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La Verdad del Sureste

Palabras de vida

Confiar en el hombre trae maldición


Palabras de vida

No ofrezcas si no puedes dar, como puede una persona decirte que te va dar trabajo si él no ha podido conseguir para él. Como puedes decir que amas si no te amas a ti mismo  no puedes decir lo que no sientes.
    He aprendido y el tiempo que ha sido mi constante compañero de aprendizaje a no fiarme de la gente,  y cuando lo hago tomo mis precauciones  porque no se, lo que esa persona piense realmente.       
        No se trata de desconfiar de todo el mundo y sumergirnos en la fatalidad, más bien, es saber que la confianza tenga sus reservas y que la esperanza, la fe, no se acaban cuando alguien las traiciona.
    Somos tan cambiantes los seres humanos. No obstante, los cambios que como sujetos sociales sufrimos son para hacernos mejores, descubrir cada día la capacidad de transformarnos en personas cada día mejor y brincar de la mediocridad al triunfo. Que no todos somos capaces de alcanzar y disfrutar. A unos el éxito los vuelve sensibles y utilizan sus logros para motivar a otros a alcanzar sus metas sin egoísmos ni mentira.  A otros el éxito los hace intocables y te miran desde arriba como bicho raro como si ellos nunca hubieran estado ahí, estos no aportan nada a la sociedad porque sin duda el triunfo obtenido ni fue producto de su esfuerzo por lo que no pueden dar lo que ni siquiera alcanzaron por si mismos.
    Es muestra de sabiduría no confiar en el brazo de la carne, lo sostengo como un pensamiento adoptado y  muy personal máxima de vida y supervivencia. “Con él esta el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas”. 2ª. Crónicas 32-8 “maldito el hombre que confía en el hombre” hace  8 días pudimos ver cuantas personas emitieron su voto para elegir un gobernante que  supuestamente gano.  Para algunos el más inteligente y sabio según su propia opinión. En cuando a mí puedo decir que el hombre siempre traiciona,  que se puede esperar en esta vida llena falsedades y de hipocresías.
Si vivimos nuestras vidas poniendo la confianza en los hombres, todos los días iremos tras engaños y más desengaños. Hay quienes se atreven a juzgar y hacer comentarios despectivos, desagradables por tal de humillar a su prójimo, cuando por alguna razón el hombre que creer ser justo o estar en lo correcto se pronuncia. Es cuando podemos darnos cuenta la clase de fruto que damos en nuestras vidas, ya sea, bueno o malo, del espíritu o de la carne. El que vive en la carne, de los asuntos de la carne se encarga y éstas le satisfacen, más entretienen, lo que no permite que se pueda ver mas allá. Total ceguera espiritual. Más el que vive en el espíritu de los asuntos del reino se encarga y procura vivir sus días haciendo la voluntad del Padre.
    Debemos poner nuestra mirada en nuestro Señor Jesucristo y vivir como él vivió, compartiendo su doctrina. Oremos por los que nos injurian y escarnecen. Si a Cristo le hicieron la mayor de las injurias y le escarnecieron, quienes somos para pretender ir en contra de la palabra de Dios y conseguir favores en esta vida terrenal?
    El hombre carnal vive para que complazcan sus caprichos, más el hombre espiritual vive para complacer a Dios y estar al servicio de su prójimo. Dejad el juicio al Padre. Y cumplid los mandamientos que nos dejó.
    Dios esta de nuestro lado muy a pesar de lo tontos que podemos llegar a ser y de no comprender que somos del tamaño de nuestros pensamientos, siempre que estos se ajusten a la realidad de lo que hemos hecho de nuestra existencia.
    Así que la clave es esta, unirnos y crecer, saber que por más cosas que logremos seguimos siendo en esencia los mismos, y los que nos rodean son las  personas que elegimos en mayoría para formar parte de nuestra esfera de vida.
    El promedio de bienes materiales, espirituales e intelectuales que logremos adquirir no nos harán en lo absoluto mejor que nadie, solo mejor que nosotros mismos y eso es ya bastante si buscas escalar escaleras propias sin usar cabezas ajenas como peldaños.
    Tanta gente intenta disfrazar su bajísima estatura espiritual y emocional pasando por encima de los demás, con el fin errado de sentirse mejor consigos mismos, para sentirse grandes o al menos así creérselo.
    A menudo estos seres buscan el poder como arma para autosatisfacer su sed de sentirse alguien. Hacen saber a los demás lo importantes que son y el tamaño del poder que ejercen, este seria perfectamente el cuadro de cualquier mal político, sin embargo, muestra como estos, los encontramos a cada paso, dificultando el libre tránsito de los que son realmente grandes.
    Tristemente lo acabamos de escuchar cuando anunciaron el poder de un hombre que se sintió satisfecho de obstruir el paso a otro que verdaderamente pudo hacer cambiar con la ayuda de Dios las condiciones críticas de nuestra sociedad mexicana.
    Carecer de humildad y la dignidad necesaria para obtener lo que queremos de la vida y ofrecerle a los demás, inexcusablemente nos hará caer de la enorme burbuja en la que nuestro orgullo nos tiene atrapados, es solo cuestión de tiempo, el peso sedera caída  libre  hasta el mismísimo suelo.
    El hombre que no tiene a Dios en su corazón y no le teme, es capaz de lo peor. Daña, miente, es hipócrita, sin misericordia, difama, es egoísta, vanaglorioso. Pero Dios en su infinita misericordia está esperando a que se arrepienta y venga a ser heredero del reino y disfrute del privilegio de la salvación y redención en su sangre y disfrute del privilegio de la salvación y redención en su sangre
    El circo ya terminó su función y sus actores; algunos felices por haber obtenido la victoria a base de corrupción y otros tristes por sus esperanzas fallidas pero yo les digo no hay mentira oculta que no salga a la luz, todo tiene su tiempo y nada se ha perdido si no al contrario vendrán los tiempos mejores.  
    Así, el verdadero poder esta en honrar nuestro oficio, ser prudentes incitadores de nobleza y humildad, lograr a fuerza de autenticidad, confianza en nosotros mismos e inspirar a los nuestros a creer en nosotros, y ser entonces efectivamente mejores.
    Vivamos para amar e intercedamos en oración  por aquellos que nos traicionan  solamente Dios cambiará las circunstancias y las situaciones de nuestra vida.
    Pon solamente tu confianza en el Señor Jesucristo y ama como él nos ama. comentarios [email protected]

 

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