OPINIÓN LOS DINOSAUR IOS , SUS RUGIDORES
Ulises Rodríguez Guzmán
En alguna parte de sus escritos políticos dice don Octavio Paz que la ausencia de la crítica mata a la revolución, pues ésta es hija de la primera. En Tabasco, particularmente, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue fulminado por esta ausencia y por el exceso de elogios que el régimen tricolor amasó durante varias décadas convirtiendo a algunos empresarios de la comunicación, periodistas y columnistas, en profesionales de la adulación del poder. Hoy, que el priismo no es el rey de reyes en la entidad tabasqueña, podemos ver, escuchar y leer que quienes se enriquecieron por los elogios proferidos al poder, son el principal descontento y se les ve deambular por cafés y cantinas de Villahermosa haciendo uso del poder de la crítica basada en la reflexión (embotado durante el priismo) pero mucho más en el rencor y en espera de que el dinosaurio regrese para recuperar sus canonjías y privilegios. Los priistas de hueso colorado no aceptaron jamás la crítica de los opositores y mucho menos de un pueblo que no está acostumbrado a ejercer tal derecho ante las autoridades que no cumplieron con sus promesas de campaña.
Esto es una regla que perredistas, panistas, verde ecologistas y petistas no deben pasar por alto, ahí tienen el espejo de la realidad. Y la realidad no parece hacer mella en el Nuevo PRI, puesto que vemos que se ha dedicado al reciclaje de personajes como Florizel Medina Pereznieto, Edison Hernández Pinto (culpable de la enorme deuda pública que padece la cabecera municipal jalapaneca) y políticos de oficina como el jovenzuelo Federico Madrazo y el mismo verdecologista Patricio Bosh. La lista de reciclaje sería más extensa, pero lo que se vislumbra es el retorno del madracismo en busca del poder en Tabasco. Roberto Madrazo es un hombre con mucha malicia y maldad acumulada, enceguecedora y corruptora aun contra sí mismo, pero que es redituable en cuanto a la acumulación de riqueza se refiere. No obstante los tentáculos de los profesionales de la política tabasqueña se están moviendo en los cuatro puntos cardinales de la tierra choca.
La lucha por el poder ya se avecina y la alimaña política comienza a asomar las narices cual bichos en época de lluvia. Nuevamente los operadores políticos desde sus vertientes federales comenzarán con la entrega de despensas, compra de votos, entorpecimiento de conciencias y el muy conocido mapacheo, tan efectivo en el priismo madracista y sus herederos. Esa es la verdadera cara de un partido que presume los colores de la bandera mexicana, que vocifera democracia al amparo de la palabra “revolución”. Revolución institucionalizada, la gran mentira del pueblo mexicano. La consigna nuevamente será acallar las conciencias a través del simulacro. Ahí tenemos a un PRI que se ha convertido en súbito defensor del pueblo tabasqueño en el discurso de personajes tan grises como Erubiel Alonso Que y el mismo Mario Llergo Latourniere (el abogado del diablo), Esther Alicia Dagdug Lutzow y fundaciones como la Colosio; ¿y por qué no también decir que con la ayuda de dizque perredistas como el alcalde de Centro, Humberto de los Santos Bertruy, quien obedece al mando de Evaristo Hernández Cruz? La telaraña se teje desde varios ángulos e irá tomando la consistencia necesaria a pesar de las diferentes personalidades de las corrientes priistas y sus antagonismos, como ya es conocido el discurso será “por la democracia y la unidad” priista e increíblemente por el pueblo de Tabasco.
Lo interesante en estos días es la pluralidad y la libertad con la que se ejercen la crítica y la denostación de las voces que ayer fueron voceras de los gobiernos tricolores hacia el gobierno surgido del instituto político que hoy no es oposición (PRD); cabe decir que el verdadero descontento en Tabasco lo protagonizan los escribidores que profesionalizaron la adulación y el servilismo (algunos conversos a la izquierda sorpresivamente, otros que desde una falsa izquierda ahora son portavoces del más rancio priismo) y que gozaron de puestos clave hasta en universidades y otras instituciones educativas en la entidad tabasqueña. La crítica es el pulso de un gobierno, el termómetro del avance o retroceso de un Estado. Aquellos que se acostumbran a recibir aplausos tarde o temprano colapsan y sólo el cinismo los mantiene. Como prueba ahí están los residuos del priismo granierista que como el ave fénix buscan resucitar los recicladores del caciquismo político en Tabasco.