No quieren maestros de la UPCh a Muñoz Vergara
Se oponen a que el doctor Pedro Javier Muñoz Vergara ocupe el cargo de “encargado del despacho” que le encomendó su compadre José Víctor Zárate Aguilera (Primera de dos partes)
Profesores de la Universidad Popular de la Chontalpa denuncian que esa institución no solo se ha convertido en trampolín de políticos con aspiraciones a cargos públicos, en donde la corrupción campea para dichos fines y se mantiene intimidado al personal comprometido con el trabajo académico y que se opone a esa situación. Denunciaron profesores de esa institución de educación superior que se oponen a que el doctor Pedro Javier Muñoz Vergara ocupe el cargo de “encargado del despacho” que le encomendó su compadre José Víctor Zárate Aguilera, quien renunció para convertirse en candidato a la presidencia municipal de Cárdenas por el Partido Revolucionario Institucional. Los denunciantes –que solicitaron la omisión de sus nombres por temor a represalia- hicieron notar que en la ley que en 1998 crea la Universidad Popular de la Chontalpa (Decreto 102), los rectores ocupan esos cargos por cuatro años. Por lo anterior, estos maestros y otros junto con trabajadores administrativos, exigieron al Gobernador del Estado, en una carta que le dirigieron el 4 de marzo, que el nuevo rector se electo, a través de un proceso “de selección transparente de cara a la sociedad, con el consenso de la comunidad universitaria y de acuerdo a la ley que crea la UPCH”.
La normatividad de la UPCH, afirmó uno de ellos, los rectores de la UPCH deben ser académicos con alta solvencia moral, elevado conocimiento y profundo de la educación superior, de la investigación y contar con una trayectoria exitosa. “Definitivamente el doctor Muñoz Vergara no cumple con esos requisitos”, es más, menciona este profesor, viene de un cargo de secretario técnico que le asignó José Víctor Zárate, cuando en el organigrama de la UPCH no existe una secretaria técnica, sino que es un puesto creado a su modo. Entonces, continuó, resulta in moral que ahora lo tengamos tomando decisiones en una institución de educación superior, en donde, aceptando el puesto de “encargado del despacho”, no se convierte en ejemplo de moralidad ante estudiantes y profesores. Esa es la primera inmoralidad e ilegalidad en la que ha incurrido Muñoz Vergara, por ello solicitamos al Gobernador y a la Junta Directiva de la UPCH, que preside la Secretaria de Educación, que realicen su función.
Nos parece, dijo, que el doctor Pedro Javier Muñoz lo que pretende es guardarle el espacio al químico Zárate Aguilera en caso de que pierda la elección. Además de la ilegalidad en que ha incurrido, el doctor Muñoz Vergara, además está realizando cambios, en la dirección académica, que es columna vertebral de la institución, acaba de nombrar a la maestra Xóchitl Alejandro López, que a lo mejor si reúne el perfil académico, afirma el profesor, pero tiene en contra a roda la comunidad universitaria por su falta de diplomacia y buenas costumbres para atender un despacho como la dirección académica que es la encargada de organizar los semestres, repartir horarios y ver que los salones tengan las condiciones de iluminación y mobiliario.
El profesor que ocupaba este cargo, afirmó, realizó esa tarea a lo largo de tres años, tiene la aceptación de la planta docente y no le dicen por qué lo destituyeron. Esa situación ocasionará una peor confrontación en la comunidad de la UPCH, en lugar de la unidad que se busca en estos momentos, en el que el tejido social de esa universidad está pulverizado por la existencia de grupos con distintos intereses que poco coinciden con los colectivos que dieron origen a la UPCH. Obviamente, dijo, así no se puede no puede cambiar la institución, ni formar estudiantes con calidad, ni alcanzar los objetivos que esa universidad se planteó en su fundación. Otro de los profesores entrevistados, asegura que la corrupción campea por las aulas de la UPCH. Hay también una inconformidad manifiesta, no solo entre profesores sino entre alumnos, en torno al nivel de corrupción que se vive al interior de la universidad y eso se debe a que, desde hace tiempo, esta institución no tiene una finalidad académica, sino que se prioriza la búsqueda de cargos políticos. En base a ello, sostuvo este maestro, se favorece a muchos profesores y alumnos que coinciden con esos grupos políticos y que están dispuestos a fortalecer esas aspiraciones de las autoridades en turno.
Cuando un alumno coincide con el grupo político que encabezan las autoridades, prosigue, estas intervienen ante los maestros para que el estudiante sea beneficiado con mejores calificaciones o para que les justifiquen faltas de asistencia a los salones de clase. Es por ello que, esos grupos, aseguran con gente de su confianza, la Dirección Académica y la de control escolar, porque son los espacios desde donde favorecer a maestros que coinciden con ellos y a muchachos que también están de su lado, para ir formando un grupo único que les facilite llegar a su meta política. Desde hace mucho tiempo ya, la UPCH ha sido utilizada como trampolín político, “como casa de campaña”, en este momento no permiten que ningún candidato de partido alguno realice alguna actividad dentro de la UPCH, una conferencia, por ejemplo, con el supuesto de “no enrarecer políticamente a la universidad”, Sin embargo, cuando hay algunas actividades políticas del gobierno del estado o del partido oficial, el grupo de la rectoría, sacan de las aulas a los alumnos, acarrean de forma descarada y ponen a disposición de ellos para llevarlos a manifestaciones o eventos de carácter político del partido oficial. No escatiman recursos, afirmó, ni les importa lesionar las actividades académicas, ellos quieren quedar bien, ganar cotos de poder, con este tipo de actividades. –
Pero es secreto a voces que también se realizan prácticas de corrupción que están generando a esos grupos cercanos a la rectoría ¿o no? Se pregunta. Aunque nosotros no tenemos evidencias, dijo, los mismos muchachos afirman que para que les modifiquen una calificación tiene que pagar una buena cantidad de dinero, entre mil, 2 mil y hasta 5 mil pesos, está demostrado que los estudiantes que recurren a eso, ya no son cientos sino miles, así que los ingresos para los profesores o los funcionarios cercanos a loa rectoría, pueden contarse por millones. Esas sumas seguramente serán utilizadas para campañas políticas, porque al fin y al cabo, ese es el objetivo de su desempeño en esa universidad, es por ello que ya la UPCH tiene en la región, fama de perversidad y de terrible corrupción, aseguró. Hace unos días, en el autobús, un estudiante de esta universidad, comentaba por teléfono, de manera abierta, que entró a la UPCH porque ahí es donde pueden conseguir calificaciones más fácilmente, es decir la corrupción ha permeado ya a la sociedad. Cuando ni siquiera habían transcurrido tres horas de que acababan de nombrar al actual encargado de la rectoría, una maestra comentó que la había llamado para pedirle que ayudara a la hija de una comadre.
La corrupción es parte ya de la cultura de la comunidad de la UPCH, incluso los padres de familia de los alumnos, llegan con esa mentalidad, de que tendrán que preparar su “cochinito” para finales de semestre con el fin de pagar lo que les pide el maestro para que sus hijos obtengan calificaciones altas. -¿En qué situación quedan entonces los profesores que no se prestan a eso? Precisamente este día, un maestro me comentaba que de los 16 catedráticos que conforman la academia de matemáticas de la UPCH, solo dos no se prestan a la corrupción. Eso refleja como la corrupción se ha extendido como un cáncer en la UPCH, se ha ido fermentando y ganando la voluntad de todos, lo grave y difícil para combatirla, es que viene de arriba hacia abajo, por lo tanto es muy complicado combatirla, que los maestros digan que no. El otro detalle es que los académicos que no se alinean son vigilados, acosados permanentemente por el cuerpo de seguridad contratada por la rectoría, el cual por cierto, comentó, debe costarle a la universidad un presupuesto. Muchas veces realmente se vive un ambiente de tensión, al que también colaboran los maestros que coinciden con las autoridades, agregó este catedrático. (Continuará).
La normatividad de la UPCH, afirmó uno de ellos, los rectores de la UPCH deben ser académicos con alta solvencia moral, elevado conocimiento y profundo de la educación superior, de la investigación y contar con una trayectoria exitosa. “Definitivamente el doctor Muñoz Vergara no cumple con esos requisitos”, es más, menciona este profesor, viene de un cargo de secretario técnico que le asignó José Víctor Zárate, cuando en el organigrama de la UPCH no existe una secretaria técnica, sino que es un puesto creado a su modo. Entonces, continuó, resulta in moral que ahora lo tengamos tomando decisiones en una institución de educación superior, en donde, aceptando el puesto de “encargado del despacho”, no se convierte en ejemplo de moralidad ante estudiantes y profesores. Esa es la primera inmoralidad e ilegalidad en la que ha incurrido Muñoz Vergara, por ello solicitamos al Gobernador y a la Junta Directiva de la UPCH, que preside la Secretaria de Educación, que realicen su función.
Nos parece, dijo, que el doctor Pedro Javier Muñoz lo que pretende es guardarle el espacio al químico Zárate Aguilera en caso de que pierda la elección. Además de la ilegalidad en que ha incurrido, el doctor Muñoz Vergara, además está realizando cambios, en la dirección académica, que es columna vertebral de la institución, acaba de nombrar a la maestra Xóchitl Alejandro López, que a lo mejor si reúne el perfil académico, afirma el profesor, pero tiene en contra a roda la comunidad universitaria por su falta de diplomacia y buenas costumbres para atender un despacho como la dirección académica que es la encargada de organizar los semestres, repartir horarios y ver que los salones tengan las condiciones de iluminación y mobiliario.
El profesor que ocupaba este cargo, afirmó, realizó esa tarea a lo largo de tres años, tiene la aceptación de la planta docente y no le dicen por qué lo destituyeron. Esa situación ocasionará una peor confrontación en la comunidad de la UPCH, en lugar de la unidad que se busca en estos momentos, en el que el tejido social de esa universidad está pulverizado por la existencia de grupos con distintos intereses que poco coinciden con los colectivos que dieron origen a la UPCH. Obviamente, dijo, así no se puede no puede cambiar la institución, ni formar estudiantes con calidad, ni alcanzar los objetivos que esa universidad se planteó en su fundación. Otro de los profesores entrevistados, asegura que la corrupción campea por las aulas de la UPCH. Hay también una inconformidad manifiesta, no solo entre profesores sino entre alumnos, en torno al nivel de corrupción que se vive al interior de la universidad y eso se debe a que, desde hace tiempo, esta institución no tiene una finalidad académica, sino que se prioriza la búsqueda de cargos políticos. En base a ello, sostuvo este maestro, se favorece a muchos profesores y alumnos que coinciden con esos grupos políticos y que están dispuestos a fortalecer esas aspiraciones de las autoridades en turno.
Cuando un alumno coincide con el grupo político que encabezan las autoridades, prosigue, estas intervienen ante los maestros para que el estudiante sea beneficiado con mejores calificaciones o para que les justifiquen faltas de asistencia a los salones de clase. Es por ello que, esos grupos, aseguran con gente de su confianza, la Dirección Académica y la de control escolar, porque son los espacios desde donde favorecer a maestros que coinciden con ellos y a muchachos que también están de su lado, para ir formando un grupo único que les facilite llegar a su meta política. Desde hace mucho tiempo ya, la UPCH ha sido utilizada como trampolín político, “como casa de campaña”, en este momento no permiten que ningún candidato de partido alguno realice alguna actividad dentro de la UPCH, una conferencia, por ejemplo, con el supuesto de “no enrarecer políticamente a la universidad”, Sin embargo, cuando hay algunas actividades políticas del gobierno del estado o del partido oficial, el grupo de la rectoría, sacan de las aulas a los alumnos, acarrean de forma descarada y ponen a disposición de ellos para llevarlos a manifestaciones o eventos de carácter político del partido oficial. No escatiman recursos, afirmó, ni les importa lesionar las actividades académicas, ellos quieren quedar bien, ganar cotos de poder, con este tipo de actividades. –
Pero es secreto a voces que también se realizan prácticas de corrupción que están generando a esos grupos cercanos a la rectoría ¿o no? Se pregunta. Aunque nosotros no tenemos evidencias, dijo, los mismos muchachos afirman que para que les modifiquen una calificación tiene que pagar una buena cantidad de dinero, entre mil, 2 mil y hasta 5 mil pesos, está demostrado que los estudiantes que recurren a eso, ya no son cientos sino miles, así que los ingresos para los profesores o los funcionarios cercanos a loa rectoría, pueden contarse por millones. Esas sumas seguramente serán utilizadas para campañas políticas, porque al fin y al cabo, ese es el objetivo de su desempeño en esa universidad, es por ello que ya la UPCH tiene en la región, fama de perversidad y de terrible corrupción, aseguró. Hace unos días, en el autobús, un estudiante de esta universidad, comentaba por teléfono, de manera abierta, que entró a la UPCH porque ahí es donde pueden conseguir calificaciones más fácilmente, es decir la corrupción ha permeado ya a la sociedad. Cuando ni siquiera habían transcurrido tres horas de que acababan de nombrar al actual encargado de la rectoría, una maestra comentó que la había llamado para pedirle que ayudara a la hija de una comadre.
La corrupción es parte ya de la cultura de la comunidad de la UPCH, incluso los padres de familia de los alumnos, llegan con esa mentalidad, de que tendrán que preparar su “cochinito” para finales de semestre con el fin de pagar lo que les pide el maestro para que sus hijos obtengan calificaciones altas. -¿En qué situación quedan entonces los profesores que no se prestan a eso? Precisamente este día, un maestro me comentaba que de los 16 catedráticos que conforman la academia de matemáticas de la UPCH, solo dos no se prestan a la corrupción. Eso refleja como la corrupción se ha extendido como un cáncer en la UPCH, se ha ido fermentando y ganando la voluntad de todos, lo grave y difícil para combatirla, es que viene de arriba hacia abajo, por lo tanto es muy complicado combatirla, que los maestros digan que no. El otro detalle es que los académicos que no se alinean son vigilados, acosados permanentemente por el cuerpo de seguridad contratada por la rectoría, el cual por cierto, comentó, debe costarle a la universidad un presupuesto. Muchas veces realmente se vive un ambiente de tensión, al que también colaboran los maestros que coinciden con las autoridades, agregó este catedrático. (Continuará).