Aquí artesanos, fotógrafos músicos, actores, vienen a solicitar un espacio, piden la fecha de presentación y se les agenda sin mayor burocratismo.
A lo largo de estos dieciocho años, afirmó orgullosa, en Mukul-ja se han exhibido alrededor de doscientos dieciséis exposiciones, una por mes, y presentado alrededor de cincuenta cantautores y músicos independientes.
Por este pequeño escenario, se han presentado cantautores como Son Habanero, Fernando Medina, Marisa de Lille, Antonio Buckanan, Alejandro Santiago, Adrián Villagómez, por citar algunos.
-Mukul-ja no recibe ningún apoyo gubernamental ¿ha sido difícil sostener su labor?
Yo, Gabriela Marí, dice, como muchos tabasqueños y tabasqueñas, soy una persona que vive de su salario, por lo tanto, sí ha sido muy difícil la parte económica de este proyecto, pagar la renta, la luz, el teléfono, a la señora que cuida y darle mantenimiento.
Eso se compensa con las grandes satisfacciones que me ha dado, como conocer a personas que me han marcado, impulsado y alentado.
Los artesanos de Nacajuca, cuando me desaliento me dicen: “esto es gota a gota hasta que las piedras se abren”.
La verdad dice –como ferviente creyente- Dios nunca me ha dejado, los obstáculos me han puesto a prueba, pero han acrecentado mi fe y demostrado mi credibilidad en este proyecto y me han dado fortaleza para sostenerlo.
Con orgullo, afirma, puedo decir que a dieciocho años del inicio, sigo fiel a este proyecto: sostener un espacio sin vender bebidas alcohólicas, sin promover vicios, a donde la gente venga a escuchar música, a disfrutar de una obra de teatro o de artes plásticas o la lectura de una obra, acompañada por un café.
Que la gente se lleve ese alimento para su espíritu y le dibuje una sonrisa desde su alma.
-¿En algún momento has estado a punto de cerrar Mukul-ja?
Alguna vez, cuenta, me desesperé tanto que, fui a la cocina y lloré. Después de eso pinté el suelo de rojo y le pedí a Dios que me diera la fuerza para mantenerme de pie. Fue un momento en que quizá estaba de rodillas pero no derrotada.
-¿Alguna vez se te ha venido a la cabeza pedir apoyo gubernamental?
No, desde el inicio he deseado mantener Mukul-ja, como una organización no gubernamental (ong), afirmó, para que sirva de aliento a otra gente que se organiza, para demostrarle también que desde la sociedad civil, pueden promoverse el arte y la cultura, que tanto se necesita.
Me llena de gusto que en Villahermosa han nacido otros espacios independientes como el Refugio de la Luna o la Antigua Café, a los que por el contrario de que lo que la gente pudiera pensar, no representan competencia para Mukul-ja, sino que los considero aliados en la tarea de promover el arte y la cultura.
-¿Hacia dónde quieres caminar con Mukul-ja?
Seguir conquistando más corazones, que más personas –de esas que se llenan el alma con un atardecer y para las que son más importantes las cosas sencillas- vengan a disfrutar de las artes.
Pero también que los creadores vengan a compartir su quehacer, acompañarlos y que me acompañen, porque para mi es importante sentirme acompañada.
Quiero involucrar a gente que tenga capacidad para patrocinar la composición musical, a los cantautores, las artesanías, las artes plásticas, las obras literarias. Me daría por bien servida y una gran alegría, que se involucraran y vinieran personas de buena voluntad, para decir: ¡aquí está esta suma! por tu concierto, para tu disco, para tu catálogo. De hecho, ha sucedido algunas veces, afirma. Una noche vinieron seis personas y no completábamos el pago de honorarios de un cantautor que procedía de México y una persona del público me dio justamente lo que faltaba. Eso nunca se me va a olvidar.
En otras ocasiones otros se han solidarizado de otra manera, como cuando se presentó el grupo Takidari y sus integrantes no tenían para cenar, entonces la familia Sepúlveda los invitó a su casa no solo para la cena sino para la comida del otro día. Éramos como doce en la mesa, recordó Gabi Marí.
También personas como el fallecido Roberto Acosta, varias veces pagó los boletos de avión para traer a Villahermosa cantautores que venían de San Luis Potosí y Zacatecas. Por eso digo que si hemos logrado mover corazones.
-¿Te has imaginado un Mukul-ja con mejores instalaciones?
Si claro, dice Gabi, de hecho estamos estrenando aire acondicionado y sillas porque antes teníamos banquitos, quisiera sobre todo darle más comodidad a nuestro público que se sientan más cómodos.
En cuanto al lugar, en estos momentos no he pensado en algo más grande, pero si más cómodo.
Es un espacio, a pesar de lo pequeño, muy acogedor, le decimos. A mí siempre me gusta abrazar, y aquí hemos ganado muchos abrazos, me he sentido muy “apapachada”, concluyó.