Necesaria renovación sindical en México y EU

El doctor en sociología William I. Robinson sostiene que es necesaria una renovación sindical, pasando por una lucha desde las bases y desvincularse de la fortuna de los partidos políticos capitalistas y corruptos

Tanto en Estados Unidos como en México es necesaria una renovación sindical, pasando por una lucha desde las bases y desvincularse de la fortuna de los partidos políticos capitalistas y corruptos, sostiene el doctor en sociología William I. Robinson.
    El profesor investigador de la Universidad de California en Santa Bárbara, fue entrevistado en el marco del taller “Capitalismo global”, organizado por el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular (FSCISP) y  que impartió el lunes 28 en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco a  dirigentes sindicales y sociales.
    Los sindicatos en Estados Unidos siempre han estado vinculados al Partido Demócrata, y cuando los candidatos de este partido, como Barack Obama, ya están en la Casa Blanca, el sindicalismo ya no lucha en función de la clase obrera sino de esa alianza, afirmó.
    Igual que en México los líderes de los sindicatos de los Estados Unidos han sido muy corruptos, ven a estas organizaciones como una base de poder, con altos salarios y prebendas.
    Por eso, tanto en México como en los EU, es necesaria una renovación sindical que además de retomar una lucha desde las bases, se desvincule de la fortuna de los partidos políticos corruptos y capitalistas.
    El sindicalismo nuevo también debe retomar a la militancia y organizar a los desempleados y a los subempleados y vincularse con el sector informal, porque en el sector informal están los obreros y las obreras que fueron “desformalizados”  pero que a final de cuenta también son trabajadores.
    Es decir “tiene que surgir un nuevo concepto del sindicalismo, porque el sindicalismo es ya una lucha multidimensional, es decir en múltiples frentes,  en lo que es la clase obrera ampliada”, puntualizó.
    -Antes se le preguntó al doctor Robinson,  ¿cuál ha sido? en los Estados Unidos, el comportamiento de los trabajadores y sus sindicatos frente al capitalismo global o neoliberalismo.
    No muy bueno hasta ahora, respondió, no se ve mucha resistencia, porque por el contrario de México, en donde el neoliberalismo tomó por “asalto” a este país, en Estados Unidos está siendo implementado lentamente, poco a poco, desmantelando el estado social.
    Por eso la resistencia ha sido poca; en la clase obrera norteamericana hay una tremenda “desindicalización” en las últimas décadas, ha pasado de entre el 40 y 50 por ciento a casi el 15 por ciento.
    En realidad, hasta ahora no hemos visto una fuerte respuesta de las clases populares de los Estados Unidos al capitalismo global, solo una reciente reacción en las últimas dos o tres semanas.
    En Wisconsin, se tomó como asalto contra la clase obrera, una iniciativa de ley del gobernador de ese estado, del Partido Republicano, para eliminar el sindicalismo para siempre, que es una vieja aspiración de la derecha.
    La iniciativa dice que los sindicatos pueden existir,  pero sin reconocimiento oficial, es decir una especie de clubes de trabajadores nadamás, no sindicatos que sería lo mismo que no existieran.
    Eso produjo, dijo el investigador,  una sublevación pacífica, y no estamos hablando de motines, pero es la primera respuesta masiva y militante a todo lo que ha pasado en Estados Unidos.
    Ojalá, expuso, se vaya extendiendo y se convierta en el principio de una resistencia  frontal a esta guerra clasista de los gobernantes,  
    Lo que actualmente está pasando con ese proyecto de ley es que está detenido, porque se requiere el voto de dos tercios de los representantes de la legislatura, por lo que, de manera intencional y clandestinamente, la bancada demócrata abandonó el estado para que no haya coro, porque los republicanos dominan.     
    Entonces si no está la legislatura no hay votación, lo cual significa que  la iniciativa en el congreso se encuentra en punto muerto, en empate, afirmó.
    Mientras, en la calle, ya se han registrado marchas de 150 mil personas como sucedió el pasado 26 de febrero, sigue la ocupación del capitolio y los policías, en lugar de reprimir a los huelguistas, se sumaron al movimiento.
    No sabemos cuál será el final, con más esperanza que convicción, confío en que se de un viraje, comentó.
    -El capitalismo global o neoliberalismo ¿ha hecho más estragos en México que en los estados Unidos?
    Claro mucho más, porque Estados Unidos es un país  desarrollado, un país que históricamente ha dominado a México, “que ha hecho pillaje alrededor del mundo” y ha desarrollado un nivel mucho más alto de vida, de tecnología y un gran avance industrial.
    En México el neoliberalismo cayó como un torbellino, haciendo estragos de la noche a la mañana y hundiendo al pueblo mexicano en una miseria que todavía no ha terminado.
    En Estados Unidos ha hecho estragos pero en cámara lenta, se encamina a la “tercermundialización”, pero las consecuencias no se ven tan de la noche a la mañana como en México.
    -Desde su punto de vista ¿cómo ve la reacción de los trabajadores de México ante el neoliberalismo y el capital globalizado?
    - Ustedes pueden hablar más sobre el caso, pero veo que hay trabajadores que han resistido, los de la minería, los del sector energético que son los movimientos a los que he dado seguimiento.  
    No soy experto, aclaró, pero desde lejos, veo la falta de una mayor articulación de todas estas luchas sindicales y populares, en frentes que vinculen a trabajadores con campesinos, desempleados, sectores informales e indígenas.
    Una cuestión histórica de los Estados Unidos, pero también de México, son los liderazgos corruptos de los sindicatos que forman parte del sistema, de la misma corrupción.
    Hay que democratizar el sindicalismo mexicano, son los trabajadores los que deben controlar a sus líderes y no al revés y los sindicatos deben  separarse de los partidos políticos. Eso es tan urgente acá como en cualquier otro país.
     “Cuando un sindicato se subordina a un partido político pierde su sentido de sindicato que es luchar militantemente para la clase obrera, independientemente de la fortuna de un partido político; todavía más cuando el partido político es parte del sistema capitalista y corrupto como el mexicano”.
    -¿Los trabajadores norteamericanos se sienten traicionados por los partidos a los que han apoyado?
    En el 2008 en Estados Unidos hubo una movilización muy fuerte a favor de la candidatura de Barack Obama, y cuando este asumió el poder, de inmediato dijo que representaba los intereses de Wall Street,  no de la clase obrera, ni de los sectores populares.
    Muchos nos sentimos traicionados por él,  pero a pesar de ello, el liderazgo sindical sigue apoyando a Obama, como si fuera aliado de la clase obrera y no lo es lo es.
    Lo mismo ustedes los mexicanos, los obreros y obreras de este país deberían sentirse traicionados por sus liderazgos, agregó.
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