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La Verdad del Sureste

Palabras de vida/ Predica con el ejemplo


 

 

A todo se acostumbra el ser humano, podemos percibirlo por todas partes, en tiempos pasados posiblemente existía la delincuencia, pero no como ahora sin embargo  el hombre se acostumbra y piensa que  nada puede cambiar.  Es verdad nada puede cambiar mientras no cambiemos nosotros mismos.  Porque el verdadero cambio no está en las otras personas. Es necesario que entendamos que para que el mundo cambie primero tenemos que pensar positivamente y corregir las cosas negativas que haya en nuestro interior. Sacar toda amargura, resentimiento, odio, rencor, mentiras, calumnias, murmuraciones, pensamientos oscuros que no dejan que la luz alumbre plenamente nuestra vida para llenarnos de amor, bondad, misericordia,  humildad, honestidad  y de esta manera poder cambiar un poco el mundo exterior. Porque de lo que hay internamente en nuestro corazón hablará nuestra boca.
    Ciertamente parece difícil lograr un cambio en el mundo, pero pensemos un poquito en nuestro mundo pequeño, nuestro hogar, es ahí donde verdaderamente tenemos que valorizar a quienes estan con  nosotros diariamente, por ellos y por nuestra tranquilidad. Pero antes el cambio debe ser en nosotros.  Pues como se dice “hay que predicar con el ejemplo”  de lo contrario pasaría como la anécdota del  general cangrejo que quería enseñarle a sus hijos que caminaran derecho y no de lado, pero cuando los cangrejitos no podían caminar derecho pues como todos sabemos que por naturaleza  ellos caminan de lado;  el papá cangrejo les exigía tanto que los cangrejitos tuvieron que decirle que pasara adelante y que les enseñara como lo hacía él. Imaginase que sucedió. Así pasa  muchas veces con los seres humanos que queremos cambiar a otros, pero nosotros no hemos cambiado ni por dentro ni por fuera. “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Mateo 11-29 
    Que maravilloso sería que repitiéramos  lo que Jesús nos enseña en sus palabras. Pero tristemente todos sabemos que en este mundo está abundando cada día la gente orgullosa, altiva, soberbia que mira a las demás personas haciéndolas de menos. Esto  no sólo pasa con las personas que no conocen a Dios, sino con aquellas que llegan a las iglesias cristianas, da pena decirlo pero así es.
    Cada día podemos darnos cuenta que el ser humano está volviéndose más duro, sin sentimientos ni humildad.  Ya no sienten nada,  no les importa el sufrimiento de nadie mientras ellos tengan,  que los demás se mueran. 
    ¿Cómo iniciar el cambio interior? Primero tenemos que reflexionar como esta nuestra vida, que estamos haciendo para así,  poder  cooperar en los cambios sociales y espirituales. ¿Qué hay dentro de nosotros para aportar a los demás? Pienso que lo que se tiene que hacer es practicar la humildad que Jesus nos enseño cuando fue llevado a la Cruz, “como manso cordero no abrió su boca”, en ningún  momento  la biblia nos dice que Jesús se sentía Rey aunque era, y es rey, él no se vanaglorio por ello, nos  mostró  su humildad, en medio del dolor, entonces  practiquemos lo que él no ha enseñado y que el mundo vea que en nuestro corazón desde muy dentro el nos gobierna para vivir mejor. Reconozcamos con humildad que cometemos errores y que hemos fallado y de esta manera iniciar el proceso de cambio interno en nuestra vida, no dejemos que el orgullo nos venza.
    Practiquemos la mansedumbre y solo así venceremos el “yo yo” que cada uno de  nosotros tiene, no permitamos que el orgullo nos humille. Porque no es verdad como dicen muchos que el “orgullo”  nos  levanta.  Eso no es cierto, al contrario nos hunde, aprendamos a perdonar, a escuchar o callarnos. No debemos actuar  de la misma forma en que actúa  la otra persona hacia nosotros.  Además quienes somos como para no perdonar. Recordemos que Jesus perdona hasta el mas vil criminal si se arrepiente; de hecho lo hizo cuando estaba clavado en una cruz, cuando perdono al que estaba en su derecha crucificado. 
    Seamos prudentes, es una parte del cambio personal de nuestra manera de ser, es importante meditar ¿qué podemos hacer para cambiar? Ese es el verdadero cambio.
    Aunque todavía no soy una anciana, si puedo decir que en los tiempos pasados el mundo no estaba tan corrompido como ahora, más sin embargo podemos todavía contribuir para dejar a nuestros hijos un mundo mejor, luchemos para  haya menos violencia, maldad, contaminación y calentamiento global. Posiblemente parezca un sueño, pues cada día vemos como aumenta las cosas malas; los hogares destruidos, falta de valores, de trabajo y el uso irracional de los recursos naturales. Sin pensar que el día de mañana no solamente serán afectados los pobres sino también los que poseen muchas riquezas materiales. Es necesario cambiar de mentalidad, si otros no quieren empecemos nosotros por nosotros mismos, dejemos de buscar culpables no nos engañemos. Estoy segura que juntos podemos hacer algo y dejarles a nuestros hijos un futuro diferente. 
     Conozco a jóvenes que tienen el alma vieja, que viven amargados, viven en constante carga, viven enojados con sus padres, con sus estudios, con la sociedad, es mas ellos mismos no creen en ellos, se ven al espejo y no se gustan, quieren ser otros, por la calle podemos ver a tipos tan comunes que querían ser diferentes y cayeron en común y corriente, por eso se ponen miles de accesorios unos temporales pero en el peor de los casos se tatúan no el cuerpo sino en el alma con marcas que son muy difíciles de quitar, y el problema es que siguen moldes, hoy quiero hablarles a todos por este medio a los que están leyendo,  como si estuviéramos frente a frente   hablando como amigos, los amigos se dicen la verdad, espero que puedas aislarte solo un rato de los demás, de los insectos de los romances nocturnos y del hambre que tengas y puedas concentrarte en esto que quiero compartir contigo. 
    Creo que hoy es tiempo de tomar decisiones, creo que será importante tener el corazón abierto y la mente funcionando para que con entendimiento y con fe tomemos las decisiones y lo que digo no se anteponga ya que usaras la razón para decidir, pero la fe para creer.
    “Sed pues imitadores de Dios como hijos amados y andar en amor como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros el Señor. Efesios 5-1-2.
    Cuando somos niños quisiéramos crecer para ser como nuestros padres, otros quisieran ser como los artistas y empiezan a imitarlos, cuántas veces hemos escuchado que niños que imitan al hombre araña se han tirado del techo de su casa y han muerto por imitar algo que no deben hacer puesto que todo es ficción.
    Cuando uno está joven quiere ser como algún artista, las jovencitas han querido ser como Barbie y se enferman ya sea de anorexia o bulimia hasta morir por no comer adecuadamente. Los jóvenes varones quieren vestirse como los artistas pues hasta usan aretes y se visten como mujeres y hasta cambian de sexo. ¿Es verdad o mentira?
 Pocos quieren ser como Jesús. Piensan que no se puede, piensa que es inalcanzable, es mas lo consideran imposible, es verdad que al grado de ser como El, es imposible, pero el mismo nos pidió que fuéramos como El, El dijo Aprended de mí que soy manso y humilde, y en muchas otras ocasiones se puso de ejemplo.
Que tremendo, que ser como Jesús no esté de moda, nadie quiere y si lo intentan pasa el tiempo y desisten de su meta.
    Imitar al mundo no es ni la única ni la mejor opción. No imitemos moldes equivocados. No hay 
 que seguir las cadenas de miseria. Déjame explicar, no todos tenemos padres cristianos, pero aun cuando no los tengas debemos honrarlos y obedecerlos. Seguir los moldes del mundo te hacen más común que de lo que querías ser.
    Si en tus antepasados hubieron cadenas de miseria como el alcoholismo, el adulterio, la fornicación, enfermedades o  fracaso escolar que se yo. Rompan con esa tradición sé diferente y disfruta la vida que Dios te ha regalado. No sigas el camino malo valora lo que realmente vale tu vida.
    Quizás les parezca risible pero yo solo imite el amor y respeto que mis padres me hicieron creer que existía. Eso no quiere decir que no admire a otras grandes personalidades  que lucharon para lograr sus objetivos muchas veces luchando por la adversidad  y alcanzaron sus metas. Una cosa es imitar los ideales, otra es querer ser como ellos, hablar como ellos, vestir como ellos. Una cosa es imitar sus ideales y otra es querer ser ellos, visto como ellos, hablo como ellos, y trato de ser como  ellos, tú  eres único, lindo, hermoso, precioso  así te hizo Dios, y te formo con esa características que tienes, deja de estar enojado y queriendo ser otro, si él hubiera querido ponerte brillo  en la espalda lo hubiera hecho, pero te hizo bien. Si acaso estás buscando parecerte a alguien o estás buscando alguien quién admirar que sea a Cristo.
No sigas los moldes equivocados. Imita a Dios. Usted tiene la decisión, se, lo que tú quieres ser, pero siempre busca la dirección de Dios y todo te saldrá bien, te lo aseguro y afirmo, a mí, en lo personal nunca me ha fallado. Seguir el ejemplo de Jesús te hará  victorioso y diferente. Deja el odio, deja de maldecir, ya no seas egoísta. Empieza a perdonar, a servir, a compartir lo que tienes con el necesitado  Se entonces lo contrario de quienes practican lo negativo y  cuando llegues al final de tu vida podrás decir siento satisfacción de todo lo que decidí, soy diferente  gracias a Dios. Comentario [email protected].

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