PALABRAS DE VIDA Reflexión sobre la navidad
En este mes de Diciembre, la mayoría de las personas se preparan para festejar disque el nacimiento del niñito Jesús, hay mucha algarabía gastan todo su dinero, adornando sus casas hasta la mas pobre tiene ya su árbol de navidad con bonitas esferas y hasta tienen un nacimiento donde acuestan a un muñequito que dicen que es el niño Dios.
Eso no es verdad porque Jesús ya no viene a nacer en un pesebre, él ya no es un niño. Ciertamente nació en un pesebre que apestaba a estiércol de animales porque ese fue el único lugar que le dieron en el mesón sin saber que era el hijo de Dios, porque de haberlo sabido me imagino que el mesonero hubiera preparado el mejor cuarto para recibirlo, pero como no lo sabía le dio el lugar más sucio en donde solo los animales tuvieron el gran privilegio de tener en su corral a un precioso niño, al cual calentaron con tanto amor pues lo vieron nacer.
Que hermoso debió haber sido ese momento solo precensiado por sus padres terrenales y nada más que animales que compartieran con él su dormitorio.
Mi alma se llena de gozo de solo pensar en lo maravilloso de contemplar al niñito Jesus. Porque ahí si estaba pequeñito. Pero hoy no, y no necesita nacer en un pesebre, pues el ya creció y solo espera que le recibas en tu corazón, porque es ahí donde él quiere nacer.
Es por ello que en estos tiempos la alegría debe estar basada en dar gracias a Dios por darnos a su hijo amado para que atraves de él nuestros pecados fuesen perdonados; ya que no dudo ni por un instante darlo como sacrifico para mostrarnos su verdadero AMOR.
Jesus vino al mundo a cumplir un mandato del Padre Celestial, sufrió desde que estaba en el vientre de su madre, al nacer, cuando fue creciendo; aún de grande siguió sufriendo hasta morir en la cruz crucificado como si fuera el peor de los criminales por darte a ti y a mi la salvación.
“Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila Salmo 103-1-2-3-4
Dios perdona, sana, rescata, corona, sacia, está hablando en tiempo presente, no en pasado, el tiempo en el que estas palabras están relacionadas es algo que se está haciendo constantemente.
Él no es el que te perdonó, es el que te sigue perdonando; no es el que te sanó, es el que te sigue sanando; no es el que te rescató es el que te sigue rescatando, el que te sigue bendiciendo.
La palabra rejuvenecer quiere decir renovar o reparar, el águila se repara cuando se arranca las plumas, cuando se rompe el pico contra la roca porque sabe que si no lo hace puede morir, sangra, pero lo logra, se rejuvenece, por eso José dijo: “Mi segundo hijo se llama Efraín porque Dios me ha hecho fructificar en medio de mi aflicción”.
Usted puede ver las aflicciones como algo dañino o como algo de donde se puede resurgir, novar, rejuvenecer.
No debemos olvidar ninguna de sus beneficios; normalmente los beneficios acompañan a algo más, si compras un celular obtendrás los beneficios que la compañía te ofrece, “Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios” no puede tener los beneficios de un celular sin comprar el celular, usted no puede tener los beneficios de Jehová sin tenerlo a El, pero todos los que lo tenemos no olvidemos de sus beneficios, junto con él viene un paquete completo, si me voy a mover este año hacia adelante voy a olvidar los malos momentos pero me voy a recordar de lo que tengo, tengo un Dios, tengo un Señor que junto con su vida me dio sus beneficios.
Cada día que camines camínalo en la certeza y en la fe de que tienes beneficios que recordarte, debes levantarte cada día y decir “Alma mía no te olvides que Jesus es el que hoy te sana, el que hoy te corona, el que hoy te rescata”.
He aquí algunas formas o maneras de dar gracias a Dios.
Es por ello que debemos alabarle “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre” Salmo 103-1
Es maravilloso considerar que tenemos la habilidad de bendecir a nuestro Creador, las Escrituras nos exhorta a hacer eso mismo.
Le bendecimos a través de nuestras alabanzas y adoración. Lea el Salmo 34-1-3.
La alabanza es una expresión de admiración y aprecio. Cuando alabamos a alguien, le decimos cuán maravilloso creemos que es o cuán grande es su logro. Eso mismo hacemos con el Señor. La alabanza tiene que ver con el reconocimiento del carácter y poder de Dios. “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos” Salmo 63-3-4.
Dios merece toda nuestra alabanza por lo que es, “Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad; Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia” Sal 47-6, 7. Por Lo Que Hace. “Bendice alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” Sal 103-1-5.
Aun en nuestras camas debemos de bendecir su santo nombre “Así te bendeciré en mi vida. Y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite de ti en las vigilias de la noche” Sal 63-4-6. Adorarlo, debemos sentir admiración amor, aprecio hacia Dios, manifestando ese amor hacia él dando todo nuestro corazón y vida a Él.
“Y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios” Marcos 12-33.
Los ritos religiosos y ceremonias de Israel en el Antiguo Testamento, vinieron a ser detestables ante la presencia de Dios porque su corazón estaba lejos de Él; Isaías 1-10-15;29:13. Hoy también, Dios está únicamente interesado en la adoración genuina y sincera que sale del corazón.
La adoración verdadera debe de venir de un corazón arrepentido. Así que, únicamente aquellos quienes han sido “nacidos de nuevo por el Espíritu” a través de la fe en Jesucristo, pueden en realidad adorar al Padre Juan 35-8.
Querido lector porque recordar lo pasado si Dios tiene grandes cosas para usted, solo tiene que abrir su corazón y decirle a Jesus que nazca hoy en su corazón eternamente bendecido. En esta navidad festeje el nacimiento de Jesus en su corazón y sea feliz no solamente en la nochebuena sino todos los días, que Dios le de aquí en la tierra y siempre se levante gozoso diciendo “bendice alma mía a Jehová”. Comentarios [email protected]