Del nacionalismo revolucionario a la de democracia neoliberal
Después que terminara el movimiento social más importante que diera origen a la Revolución Mexicana, nuestro país tránsito entre altibajos, bajo un modelo político-económico Nacional Revolucionario, haciendo referencias y exaltando a nuestras costumbres, tradiciones, la familia, nuestros héroes, soberanía y patria de la misma forma recordando las causas que dieron origen a la Revolución Mexicana.
Esta referencia se cuidó mucho en los discursos de los gobernantes, los políticos, y los caudillos de aquella época. Más en la medida, que nos vamos entrelazando con la ideología, idiosincrasia e intereses económicos de los gobernantes Estadounidenses vamos perdiendo autonomía, decisión y con ello identidad y valores, todo esto se va dando por etapas de manera paulatina hasta lograr el desmantelamiento del Nacionalismo Mexicano. Primero, de 1910 a los años cuarenta trascurren 30 años suficientes para quitar de los discursos oficiales la palabra nacionalismo, dejando solo la sola palabra revolución a secas, de los a los 40 s a los 70 s trascurren otros 30 años y con ello la palabra revolución queda fuera del diccionario de los políticos mexicanos, completándose el círculo del desmantelamiento de lo fue el nacionalismo revolucionario.
De este desmantelamiento político-económico y social fue testigo y protagonista el expresidente José López Portillo cuando de voz propia se auto definió a sí mismo como el último Presidente de la Revolución Mexicana, lloro y pidió perdón por los más pobres e “iba administrar la abundancia”, pero los errores políticos le marcaron de por vida y aun se le reclama su promesa de defender el “peso como un perro” con esta declaraciones José López Portillo da el banderazo a la era de la Globalización y Neoliberalismo económico en México, que inicia con de Luis Echeverría Álvarez, al comenzar el desmantelamiento de la estructura de las empresas del estado para entregarlas, no a la iniciativa privada nacional, sino a inversionistas extranjero. Política entreguista, que continuo hasta acabar con la nación mexicana.
El discurso oficialista, muy marcado por los políticos a usar la palabra Revolución, actualmente es suprimida por los Gobiernos de la Republica para dar entrada a una palabra simulada pero muy trillada –democracia- al grado tal que hoy en día, en víspera de un aniversario más de la Revolución Mexicana, la palabra Revolución paso a la historia, para dar entrada al engaño más vil que nos presentan -la democracia-, como la forma deliberativa en la que deciden un puñado de usureros y agiotistas internacionales por millones de mexicanos.