Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Otra herencia de Calderón: avala proyecto que amenaza al sistema arrecifal veracruzano Juan Carlos Cruz Vargas


MEXICO, D.F. (apro).- Los argumentos científicos fueron insuficientes para convencer a las autoridades federales sobre las irreversibles consecuencias ambientales que ocasionará la ampliación del puerto de Veracruz, particularmente al Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).

Tampoco pesó la adhesión de México a la Convención de Ramsar, tratado por el que los países miembros se comprometen a mantener las características ecológicas de sus humedales de importancia internacional.

A dos días de abandonar Los Pinos, sólo falta que el presidente Felipe Calderón firme el decreto que, de acuerdo con especialistas, fue elaborado con argumentos “dolosos, tendenciosos, que distorsionan las bases científicas que sustentan el área natural protegida en cuestión”, con el único objetivo del beneficio económico, impulsado principalmente por la Administración Portuaria Integral de Veracruz (Apiver).

Así lo confirma Guillermo Horta-Puga, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien reconoce la necesidad de contar con una nueva terminal marítima en el Golfo de México.

Sin embargo, aclara que la ampliación del puerto de Veracruz que pretende realizar la Apiver, sustentada en el Programa Maestro de Desarrollo Portuario 2011-2016, implica la ejecución de obras sobre la Bahía de Vergara y el arrecife Punta Gorda, que forman parte integral del PNSAV.

Según la Sociedad Mexicana de Arrecifes Coralinos, el sistema veracruzano, formado por 23 arrecifes, presenta condiciones únicas, debido a que se encuentra en un ambiente terrígeno y se ubica en el margen de la distribución de los arrecifes del Golfo de México.

Es decir, está relativamente aislado de los arrecifes del Caribe que conforman el Sistema Arrecifal Mesoamericano.

Además, la importancia de este ecosistema va más allá de la diversidad de especies: contribuye a fomentar actividades económicas, como la pesca, ecoturismo y turismo recreativo, amén de servir como protección a las áreas pobladas en tiempos de huracanes y tormentas.

Esta última función deriva, en primer lugar, de una combinación entre la producción de arrecife por parte de los corales y otras especies productoras de carbonato de calcio, y en segundo término de una contraparte de erosión provocada por otros factores, como esponjas, corrientes marinas y el oleaje.

El 18 de septiembre pasado Horta Puga planteó estas observaciones en la Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) con número de expediente 04/0898/120912 y referencia SEMARNAT/26268, con la que se pretende modificar la poligonal del PNSAV.

También recordó que durante el paso del huracán Karl por las costas veracruzanas, en septiembre de 2010, los peligros fueron contenidos gracias a los arrecifes, pese a la clasificación 4 del meteoro.

El académico de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala enfatiza que “es inadmisible” la intención de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), de desincorporar la Bahía de Vergara (ubicada al norte del puerto) y con ella el arrecife Punta Gorda, pese a que las autoridades han declarado que con la nueva poligonal se amplía la zona de 52 mil 238 hectáreas a unas 65 mil 500.

El especialista detalla que “Punta Gorda es el arrecife que está funcionando como zona de amortiguamiento, como una trampa natural de sedimentos, que impide que otros arrecifes, principalmente La Gallega y La Galleguilla, queden sepultados y mueran”.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más