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La Verdad del Sureste

PALABRAS DE VIDA La verdadera guía de valores.


 

Hablar de valores no es tan fácil, pero es tan real  aunque no palpable porque entra en juego los pensamiento y sentimientos del ser humano y esos no se pueden tocar ni mirar solo se lleva dentro de la misma persona  y se manifiesta en el comportamiento o conducta de quien la posee.
    Los valores existen desde la primera pareja  formada por Adán y Eva. Ellos pierden el valor  no solo el  valor moral, sino también el espiritual y una vida llena de comodidades.  Ellos no pudieron obedecer a Dios y fallaron por traicionar a su padre que les había dado la vida y enseñado como cuidarla.
    Los valores forjan la imagen y la estimación  de la persona misma. Del valor que la persona tenga será aceptada en la sociedad a la que pertenece.
    El hombre de hoy siente que  en su conciencia hay un gran vacío de valores, los sentimientos buenos estan pasando a un papel secundario. Se está dando prioridad a las cosas materiales más que a lo espiritual. Y no porque lo material sea malo claro que no. No es posible separar las cosas  de lo espiritual. Pero si esas cosas te hacen daño mejor renuncia a ellas y podrán vivir mejor tranquilos y en paz.
Es innegable lo que está sucediendo en casi todo el mundo la buena comunicación cada día  se va debilitando y cobra gran auge  los medios de  comunicación donde se difunde  sin descanso, la pornografía, en las telenovelas pueden mirarse las divorcios, la traiciones, muchas veces el uso inmoderado del alcohol y la droga,  los homicidios y por si fuera poco los crímenes en todo su apogeo. Así mismo el lesbianismo y homosexualismo que hace que el hombre desvié sus pensamientos de continuo al mal.
Es preciso que los medios de Comunicación empiecen a ofrecer distracción a las personas a través de programas  que infunda en ellos los valores en la familia, en la escuela, en la iglesia en si,  en toda la sociedad. En vez de ofrecer programas que solo sirven para llenar la mente del niño del joven, del  adulto de programas digo yo basura,  volviéndolos adictos que a veces provoca en ellos deseos insanos.
    No estoy en contra de los medios de comunicación, sino de quienes la usan para promover sus productos y destruyen a los que pueden ser buenos productores de valores.
     Estamos ante una evidente crisis y vacío de valores. Las personas son cada día egoístas, sin sentimientos, viven la vida de manera superficial con un vacío interno que les lleva a vivir de cara al exterior  aturdido entre prisas y ruidos, sin saber a dónde van  y quiénes son. Pero no podemos sofocar ese grito angustioso e íntegro que surge dentro de nosotros  que nos pide dar importancia al  proceso de búsqueda de la felicidad. Es preciso abrir caminos seguros y afines a la Familia, a la escuela a la juventud y a la sociedad. Buscar valores que den sentido a nuestras vidas.
    Los jóvenes necesitan valores que den sentido a su existencia y que vayan guiando sus pasos por los caminos de la plena realización. Casi todas las culturas han aceptado los conceptos de amistad, amor, justicia, paz, solidaridad, buen entendimiento, fraternidad. Hay que elevar todo lo hermoso, bueno, verdadero, justo y bello que vemos en la humanidad para consolidar la paz y la buena convivencia.
    Los adolescentes y los jóvenes buscan guías  que sean auténticos transmisores de valores. No basta que los padres o educadores les digan, que lo expresen, sino que es necesario que los vivan. Lo adolescentes van absorbiendo los valores referenciales del entorno, especialmente el de la familia y de la escuela. Los padres  se han olvidado de los verdaderos valores, por eso no pueden ser el ejemplo de sus hijos. Es por eso que nuestros adolescente estan empezando a buscar  la calidad humana de su vida, han empezado a criticar los mensajes  de los medios de comunicación, analizar sus compromisos tales, como tomar decisiones sobre futuro, asumir responsabilidades a la hora de vivir su realidad presente, aprender a equivocarse para no hundirse en el  conformismo. Los jóvenes son los primeros agentes de su propio halago.
    Nosotros los que todavía conservamos los valores  como el respeto, la honestidad, la honradez, la responsabilidad, amor, fe, bondad y por sobre todo el temor a Dios, aunque no seamos muchos no dejemos que el consumismo, las ideologías, el condicionamiento de los medios de comunicación acaben con nuestros valores que nos hacen ser personas verdaderamente felices en medio de un mundo cambiante en el cual estamos en medio sufriendo las consecuencias
    La familia y la escuela tienen hoy un reto inaplazable; abrir puertas  para que los grandes valores cristianos afloren en sus tareas educativas. Pero no olvidemos que los valores impuestos a la fuerza suelen ser valores rechazados.         
    Los valores sugeridos que dejan un amplio margen a la reflexión serena y a la decisión responsable, suelen ser valores libremente asumidos. El adolescentes disponen en un sentido de suficiente madurez para clarificar cuidadosamente aquellos valores que pueden dar sentido a su vida.
    La educación de los valores en la familia. El valor como tal es uno de los rasgos más importantes que se aprenden en el seno de la educación familiar.
    Dada la trascendencia de los valores en el hogar, la familia no puede olvidar que allí el hijo recibe las primeras caricias, las primeras enseñanzas, percibe los comportamientos iniciales. Allí prácticamente se ponen los fundamentos éticos que deben gobernar a la persona a atreves de su vida. En el seno de la comunidad familiar trascurre la primera y fundamental parte del proceso de socialización. El niño pasa los primeros años de su vida inmerso en la comunidad familiar, y es en esta donde se afirman los cimientos de su personalidad antes de que incidan otras influencias.
    La familia puede educar por asimilación o hasta por rechazo, pero en cualquier caso, su influencia es profunda y duradera.
    La mejor educación nace y se desarrolla en el hogar. Es ahí donde aprende a despertar interés por la vida, a confiar en si mismo, a creer que puede seguir adelante por los caminos del triunfo.
    Los padres tienen la posibilidad de mostrar con su presencia y su atención atenta los caminos de la verdad y del amor, el espíritu de trabajo, la ayuda a los demás, impulsarles a ser ellos mismos, a desarrollar sus cualidades, a potenciar su autoestima, sin que tenga imitar a nadie o a buscar por los desiertos de la vida lo que tienen y poseen dentro de su persona.
    La familia es, en su más profundo sentido, comunidad, comunicación. Es la primera comunidad de vida de amor, pero es al mismo tiempo la primera escuela del saber, del civismo y de la ciudadanía. Es la primera escuela de los hijos. La familia es la sociedad creada para educar a las generaciones. Unos padres que sepan educar, que no van a la improvisación, sino que sean sabido preparar para esta tarea tan sublime de saber ser padre.
    Ha llegado la hora de encontrar auténticos criterios morales, debidamente aprobados, que vayan más allá de la simple eficacia, como el sentido de la autonomía personal, la fuerza de la responsabilidad, la madurez espiritual y moral, la solidaridad hacia los hermanos. Será oportuno recordar que nuestra sociedad vive una profunda desmoralización porque, en el
    Hay jóvenes que estan luchando por encontrar un proyecto que les dé sentido a su vida presente y futura.
    El único y verdadero valor que puede orientar a los jóvenes para una vida mejor, llena  de seguridad tanto en el presente como para el futuro lo podrá encontrar sin duda alguna en la palabra de Dios que no es otra cosa que la Biblia.. Jesucristo dijo “escudriñad las escrituras porque a vosotros os parece que  en ellas tenéis la vida”  Comentarios [email protected].

 

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