Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

PALABRAS DE VIDA La vejez es un regalo de Dios


 

Cuando somos jóvenes no tememos a nada todo nos parece fácil y sencillo, correr, gritar, bailar, jugar, nadar, subir cerros o montañas caminar largas distancias a veces sin descansar. Y si  trabajamos lo hacemos de tal manera que todavía nos quedan energías para otras cosas.
    Pero el tiempo pasa y nos vamos envejeciendo digo vamos porque nadie se escapa, es la ley de la vida, por eso debemos disfrutar en todo tiempo y en todo lugar de tener y darle gracias a Dios todos los días que tenemos  vida y no olvidar que  la vejez es un regalo hermoso de Dios. Porque muchos no llegan a la vejez y mueren a la mitad del camino o por si fuera poco  aún sin haber nacido.
    En mi caso cuando era joven, como escucho decir a personas grandes me gustaba ir a la playa y nadar un poco, subir árboles  sin miedo a caerme , no tenía temor de que el sol quemara mi piel, pero ahora tomo mis preocupaciones para hacerlo y ya no me animó tanto como en aquellos tiempos.
    Hoy doy gracias Dios por la vida que me da, porque he aprendido a valorarla. He visto crecer a mis sobrinos, a mi hija,  ahora a mis sobrinos-nietos y nieta realmente es maravilloso lo que Dios me permite disfrutar todavía no he entrado a la vejez pero ya me miro llegando a esa etapa que pienso será tan hermosa como la que hoy estoy viviendo. La vejez no debe ser un tormento, sino un tiempo de crecimiento, crecimiento en libertad.
    La libertad es oro y Dios nos da libertad para vivirla, como antes mencione  muchos se quedan a la mitad del camino y no han disfrutado  lo que yo disfruto.
    Estoy consciente que en estos tiempos al anciano se le trata con mucha indiferencia, veamos en los anuncios no se promueve nada en donde participe una persona de mayor edad ofreciendo algún artículo no entiendo porque, ya que hay muchos ancianos en el mundo, en cada país o estado y por si fuera poco la moda casi por lo general es para jovencitas.
    Más sin embargo pienso que los que estén en la edad madura próximos a la vejez, admitan que se puede envejecer con alegría en el caso de los que trabajamos y estemos próximos a retiramos del trabajo que durante muchos años fue la fuente dónde provenía los recursos económicos para la familia; entendamos que la jubilación no  otra cosa que la alegría de haber servido a la sociedad y que muy pronto estaremos  haciendo otras actividades que puedan llenar aún más nuestra vida,   que posiblemente hoy no hemos podido llevar acabo por las limitantes que tenemos de cumplir con los trabajos encomendados y del cual percibimos una remuneración.
    Yo espero con ansias, dejar de trabajar no porque ya no me guste hacerlo, sino porque siento que ya cumplí por esa parte con la sociedad por la cual me forme y prepare para hacerlo.
    Hoy quiero seguir sirviendo a la sociedad en la que  me desenvuelvo pero ahora no por remuneración monetaria sino por amor al prójimo, me preocupa ver a los jóvenes destruir su vida sin que nadie les tienda la mano y hacia allá estoy enfocando el tiempo que Dios me permita vivir  y  no solamente a los jóvenes sino también a toda persona que pueda ayudar lo haré con todo mi corazón.
     Esas son mis aspiraciones y espero realizarlo cuando deje de trabajar. Y aquí no hay jubilación ni pago porque todo está pagado con anticipación. Estoy segura que me faltara tiempo para servir al que me ha pagado ya.
    Pablo dice en la biblia “no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” 2ª. Corintios 4:16. El secreto de poder seguir sirviendo al señor en la vejez se debe a estar en comunión con el señor, “plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro dios florecerán “salmo 92 -13
    Pienso que  la vejez no debe ser un suplicio, sino un regalo de Dios. Asociamos casi siempre la vejez a sentimientos tales como: enfermedad, limitación, incomprensión, rebeldía, resignación, recogimiento, aceptación, pero con la ayuda de Dios debemos transformar nuestro pensamiento debemos tener madurez, confianza, motivación y aliento para seguir disfrutando la vida mejor que cuando se es joven. “aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes”  Salmo 92.14. Nunca hay que olvidar que aunque viejos podemos producir fruto espiritual. En el lugar donde nos encontremos por si no puede caminar. “Las canas son una corona de gloria que se obtiene por llevar una vida justa”,  Proverbios  16-31 no hay que pintarse las canas  hay que lucirlas ¿a quién no le gustaría lucir una corona? Pensemos en esto.

TRES REGALOS DE DIOS; LIBERTAD, TIEMPO Y SILENCIO

Ahora es el momento de conocerlos en profundidad, antes de que llegue la oscuridad de nuestra vida y ya no tengamos las facultades para gozarlos.
    La libertad siempre tiene límites, y aunque sea así, si el Señor nos conserva la mente clara, la libertad nunca la perderemos, quizás perdamos la libertad de movimiento, la agilidad, pero el pensamiento seguirá volando a mil por hora. Nuestro pensamiento en libertad y centrado en Dios puede ser creativo y llenarnos de la gratitud que trae paz y gozo. Pensemos en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en eso hay que pensar.
    Aprovechemos nuestra libertad de pensamiento, de decisión propia, y llenemos nuestro corazón de la hermosura del buen hablar, del buen fruto que complace a Dios, y del buen testimonio de nuestra fe, que conforta en esperanza a nuestros hermanos.
    “Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5-8. Dios nos hizo libres, para hacer lo que nosotros creamos que nos va hacer felices.
    Tiempo. Se envejece desde el primer día de vida. Se envejece toda la vida.  Hay que preparar en cada tiempo la etapa siguiente. Por ejemplo, la etapa profesional se prepara en la infancia, con los estudios. La etapa de la vejez debe prepararse durante el período profesional. La preparación de la vejez de la jubilación, es vivir de tal manera que se prepare la vejez para ser una manifestación de alegría un florecimiento de la vida, un homenaje y no una caída.
    El tiempo es oro. Y hay que aprovecharlo. Salomón nos dice que: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora. Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que el hombre alcance a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”  Eclesiastés 3.
    La vejez no debe ser un tormento, sino un tiempo de crecimiento. Crecimiento en libertad. La libertad es oro. Un pájaro en jaula no es libre para volar aunque tenga alas no podrá hacerlo. Así es el hombre que se encierra cuando dice  no puede hacer nada porque dice estar  imposibilitado por el dolor que tiene  por su edad y se encierra en su mundo de vida inútil cuando puede servir a otros que como él, necesitan ayuda y compañía, más que nada ayuda espiritual que  la mayoría  necesita y no hay quien se las proporcione
    La vejez es el fruto de la vida. Es porque se ha vivido con un sentido en la vida, que va a poderse prolongar en la vejez.
    Un poeta decía “Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos. Y las ilusiones se convierten en esperanza.  Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos”.
    Al guardar silencio, aprendemos a escuchar, a escuchar la voz de Dios, a escuchar la voz del que está a nuestro lado, a escuchar a nuestros jóvenes, a nuestros hijos. Posiblemente no los atendistes   en su tiempo pero ahora aprende a escucharlos porque tienes el tiempo para enmendar errores.
    Y gózate en tu vejez. Comentarios [email protected].

 

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más