El orden del caos
@UTufigno
Para quienes creen en la astrología, la expresión “se alinearon los astros” tiene un significado positivo que equivale a decir algo así como “las cosas se están dando de manera favorable”. Aunque no quisiera desengañar a más de uno ni es el propósito central de esta colaboración, la realidad es que la astrología parte de un error fundamental propio de la concepción astronómica que se tenía en las épocas anteriores a Galileo y Copérnico. Pero más allá de este detalle, lo cierto es que “los astros se están alineando”, pero en contra de quienes aspiramos a vivir en un México con libertad, justicia y democracia.
En muy pocos días hemos visto una verdadera alineación de malos augurios provenientes de las altas esferas de la clase política que tiene a su alcance todo tipo de créditos de “interés social”, que lo mismo dan para adquirir una casa en las Lomas o en un exclusivo club de golf, que para comprar una elección presidencial. El recorte a Pemex, la resolución de madrugada del Tribunal Electoral, las reformas planteadas en materia de transparencia, el retiro de 7 de los partidos de la mesa del Instituto Nacional Electoral y hasta la terna para suplir al Ministro faltante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, son algunas de las evidencias del caos.
Seguramente Lorenzo Córdova -Consejero Presidente del INE e hijo de un reconocido ideólogo de la izquierda contemporánea- nunca pensó que en su primera elección al frente del Frankenstein electoral tuviera que defender a dicho engendro con la expresión “este no es un salón de fe del Siglo XIX”. Supongo que, en sus adentros, Córdova se veía a sí mismo como el hombre que lograría la transición de un organismo federal a uno nacional, aunque ello implique romper con el modelo federal establecido en nuestra Constitución y acabar con las esperanzas de un órgano electoral independiente.
Hacía tiempo que no se veía al seno del organismo electoral que siete fuerzas políticas abandonaran de manera conjunta el Pleno del Consejo General en protesta por una decisión que muestra el servilismo de los Consejeros hacia el partido que ha usurpado hasta los colores de la bandera (para que nuestros amables lectores confirmen sus sospechas, los partidos que permanecieron en el salón fueron el PRI –obviamente- y sus rémoras, PANAL y Partido Verde). La causa que unió al resto de los partidos en contra de los Consejeros fue la postergación de un asunto que resulta medular en año electoral: que se garantice el uso imparcial de los recursos públicos y que los programas sociales no se utilicen con fines partidistas.
La visión de los partidos que abandonaron el Pleno del INE gira en torno a la existencia de un bloque de Consejeros “al servicio del PRI-gobierno que está haciendo prevalecer criterios y decisiones parciales”. Si ustedes creen en lo que dicen los partidos que hicieron encabritar a Lorenzo Córdova, creo que exageran de mal pensados y la prueba está en otro órgano igual de imparcial: me refiero al Tribunal Electoral, que la madrugada del jueves resolvió que en el caso de las tarjetas MONEX no había conflictos de interés, sino que más bien había interés en crear conflictos por parte de quienes no aceptan la limpieza de la contienda electoral de 2012.
Por cierto, un aviso: si conocen a alguien que no haya cobrado su tarjeta MONEX, díganle que lo haga a la brevedad porque con eso de los recortes al presupuesto no vaya a ser que se queden sin fondos.
Pero si las instituciones electorales tienen claros signos de descomposición, lo que se asoma en la Suprema Corte no es cosa menor: Eduardo Medina Mora, un gris empleado de gobiernos azules y tricolores, autor de una triunfal comedia conocida como el “michoacanazo” cuando estuvo al frente de la PGR, es la carta que Peña Nieto ha puesto sobre la mesa para ocupar la vacante en la Corte. Medina Mora, sin trayectoria como jurista y sin el requisito de residencia que exige la Constitución, sería la primera piedra de una obra que podría concluir este año el gobierno de Peña: apoderarse también del control absoluto de las decisiones de la Suprema Corte