PALABRAS DE VIDA FORJANDO VALORES.
Inelda Hernández de la Cru z
Estamos viviendo en una sociedad que cada día se acostumbra a vivir dentro de la violencia sin preocuparse de que los valores que son primordiales para el buen desarrollo del ser humano se están extinguiendo. Urge unificar las bases de la sociedad que no es otra que la familia, lugar ideal para forjarlos, es una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se trasmitirá naturalmente a la sociedad entera. Los valores han estado desde los principios de la humanidad. Para el hombre siempre ha existido la belleza, la verdad, la bondad, la virtud, la felicidad. Más sin embargo a través de los tiempos ha ido cambiando no precisamente los valores sino la manera de pensar de cada individuo. El ser humano esta formado por el cuerpo que tiene pies, manos, cabeza, los cuales sin la columna vertebral no servirían para nada. De igual manera sucede con la sociedad si carece de valores como podemos ver abunda la violencia, los robos, secuestros, corrupción, vicios, crímenes, abortos, adulterios, fornicación y un sin fin de atropellos. Entre los valores que más se destacan encontramos: La libertad, la honestidad, la responsabilidad, la igualdad, la disciplina, la puntualidad, la lealtad, la humildad, el respeto, la tolerancia y el diálogo; la solidaridad, la justicia, la equidad, la fidelidad, la prudencia, la perseverancia, la integridad, el amor, la bondad, la amistad, el compañerismo; aunque existe una diversidad no menos importantes, todos forman la columna vertebral para regir las acciones de los individuos dentro de la sociedad. Los valores son cualidades que benefician a todos por igual, ya que se dan en la medida en que se obtienen y se obtienen en la medida en que se dan. Como dije en párrafos anteriores en cuanto a la columna que soporta al hombre. También debo decir y no pasar en alto que la columna que sostiene a la sociedad es la familia en la cual se obtienen los valores a medida que los padres la dan a sus hijos
En la biblia dice que no es malo corregir a los hijos con una vara y explicarles el porque del castigo cuando es necesario hacerlo, hay que hacerlo, castigar no quiere decir lastimar sino corregir enseñarles como deben comportarse para que el día de mañana vivan una vida tranquila. No olvidemos que el mismo Dios que nos ama tanto también castiga. “porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere “proverbios 3-9 . Claro amar no es solamente dar y dar lo que los hijos pidan. Amar es enseñar, educar a nuestros hijos con disciplina para que el día de mañana puedan ser hombres o mujeres honestos (as), responsables, buenas esposas (os) buenas madres o padres que no solamente engendren hijos y los abandonen. Como los valores son cualidades que benefician a todos por igual, antes de hacer cualquier acción es importante que visualicemos previamente el impacto de esa decisión, para que no influyan de manera positiva en la sociedad y a su ves recordar que los valores siempre son y serán una guía que nos permita conducirnos por el camino correcto, así que busquemos reforzarlos, transmitirlos y comprometámonos a aplicarlos en su exacta dimensión, esto nos permitirá en algún momento de nuestras vidas, tener una sociedad más justa y equitativa.
En la escuela donde trabajo los jóvenes llevan computadora, celular, dinero y gastan sin medida y no porque sus padres sean ricos sino porque ahora hay una política educativa que en mis tiempos no existía pues el gobierno regala dinero aún aquellos jóvenes que ni siquiera desean superarse. Para mi es una manera de fomentar la irresponsabilidad de los padres y por ende la de los hijos. Pues de esta manera inculcan no la educación sino la corrupción. Pues no digo que no sea buena la política educativa solo que esta mal aplicada porque se les da a personas que no tienen interés en sus estudios. Hay que buscar para los hijos ideales de equilibrio, de nobleza, de responsabilidad hacerlos capaces de fijarse metas y alcanzarlas. Leyendo por ahí encontré cuatro reglas que les comparto pensando que les pueda servir para que guiar a sus hijos por el buen camino poder sobrevivir en una sociedad fomentando en ellos los valores para integrarse a ella siendo capaces de demostrar sus principios adquiridos en la familia. “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten Colosenses 3-21. Muchas veces los padres cometen el error de estar siempre recordándole a los hijos hasta de que van a morir, gritándoles cosas feas que los desmotiva a ser personas responsables y honestas. Educar no es una tarea fácil. Los hijos tienden por naturaleza a juzgar todo, poseen una considerable visión crítica de lo que les rodea.
Eso no tiene por qué ser forzosamente malo. Por el contrario, puede ser muy bueno. Pero habría que establecer unas reglas del juego para que la crítica en la familia sea positiva. Estas reglas pueden ser; Primera para que alguien tenga derecho a corregir tiene que ser capaz reconocer lo bueno de los demás y que pueda decirlo, que no corrija quien no sepa elogiar de vez en cuando. Porque si un padre no reconoce nunca lo que su hijo o su mujer hacen bien, ¿con qué derecho podrá luego corregirles cuando fallen? En este sentido no debemos olvidar que, el que nada positivo encuentra en los demás tiene que replantear su vida desde los cimientos algo en él no va bien, tiene una ceguera que le inhabilita para corregir. Segunda corregir con mucho cariño, tiene que ser la crítica del amigo, no la del enemigo. Y para eso tiene que ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento: tiene que ser cuidadosa, con el mismo primor con que se cura una herida, sin ironías ni sarcasmos, con esperanza de verdadera mejoría. Tercera tampoco debe darse la corrección sin antes hacer examen sobre la propia culpabilidad en lo que se va a corregir. Cuando algo marcha mal en la familia, casi nunca nadie puede decir que está libre de toda culpa. Además, cuando uno se siente corresponsable de un error, corrige de forma distinta. Porque corrige desde dentro, comenzando por la confesión de la propia culpa.
De este modo, el corregido entenderá mucho mejor porque empezamos por compartir su error con el nuestro, y no lo verá como una agresión desde fuera sino como una ayuda desde dentro. La crítica destructiva es tan fácil como difícil es la constructiva. Resulta muy eficaz que en la familia haya fluidez en la corrección, que se puedan decir unos a otros las cosas con normalidad. Que los agravios o los enfados no se queden dentro de los corazones, porque ahí se pudren. Cuarta forma de llevar a cabo la corrección. Ésta ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano. Además debemos ser prudentes no juzgar antes de conocer las cosas que a veces se murmura de nuestros hijos. Y por último hay que saber elegir el momento para corregir o aconsejar, que ha de ser cuanto antes, pero siempre esperando a estar los dos tranquilos para hablar y tranquilos para escuchar, si uno está aún nervioso o afectado por un enfado, quizá sea mejor esperar un poco más. Un buen ambiente familiar crea un clima de confianza y de libertad, aun a riesgo de que alguna vez sean engañados. Más vale que luego ellos se avergüencen de haber abusado de esa confianza y se corrijan. Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar.
No existe la familia perfecta, pero sí aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo. Para concluir recuerden la importancia de fomentar en sus hijos los valores por sobre todo los espirituales porque el temor a Jehová los hará sabios y entendidos, “herencia de Jehová son los hijos habidos en la juventud” y son los padres los que tienen que guiarlos hacia el blanco perfecto que es Jesucristo. Papas, mamas no permitan que el día de mañana sean avergonzados por la malacrianza de sus hijos. En la biblia encontraran muchas formas de enseñar a sus hijos la obediencia. Para ello, ustedes, deben ser ejemplo de obediencia y si no fuera así, empiece a pedirles perdón a sus hijos y comience una nueva vida. Nunca es tarde, este, es el momento. Busque la ayuda de Dios, solo tiene que pedirle perdón y entregar su vida a Jesucristo y a caminar en su camino alejándose de todas las calamidades de este mundo. Comentario