NI UN MUERTO MÁS ...


El domingo 17 de julio, en la primera hora de la madrugada, en Torreón  Coahuila, un grupo de sicarios que estaba preso en uno de los penales de Durango, llegó a una fiesta particular y disparó a mansalva mantando a 17 jóvenes, entre ellos mi sobrino Diego Aguilar, de 22 años de edad que acababa de salir de una fiesta de despedida a él y a su esposa por parte de sus dos familias. Los sicarios, como se supo después, retornaron a su guarida, una prisión supuestamente estatal. Un mes antes, mi hermano Jorge Aguilar Salazar fue asesinado por dos mujeres y un varón, los tres jóvenes y hasta ahora la casa de mi hermano sigue aislada con cinta mientras un foco permanece encendido desde hace ya casi 10 meses sin que se cierre el caso.

    Juan Francisco Sicilia no supo que él habría de ser el detonante de movilizaciones en todo el país por tratarse del hijo de un connotado poeta, hombre éste de mucho prestigio y de una gran calidad humana, cívica y solidaria.    

    No creemos que, pese al enorme sacudimiento de conciencias dormidas que ha provocado Javier Sicilia lleve a que se haga justicia en su caso (la justicia que es posible y que no le devolverá a su hijo). Mucho menos que el gobierno criminal del procónsul yanqui, Calderón, ni sus amos vayan a cambiar su premeditada guerra contra las drogas en México porque eso es parte de una estrategia perversa.

    En cambio, pienso firmemente que sólo si despierta la conciencia general de que cualquier muerte del más desconocido e insignificante ser humano a causa de una guerra que no pedimos ni aprobamos,  y que, consecuentemente, la sociedad mayoritariamente se alce contra los criminales que desde el poder le hacen el juego con la Iniciativa México a sus mayores, los que hacen de la droga mayúsculo negocio de su sistema imperial precisamente como efecto de su prohibición, entonces la consigna de NI UN MUERTO MAS triunfará y México podrá enfilarse a ser una nación que protege a sus niños y jóvenes, en lugar de criminalizarlos y empujarlos al crimen, ya como victimarios ya como víctimas.

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