Palabras de Vida../ Inelda Hernández de la Cruz
El libro de Apocalipsis 14-13 dice “bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.
No tengo palabras para expresar el dolor que sintió mi corazón por el lamentable accidente y fallecimiento de mi querido hermano que en vida llevará el nombre de Wilber Córdoba Santos. Acaecido el día 22 de Febrero del 2012 mes del amor y de la amistad.
El último mensaje predicado a la Iglesia por nuestro hermano fue el capitulo 18 primera de Samuel “Pacto de Jonatán y David”, así como el versículo 17 de Proverbios 17. “En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de prueba”.
Siempre dio consejos con palabras sabias tomadas de la bendita palabra de Dios. Inicio su servicio a Dios en la Ciudad de Palizada, Campeche a los dieciocho años de edad era originario de una ranchería de Comalcalco, Tabasco. Contrajo matrimonio a los veinte años de edad, siendo pastor de la iglesia “Manantial de Vida” en Palizada, Campeche, dejó a su esposa y tres hijos.
Pastoreo diez años la iglesia “Manantial de vida”, dos años estuvo apoyando a otras iglesias en Tabasco, para luego ir a servir al señor 10 años en Palomares, Oaxaca. Regreso a Palizada en donde sirvió al señor dos años más.
Fue un hombre valiente y trabajador lleno de fe en todas las cosas que el emprendía. Vivió del trabajo de sus manos y sirviendo a Jesús en todo tiempo y nunca mostró resentimiento hacia ninguna persona, si alguien se atrevía a contradecirlo solo se callaba aunque lo lastimaran.
No tuvo riqueza material en esta tierra, pero siempre tendió la mano al necesitado ya sea económicamente o espiritualmente dando consejos tanto a jóvenes y personas de toda edad con el único anhelo de mostrarles a Cristo con todo su corazón y que en esta tierra era necesario pasar calamidades y seguir adelante el camino que cristo nos marco.
Realmente fue un ejemplo para mi en especial y para mi familia, siempre les dio consejos a mis sobrinos entre ellos a mi querido sobrino Omar, espero que sepan valorar ese amor que el les mostró y nunca se aparten del camino de Dios, porque solo así le volveremos a ver allá en ese lugar del cual siempre decía cuando nos visitaba. Se despedía de nosotros diciendo si no nos vemos aquí nos veremos allá en el cielo.
Escribo esta columna como un homenaje a su memoria recordando la humildad y la sencillez de su corazón ya que siempre procuro motivarnos a vivir una vida en comunión con Dios en todo tiempo atreves de la oración y que todo lo podíamos hacer aunque trabajemos en alguna empresa o cualquier otro trabajo sin descuidar nuestra vida espiritual. El siempre lo hizo aunque cansado físicamente, tenía descanso espiritual y nos invitaba a seguir adelante.
Muchos lamentamos su partida porque era aún de 42 años y en pleno servicio a Dios. Pero también es preciso reconocer que Dios es el que da la vida y la quita.
También recuerdo que el hermano Wilber, como le decíamos, siempre anhelo una patria mejor, esto es la patria celestial; por lo cual el predicaba la palabra de Dios sin temor ni vergüenza porque de Dios nadie debe avergonzarse.
Su muerte fue trágica y vivió pocas horas, trabajando para sustentar a su familia. Para los que creen en Dios, trabajar es estar a la altura de los principios de fe que profesa: “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” 1 Timoteo 5-8.
Sufrió una descarga eléctrica de alta tensión de la cualquiera hubiera perecido al instante, pero él aguanto con vida porque Dios le dio tiempo hasta el último aliento para predicar arrepentimiento a la persona que le acompañaba junto con su esposa hacia el hospital de Villahermosa, lugar al que no alcanzo a llegar.
Nos comentó su esposa que iba con él en la ambulancia, que a ella le recomendó que sea fuerte y que nunca se aparte de Dios, porque él ya miraba la gloria de Dios, sin duda alguna puedo decir que el que hablaba no era él sino su espíritu pues en los momentos más difíciles y no menos las que él vivía en ese instante.
Como Esteban en su agonía cuando lo apedrearon, mi hermano Wilver vivió la agonía de la muerte diciendo también como Felipe estas palabras “Señor Jesús recibe mi espíritu.” Hechos 7-59.
Por eso confiadamente puedo decir con seguridad que ya descansando en ese lugar hermoso que Jesucristo un día prometió a los que no se avergüenzan de predicar su palabra en todo tiempo en cualquier circunstancia ya sea pobreza, tribulaciones, enfermedades o problemas diferentes que suceden en esta vida y que nadie se escapa.
Realizo sus estudios teológicos en la ciudad de Acayucan, Veracruz, estaba apunto de recibir su titulo de licenciado en el Ministerio Cristiano este mes de marzo.
El hermano dependía total y completamente de Cristo, por amor. Predicó, cumplió su ministerio, hizo lo que Dios le mandó, fue más allá de sus fuerzas, todo eso, y sin ser carga económica a nadie. “Porque ¡en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga! ¡Perdonadme este agravio!”. 2 Corintios12-13
“Porque os acordáis hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios”.1 Tesalonicenses. 2-9.
Segunda de Tesalonicenses. 3:8 “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga de día y de noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”.
Ciertamente él trabajo con sus manos para sustentar a su familia, acordándome de esto, pienso en el Apóstol Pablo que también trabajo para no ser carga de nadie aunque podría vivir del evangelio, pero nunca se aprovecho de eso. Así nuestro querido hermano Wilber, de igual manera y sin duda alguna nos ha dejado un ejemplo a seguir. Ya que él se preocupo por los demás dando ejemplo que es mejor dar que recibir esas siempre fueron sus palabras.
Amó a las almas, pero más a Cristo, por él lo dio todo. Y hoy segurísima por fe que esta durmiendo en los brazos de su señor amado. Peregrino somos en este mundo, nuestro lugar no esta aquí. “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” 1 Pedro 2:12.
Quiera Dios que seamos muchos, muchísimos los que con nuestras palabras y buenas obras nos declaremos amigos y seguidores de Jesús en esta vida y seamos sus compañeros en el gozo eterno del Paraíso.
Amado lector (a) si quieres participar de las mansiones celestiales que cristo ofrece después de la muerte. Solo tienes que arrepentirte tus pecados o malas acciones y hacer lo bueno. Y si ya eres seguidor de cristo sigue preparando porque muy pronto sin que te lo esperes puede Jesús venir por ti o por mi animo. Comentarios: [email protected].
No tengo palabras para expresar el dolor que sintió mi corazón por el lamentable accidente y fallecimiento de mi querido hermano que en vida llevará el nombre de Wilber Córdoba Santos. Acaecido el día 22 de Febrero del 2012 mes del amor y de la amistad.
El último mensaje predicado a la Iglesia por nuestro hermano fue el capitulo 18 primera de Samuel “Pacto de Jonatán y David”, así como el versículo 17 de Proverbios 17. “En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de prueba”.
Siempre dio consejos con palabras sabias tomadas de la bendita palabra de Dios. Inicio su servicio a Dios en la Ciudad de Palizada, Campeche a los dieciocho años de edad era originario de una ranchería de Comalcalco, Tabasco. Contrajo matrimonio a los veinte años de edad, siendo pastor de la iglesia “Manantial de Vida” en Palizada, Campeche, dejó a su esposa y tres hijos.
Pastoreo diez años la iglesia “Manantial de vida”, dos años estuvo apoyando a otras iglesias en Tabasco, para luego ir a servir al señor 10 años en Palomares, Oaxaca. Regreso a Palizada en donde sirvió al señor dos años más.
Fue un hombre valiente y trabajador lleno de fe en todas las cosas que el emprendía. Vivió del trabajo de sus manos y sirviendo a Jesús en todo tiempo y nunca mostró resentimiento hacia ninguna persona, si alguien se atrevía a contradecirlo solo se callaba aunque lo lastimaran.
No tuvo riqueza material en esta tierra, pero siempre tendió la mano al necesitado ya sea económicamente o espiritualmente dando consejos tanto a jóvenes y personas de toda edad con el único anhelo de mostrarles a Cristo con todo su corazón y que en esta tierra era necesario pasar calamidades y seguir adelante el camino que cristo nos marco.
Realmente fue un ejemplo para mi en especial y para mi familia, siempre les dio consejos a mis sobrinos entre ellos a mi querido sobrino Omar, espero que sepan valorar ese amor que el les mostró y nunca se aparten del camino de Dios, porque solo así le volveremos a ver allá en ese lugar del cual siempre decía cuando nos visitaba. Se despedía de nosotros diciendo si no nos vemos aquí nos veremos allá en el cielo.
Escribo esta columna como un homenaje a su memoria recordando la humildad y la sencillez de su corazón ya que siempre procuro motivarnos a vivir una vida en comunión con Dios en todo tiempo atreves de la oración y que todo lo podíamos hacer aunque trabajemos en alguna empresa o cualquier otro trabajo sin descuidar nuestra vida espiritual. El siempre lo hizo aunque cansado físicamente, tenía descanso espiritual y nos invitaba a seguir adelante.
Muchos lamentamos su partida porque era aún de 42 años y en pleno servicio a Dios. Pero también es preciso reconocer que Dios es el que da la vida y la quita.
También recuerdo que el hermano Wilber, como le decíamos, siempre anhelo una patria mejor, esto es la patria celestial; por lo cual el predicaba la palabra de Dios sin temor ni vergüenza porque de Dios nadie debe avergonzarse.
Su muerte fue trágica y vivió pocas horas, trabajando para sustentar a su familia. Para los que creen en Dios, trabajar es estar a la altura de los principios de fe que profesa: “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” 1 Timoteo 5-8.
Sufrió una descarga eléctrica de alta tensión de la cualquiera hubiera perecido al instante, pero él aguanto con vida porque Dios le dio tiempo hasta el último aliento para predicar arrepentimiento a la persona que le acompañaba junto con su esposa hacia el hospital de Villahermosa, lugar al que no alcanzo a llegar.
Nos comentó su esposa que iba con él en la ambulancia, que a ella le recomendó que sea fuerte y que nunca se aparte de Dios, porque él ya miraba la gloria de Dios, sin duda alguna puedo decir que el que hablaba no era él sino su espíritu pues en los momentos más difíciles y no menos las que él vivía en ese instante.
Como Esteban en su agonía cuando lo apedrearon, mi hermano Wilver vivió la agonía de la muerte diciendo también como Felipe estas palabras “Señor Jesús recibe mi espíritu.” Hechos 7-59.
Por eso confiadamente puedo decir con seguridad que ya descansando en ese lugar hermoso que Jesucristo un día prometió a los que no se avergüenzan de predicar su palabra en todo tiempo en cualquier circunstancia ya sea pobreza, tribulaciones, enfermedades o problemas diferentes que suceden en esta vida y que nadie se escapa.
Realizo sus estudios teológicos en la ciudad de Acayucan, Veracruz, estaba apunto de recibir su titulo de licenciado en el Ministerio Cristiano este mes de marzo.
El hermano dependía total y completamente de Cristo, por amor. Predicó, cumplió su ministerio, hizo lo que Dios le mandó, fue más allá de sus fuerzas, todo eso, y sin ser carga económica a nadie. “Porque ¡en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga! ¡Perdonadme este agravio!”. 2 Corintios12-13
“Porque os acordáis hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios”.1 Tesalonicenses. 2-9.
Segunda de Tesalonicenses. 3:8 “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga de día y de noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”.
Ciertamente él trabajo con sus manos para sustentar a su familia, acordándome de esto, pienso en el Apóstol Pablo que también trabajo para no ser carga de nadie aunque podría vivir del evangelio, pero nunca se aprovecho de eso. Así nuestro querido hermano Wilber, de igual manera y sin duda alguna nos ha dejado un ejemplo a seguir. Ya que él se preocupo por los demás dando ejemplo que es mejor dar que recibir esas siempre fueron sus palabras.
Amó a las almas, pero más a Cristo, por él lo dio todo. Y hoy segurísima por fe que esta durmiendo en los brazos de su señor amado. Peregrino somos en este mundo, nuestro lugar no esta aquí. “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” 1 Pedro 2:12.
Quiera Dios que seamos muchos, muchísimos los que con nuestras palabras y buenas obras nos declaremos amigos y seguidores de Jesús en esta vida y seamos sus compañeros en el gozo eterno del Paraíso.
Amado lector (a) si quieres participar de las mansiones celestiales que cristo ofrece después de la muerte. Solo tienes que arrepentirte tus pecados o malas acciones y hacer lo bueno. Y si ya eres seguidor de cristo sigue preparando porque muy pronto sin que te lo esperes puede Jesús venir por ti o por mi animo. Comentarios: [email protected].