Palabras de Vida La escuela del amor Inelda Hernández de la Cruz.
Hace apenas tres días la mercadotecnia festejo el día del “amor” digo amor entre comillas porque parece ser que se han olvidado que el amor no se vende ni se compra.
Lo material no llena, solo despierta envidia, egoísmos y muchas cosas que afectan la armonía entre los seres humanos. Tristemente las relaciones entre las personas es cada día más distante.
Nadie se preocupa por nadie, por si fuera poco la compasión hacia el prójimo esta dejando de existir. Sin exagerar como que la capacidad de amar se esta agotando. La gente cada día desarrolla una capacidad de odio y crueldad tiene pensamientos de destrucción y ruina para su prójimo. Por ahí se comenta que quienes albergan odio son capacitados en la calle es decir en la escuela de la vida.
Es por ello, que Nuestro Señor Jesucristo, nos llama para que luchemos en todo lo posible, con nuestros malos sentimientos, y nos manda amar a todos, incluyendo a nuestros enemigos. Es mejor para nuestra salud espiritual que respondamos al mal con el bien, aunque el sentido práctico y común, nos hace pensar en nosotros mismos, y a combatir a nuestro enemigo. Hay que aprender a sacrificar nuestras ventajas temporales por el bienestar eterno. No importa que la gente piense que somos extravagantes, en la otra vida se sabrá quien fue el que tenía más sabiduría.
Nuestro Señor sabe que es difícil dominar nuestros bajos instintos y luchar contra lo evidente, por esta razón para ayudarnos a vencer nuestros malos sentimientos hacia los enemigos nos manda orar por ellos. La oración contiene en sí una gran fuerza espiritual; en primer lugar nos enseña a combatir los sentimientos negativos, los cuales nos empujan a un abismo de rencor. En segundo lugar, orar por nuestro enemigo, le puede ayudar a el también a replantearse, a comprender, a ver sus errores y a encaminarse hacia el buen camino. De esta manera salvándolos a ellos y a nosotros, participamos en el proceso de salvación de la humanidad, por el cual descendió a nuestro mundo pecador, nuestro Señor Jesucristo.
La Familia es la Escuela del Amor
La familia es la base de toda sociedad por lo tanto es ahí donde se cultivan los principios morales del ser humano. Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso y la ofrenda de la propia vida. Hubo alguien que dio su vida por amor a nosotros pues él tiene el amor del padre y lo que aprendió de su padre es lo que el da. Jesús nos ama porque el también fue delicado y amado por sus padres terrenales y más que estos padres el padre Celestial.
La familia es la escuela del amor y el lugar de entrenamiento para la realización del verdadero amor.
El amor y la familia son inseparables y por lo tanto es absolutamente necesario descubrir el valor y el propósito importante que el amor tiene en nuestras vidas. Sin lugar a dudas, el amor es una fuente de alegría y felicidad. Cuando el amor no es verdadero se sufre grandes desengaños y sufrimientos.
El amor verdadero es aquel que se da sin reservas no busca lo suyo propio sino que se complace en el bienestar de los demás.
Todos tenemos el deseo innato de amar y ser amados. Los poetas escriben sobre el amor, los cantantes cantan canciones de amor y todos siempre pensamos y soñamos con el amor. El amor es la fuerza más grande y poderosa en el universo y la fuente de la vida y la felicidad.
Continuamente buscamos alegría y felicidad a través de la experiencia del amor humano para ser felices necesitamos de una relación con algo o alguien. Sólo cuando tenemos relaciones armoniosas de amor verdadero con los demás sentimos felicidad duradera. Por lo tanto el amor es lo más precioso en la vida. Ninguna suma de dinero, poder o conocimientos puede igualarse al infinito poder del amor verdadero. No importa cuanto tiempo vivimos, nuestra existencia biológica no tiene valor a menos que experimentemos el amor. Muchos se casas enamorados y dicen que se aman pero a la vuelta de un año o dos se les olvida que un día se prometieron amor eterno.
¿Donde encontramos la institución que nos enseñe sobre el amor? La respuesta debe de ser la familia. Ella, es la indicada, pero ya no es así, porque hoy los padres están más preocupados con trabajar para darles de comer a sus hijos pues muchos viven en la vil pobreza y no tienen tiempo para enseñar los verdaderos valores a sus hijos. Y los que tienen pues procuran estar lo más distante de el, pues no quieren responsabilidades por eso hoy, hay más crueldad en esta vida
La familia es la unidad fundamental y el elemento indispensable en la construcción de cualquier sociedad.
Actualmente la familia unidad ha pasado en segundo lugar, podemos verlo o escuchar diariamente como hay jóvenes sin sentimientos burladores, drogadictos, criminales aun desde temprana edad. Son muy contados los jóvenes que saben vivir en armonía consigo mismo y en el lugar que ocupan en la sociedad.
Luchemos para lograr un mundo lleno de esperanzas, conquistemos los triunfos y derrotemos los hábitos malos. Cultivemos las buenas costumbres y enseñemos a nuestros hijos los valores que los harán hombres y mujeres capaces de amarse y respetarse así mismos y a los demás.
Si no podemos lograr paz, amor y felicidad en nuestros hogares, no existirá esperanza de crear paz, amor y felicidad en la sociedad, la nación o el mundo. El propósito de nuestra existencia es la realización de este ideal de amor verdadero y felicidad en la familia, el cual se extenderá naturalmente a la sociedad. Buenas familias son elemento imprescindible para realizar una sociedad sana, prospera y feliz en cualquier parte. Todo esto no se logra por si mismo tenemos a uno que puede ayudarnos su nombre es Jesús quien nos amo y sigue amando, otorgándonos perdón cada día y ofreciéndonos cada día solución a nuestros problemas como es la falta de amor a nuestro prójimo.
La familia es la mejor escuela, en donde todos aprenden en carne propia. Por eso, los padres y los hijos deben aprovechar el tiempo que puedan, para platicar de los valores que el mundo les quiere quitar. De lo contrario, las preguntas esenciales de la vida, quedarán como un sinsentido que arrasará a todos.
Todos los padres quieren que sus hijos sean felices y lo serán en la medida en que vean que sus padres lo son. La mejor referencia es la vida de los padres.
Si los padres deseamos que nuestros hijos sean felices y lleven una vida llena de amor es preciso que también nosotros seamos su ejemplo. Imagínese un padre alcohólico, una madre prostituta, una familia integrada por personas del mismo sexo que tipo de amor le van enseñar a sus hijos.
No debemos olvidar que nuestros hijos imitan todo lo que nosotros hacemos, ellos son lo que de nosotros queremos que sean. En la familia se adquieren los valores y se trasmiten de manera natural hacia los demás. Es aquí donde se crean los vínculos del verdadero amor.
Los valores que la familia debe practicar y trasmitir a sus hijos es amor, salud, comprensión, responsabilidad, amabilidad, respeto, confianza, apoyo, comunicación, protección, educación, unidad, colaboración y todo esto no se compra con todo el oro del mundo pues no tienen precio.
Recordando un poquito mis vivencias con mi familia, un día mi hija quiso subirse a una bicicleta y me decía que no podía y yo le conteste si puedes, lo intento tres veces y lo logro. El detalle que les comento es que mi hija tenía apenas 2 años. Y eso le sirve hasta el día de hoy que tiene 22 años, ser una mujer capaz de lograr lo que ella desea. Me siento muy contenta cuando me dice mamita todo te lo debo a ti y a Dios.
Recalco, todo se aprende en la familia y el amor no es pasajero es para toda la vida, Jesucristo nos enseño a amarnos unos a otros entregándose así mismo por amor a nosotros. Pero primeramente dice que para amar es necesario que nos amemos primero a nosotros mismos. Sino como puedo decir que te amo, si ni siquiera me amo a mi misma. Que chiste tiene tener riquezas o comprarme el mejor vestido, casa o vehículo s i mi familia no tiene valores.
Hagamos un esfuerzo para cultivar las buenas relaciones familiares, padres, hijos, hermanos, tíos, abuelos, suegros con todos los que nos rodean.
Jesucristo no hizo acepción de personas y quiere ayudarte a dar lo mejor de ti a tu familia. Confía en él solo debes decirle señor Jesús me rindo a ti reconociendo mi falta de amor por mi familia necesito de tu ayuda. Comentario [email protected]
Lo material no llena, solo despierta envidia, egoísmos y muchas cosas que afectan la armonía entre los seres humanos. Tristemente las relaciones entre las personas es cada día más distante.
Nadie se preocupa por nadie, por si fuera poco la compasión hacia el prójimo esta dejando de existir. Sin exagerar como que la capacidad de amar se esta agotando. La gente cada día desarrolla una capacidad de odio y crueldad tiene pensamientos de destrucción y ruina para su prójimo. Por ahí se comenta que quienes albergan odio son capacitados en la calle es decir en la escuela de la vida.
Es por ello, que Nuestro Señor Jesucristo, nos llama para que luchemos en todo lo posible, con nuestros malos sentimientos, y nos manda amar a todos, incluyendo a nuestros enemigos. Es mejor para nuestra salud espiritual que respondamos al mal con el bien, aunque el sentido práctico y común, nos hace pensar en nosotros mismos, y a combatir a nuestro enemigo. Hay que aprender a sacrificar nuestras ventajas temporales por el bienestar eterno. No importa que la gente piense que somos extravagantes, en la otra vida se sabrá quien fue el que tenía más sabiduría.
Nuestro Señor sabe que es difícil dominar nuestros bajos instintos y luchar contra lo evidente, por esta razón para ayudarnos a vencer nuestros malos sentimientos hacia los enemigos nos manda orar por ellos. La oración contiene en sí una gran fuerza espiritual; en primer lugar nos enseña a combatir los sentimientos negativos, los cuales nos empujan a un abismo de rencor. En segundo lugar, orar por nuestro enemigo, le puede ayudar a el también a replantearse, a comprender, a ver sus errores y a encaminarse hacia el buen camino. De esta manera salvándolos a ellos y a nosotros, participamos en el proceso de salvación de la humanidad, por el cual descendió a nuestro mundo pecador, nuestro Señor Jesucristo.
La Familia es la Escuela del Amor
La familia es la base de toda sociedad por lo tanto es ahí donde se cultivan los principios morales del ser humano. Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso y la ofrenda de la propia vida. Hubo alguien que dio su vida por amor a nosotros pues él tiene el amor del padre y lo que aprendió de su padre es lo que el da. Jesús nos ama porque el también fue delicado y amado por sus padres terrenales y más que estos padres el padre Celestial.
La familia es la escuela del amor y el lugar de entrenamiento para la realización del verdadero amor.
El amor y la familia son inseparables y por lo tanto es absolutamente necesario descubrir el valor y el propósito importante que el amor tiene en nuestras vidas. Sin lugar a dudas, el amor es una fuente de alegría y felicidad. Cuando el amor no es verdadero se sufre grandes desengaños y sufrimientos.
El amor verdadero es aquel que se da sin reservas no busca lo suyo propio sino que se complace en el bienestar de los demás.
Todos tenemos el deseo innato de amar y ser amados. Los poetas escriben sobre el amor, los cantantes cantan canciones de amor y todos siempre pensamos y soñamos con el amor. El amor es la fuerza más grande y poderosa en el universo y la fuente de la vida y la felicidad.
Continuamente buscamos alegría y felicidad a través de la experiencia del amor humano para ser felices necesitamos de una relación con algo o alguien. Sólo cuando tenemos relaciones armoniosas de amor verdadero con los demás sentimos felicidad duradera. Por lo tanto el amor es lo más precioso en la vida. Ninguna suma de dinero, poder o conocimientos puede igualarse al infinito poder del amor verdadero. No importa cuanto tiempo vivimos, nuestra existencia biológica no tiene valor a menos que experimentemos el amor. Muchos se casas enamorados y dicen que se aman pero a la vuelta de un año o dos se les olvida que un día se prometieron amor eterno.
¿Donde encontramos la institución que nos enseñe sobre el amor? La respuesta debe de ser la familia. Ella, es la indicada, pero ya no es así, porque hoy los padres están más preocupados con trabajar para darles de comer a sus hijos pues muchos viven en la vil pobreza y no tienen tiempo para enseñar los verdaderos valores a sus hijos. Y los que tienen pues procuran estar lo más distante de el, pues no quieren responsabilidades por eso hoy, hay más crueldad en esta vida
La familia es la unidad fundamental y el elemento indispensable en la construcción de cualquier sociedad.
Actualmente la familia unidad ha pasado en segundo lugar, podemos verlo o escuchar diariamente como hay jóvenes sin sentimientos burladores, drogadictos, criminales aun desde temprana edad. Son muy contados los jóvenes que saben vivir en armonía consigo mismo y en el lugar que ocupan en la sociedad.
Luchemos para lograr un mundo lleno de esperanzas, conquistemos los triunfos y derrotemos los hábitos malos. Cultivemos las buenas costumbres y enseñemos a nuestros hijos los valores que los harán hombres y mujeres capaces de amarse y respetarse así mismos y a los demás.
Si no podemos lograr paz, amor y felicidad en nuestros hogares, no existirá esperanza de crear paz, amor y felicidad en la sociedad, la nación o el mundo. El propósito de nuestra existencia es la realización de este ideal de amor verdadero y felicidad en la familia, el cual se extenderá naturalmente a la sociedad. Buenas familias son elemento imprescindible para realizar una sociedad sana, prospera y feliz en cualquier parte. Todo esto no se logra por si mismo tenemos a uno que puede ayudarnos su nombre es Jesús quien nos amo y sigue amando, otorgándonos perdón cada día y ofreciéndonos cada día solución a nuestros problemas como es la falta de amor a nuestro prójimo.
La familia es la mejor escuela, en donde todos aprenden en carne propia. Por eso, los padres y los hijos deben aprovechar el tiempo que puedan, para platicar de los valores que el mundo les quiere quitar. De lo contrario, las preguntas esenciales de la vida, quedarán como un sinsentido que arrasará a todos.
Todos los padres quieren que sus hijos sean felices y lo serán en la medida en que vean que sus padres lo son. La mejor referencia es la vida de los padres.
Si los padres deseamos que nuestros hijos sean felices y lleven una vida llena de amor es preciso que también nosotros seamos su ejemplo. Imagínese un padre alcohólico, una madre prostituta, una familia integrada por personas del mismo sexo que tipo de amor le van enseñar a sus hijos.
No debemos olvidar que nuestros hijos imitan todo lo que nosotros hacemos, ellos son lo que de nosotros queremos que sean. En la familia se adquieren los valores y se trasmiten de manera natural hacia los demás. Es aquí donde se crean los vínculos del verdadero amor.
Los valores que la familia debe practicar y trasmitir a sus hijos es amor, salud, comprensión, responsabilidad, amabilidad, respeto, confianza, apoyo, comunicación, protección, educación, unidad, colaboración y todo esto no se compra con todo el oro del mundo pues no tienen precio.
Recordando un poquito mis vivencias con mi familia, un día mi hija quiso subirse a una bicicleta y me decía que no podía y yo le conteste si puedes, lo intento tres veces y lo logro. El detalle que les comento es que mi hija tenía apenas 2 años. Y eso le sirve hasta el día de hoy que tiene 22 años, ser una mujer capaz de lograr lo que ella desea. Me siento muy contenta cuando me dice mamita todo te lo debo a ti y a Dios.
Recalco, todo se aprende en la familia y el amor no es pasajero es para toda la vida, Jesucristo nos enseño a amarnos unos a otros entregándose así mismo por amor a nosotros. Pero primeramente dice que para amar es necesario que nos amemos primero a nosotros mismos. Sino como puedo decir que te amo, si ni siquiera me amo a mi misma. Que chiste tiene tener riquezas o comprarme el mejor vestido, casa o vehículo s i mi familia no tiene valores.
Hagamos un esfuerzo para cultivar las buenas relaciones familiares, padres, hijos, hermanos, tíos, abuelos, suegros con todos los que nos rodean.
Jesucristo no hizo acepción de personas y quiere ayudarte a dar lo mejor de ti a tu familia. Confía en él solo debes decirle señor Jesús me rindo a ti reconociendo mi falta de amor por mi familia necesito de tu ayuda. Comentario [email protected]