La obsesión enloquece a Darío Caceres
El representante del PRI ante el IEPC está favoreciendo a Núñez con su obsesión crónica de desbancar la Coalición de Izquierda. Obsesión proviene del término latino obsessio (“asedio”). Se trata de una perturbación anímica producida por una idea fija, que con tenaz persistencia asalta la mente. Este pensamiento, sentimiento o tendencia aparece en desacuerdo con el pensamiento consciente de la persona pero persiste más allá de los esfuerzos por librarse de él. Tiene un carácter compulsivo y termina por adquirir una condición penosa y angustiante para quien la sufre. Cuando las obsesiones y las compulsiones se han hecho crónicas, se habla de una neurosis que perturba la vida normal del sujeto y que se transforma en un trastorno obsesivo-compulsivo.
Pareciera que se ubica en esa terminología la actitud del representante del PRI ante el IEPC, Martín Darío Cáceres, por su enfermizo propósito de desbancar del proceso electoral a la Coalición Movimiento Progresista por Tabasco, integrada por el PRD, PT y MC. Claro que con su insistente propósito está favoreciendo al LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ, porque ante los ojos del electorado tabasqueño lo ubica como víctima del aparato gubernamental, el cual MDC representa. Contribuye a ese sentir popular su confabulación con el secretario ejecutivo del IEPC, Armando Javier Maldonado, que se presta para hacerle el trabajo sucio en contra de los citados partidos de izquierda.
Creo que Darío Cáceres ha equivocado su trabajo, pues lejos de ser un represente partidista responsable y profesional que contribuya a dignificar y democratizar el proceso electoral en marcha, lo está contaminando con su actitud indigna, compulsiva y fuera de toda lógica. Tal parece el secretario ejecutivo del IEPC y el funcionario de gobierno que le ordena lo que tiene que hacer, lo están enloqueciendo.
Lo que sucede, en la opinión de ciudadanos serios y autorizados por su experiencia y prestigio en asuntos político-electorales, es que Martín Darío ha entrado en pánico ante el temor de que el PRI pierda la gubernatura de Tabasco, y no es para menos, aseguran, porque las encuestas y los sondeos de opinión reflejan que cada día son más los miles de tabasqueños que se suman a la alternancia, manifestando sus preferencias a favor del LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ. No cabe duda que a medida que se avecina la fecha de las elecciones, el proceso entrará en mayores conflictos, debido a que el órgano que tiene bajo su responsabilidad dirigirlo, es decir, el IEPC, ha manifestado que no tiene la capacidad ni la autoridad para ser garante de de legalidad e imparcialidad; esto es porque en la mayoría de sus actos ha demostrado estar a favor del PRI y esa actitud no demuestra más que una cosa: que los tabasqueños viviremos una elección de estado, similar a la que se dio cuando a Manuel Andrade le cancelaron la elección, de lo cual hablaremos con más detalles en las próximas entregas.
P.D. A como van las cosas, más le valdría a EVA salirse del proceso. Continuar equivale a legitimar lo ilegítimo. Se deserción sería razonable y conservaría su capital político hasta ahora acumulado. Piensa cabecita, piensa con la cabeza y no con el corazón.
Pareciera que se ubica en esa terminología la actitud del representante del PRI ante el IEPC, Martín Darío Cáceres, por su enfermizo propósito de desbancar del proceso electoral a la Coalición Movimiento Progresista por Tabasco, integrada por el PRD, PT y MC. Claro que con su insistente propósito está favoreciendo al LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ, porque ante los ojos del electorado tabasqueño lo ubica como víctima del aparato gubernamental, el cual MDC representa. Contribuye a ese sentir popular su confabulación con el secretario ejecutivo del IEPC, Armando Javier Maldonado, que se presta para hacerle el trabajo sucio en contra de los citados partidos de izquierda.
Creo que Darío Cáceres ha equivocado su trabajo, pues lejos de ser un represente partidista responsable y profesional que contribuya a dignificar y democratizar el proceso electoral en marcha, lo está contaminando con su actitud indigna, compulsiva y fuera de toda lógica. Tal parece el secretario ejecutivo del IEPC y el funcionario de gobierno que le ordena lo que tiene que hacer, lo están enloqueciendo.
Lo que sucede, en la opinión de ciudadanos serios y autorizados por su experiencia y prestigio en asuntos político-electorales, es que Martín Darío ha entrado en pánico ante el temor de que el PRI pierda la gubernatura de Tabasco, y no es para menos, aseguran, porque las encuestas y los sondeos de opinión reflejan que cada día son más los miles de tabasqueños que se suman a la alternancia, manifestando sus preferencias a favor del LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ. No cabe duda que a medida que se avecina la fecha de las elecciones, el proceso entrará en mayores conflictos, debido a que el órgano que tiene bajo su responsabilidad dirigirlo, es decir, el IEPC, ha manifestado que no tiene la capacidad ni la autoridad para ser garante de de legalidad e imparcialidad; esto es porque en la mayoría de sus actos ha demostrado estar a favor del PRI y esa actitud no demuestra más que una cosa: que los tabasqueños viviremos una elección de estado, similar a la que se dio cuando a Manuel Andrade le cancelaron la elección, de lo cual hablaremos con más detalles en las próximas entregas.
P.D. A como van las cosas, más le valdría a EVA salirse del proceso. Continuar equivale a legitimar lo ilegítimo. Se deserción sería razonable y conservaría su capital político hasta ahora acumulado. Piensa cabecita, piensa con la cabeza y no con el corazón.