OPINIÓN Gonzalo J. González Calzada
En el plano nacional, la elección presidencial ha sido impugnada por la Coalición Movimiento Progresista (PRD, PT, MC) y la decisión última se encuentra en manos del Trife (Tribunal Federal Electoral), para algunos malosos, Prife, pues según declaraciones adelantadas de su presidente en el sentido de que se respetará la decisión popular depositada en las urnas, todo pinta para que en fecha próxima tengamos los mexicanos otro presidente de la república “haiga sido como haiga sido”, que equivale a contar con un nuevo presidente ilegítimo o espúreo, según opinión del grupo impugnador, ya que el supuesto fraude ocurrió en parte en el momento de la emisión de los votos, pero sobre todo, ocurrió a lo largo y ancho del proceso electoral poniendo en práctica las tradicionales y las de nueva factura, acciones fraudulentas a que nos tiene acostumbrados cierto partido mafioso, por decir lo menos. ¿Y la democracia dónde queda?
Ese triste panorama habla de que estamos muy lejos de tener elecciones democráticas, confiables, como sucede en sociedades organizadas y respetuosas de la Ley. Y la pregunta curiosa: ¿Irá el Peje por un nuevo intento? No adelantemos nupcias y que la comezón no nos atosigue. Lo que queda claro es la actitud legal de nuestro paisano al defender lo que considera su triunfo. Por otro lado, pero a futuro, si no prospera la protesta, sería convertirse en un vigilante tenaz del desempeño de la nueva administración y no permitir lo que se sospecha intentará lograr: hacer crecer la fortuna del 0.06 % de millonarios mexicanos, y el aumento de más millones de pobres, reserva electoral del PRI. El PAN sacó al PRI de los Pinos y ahora lo regresa ¿por otros 70 años? Cruz, cruz, dijo mi tía.
Aquí en Tabasco, estamos de fiesta. El triunfo apabullante de las izquierdas fue producto en gran medida del llamado “efecto Peje”. Eso, sin duda. Igual ocurrió en el 2006. El paisano sigue presente en la estima popular, pues la gente no olvida y se entrega al líder auténtico, quien lucha por principios y valores, sin dar un paso atrás ni para tomar impulso, en busca incansable del bienestar social. Después de 83 años en el poder el PRI tiene que dejarlo con un estado en condiciones lamentables. Si desperdiciamos la oportunidad que el pueblo nos ha concedido con generosidad permitiendo más corrupción, injusticia, irresponsabilidad e ineficacia, no existirán pretextos, que logren justificar semejante desperdicio. Sería algo terrible y lamentable sin duda alguna.
Todos tenemos la obligación moral de apoyar al gobernador electo, el Lic. Arturo Núñez Jiménez como cabeza del nuevo gobierno para que su labor al frente del Poder Ejecutivo Estatal sea exitosa y le permita el rescate del pueblo del marasmo en que lo han hundido los últimos gobiernos priistas. A jalar parejos todos que solamente nos va a costar decidirnos y en esa decisión está el gane. UNA MÁS.- En el Estado de México, el Lic. Peña Nieto obtuvo la maestría en cochinero electoral. Va por el doctorado.
Ese triste panorama habla de que estamos muy lejos de tener elecciones democráticas, confiables, como sucede en sociedades organizadas y respetuosas de la Ley. Y la pregunta curiosa: ¿Irá el Peje por un nuevo intento? No adelantemos nupcias y que la comezón no nos atosigue. Lo que queda claro es la actitud legal de nuestro paisano al defender lo que considera su triunfo. Por otro lado, pero a futuro, si no prospera la protesta, sería convertirse en un vigilante tenaz del desempeño de la nueva administración y no permitir lo que se sospecha intentará lograr: hacer crecer la fortuna del 0.06 % de millonarios mexicanos, y el aumento de más millones de pobres, reserva electoral del PRI. El PAN sacó al PRI de los Pinos y ahora lo regresa ¿por otros 70 años? Cruz, cruz, dijo mi tía.
Aquí en Tabasco, estamos de fiesta. El triunfo apabullante de las izquierdas fue producto en gran medida del llamado “efecto Peje”. Eso, sin duda. Igual ocurrió en el 2006. El paisano sigue presente en la estima popular, pues la gente no olvida y se entrega al líder auténtico, quien lucha por principios y valores, sin dar un paso atrás ni para tomar impulso, en busca incansable del bienestar social. Después de 83 años en el poder el PRI tiene que dejarlo con un estado en condiciones lamentables. Si desperdiciamos la oportunidad que el pueblo nos ha concedido con generosidad permitiendo más corrupción, injusticia, irresponsabilidad e ineficacia, no existirán pretextos, que logren justificar semejante desperdicio. Sería algo terrible y lamentable sin duda alguna.
Todos tenemos la obligación moral de apoyar al gobernador electo, el Lic. Arturo Núñez Jiménez como cabeza del nuevo gobierno para que su labor al frente del Poder Ejecutivo Estatal sea exitosa y le permita el rescate del pueblo del marasmo en que lo han hundido los últimos gobiernos priistas. A jalar parejos todos que solamente nos va a costar decidirnos y en esa decisión está el gane. UNA MÁS.- En el Estado de México, el Lic. Peña Nieto obtuvo la maestría en cochinero electoral. Va por el doctorado.