PANCHO HERRERA, OLVIDO Y CINISMO
No es fácil ser oposición y mucho menos cuando se nació en el poder. Esto sucede con el PRI y sus dirigentes. En Tabasco personajes como Francisco Herrera, actual presidente sustituto del tricolor, ofrece muestras de desmemoria o de plano de un excesivo cinismo. En una conferencia de prensa convocada para tal efecto criticó “la falta de resultados” en el Acuerdo Político por Tabasco. No dijo qué hizo el PRI antes para llegar a la situación que padecen los tabasqueños y tampoco dijo, ni dirá a menos de que invente, qué están haciendo los dirigentes del partido tricolor para ayudar a sacar del desastre al estado.
Habla como si acabara de regresar de un viaje interplanetario.
Francisco Herrera fue durante casi seis años Senador por Tabasco bajo la bandera del PRI cuando Andrés Granier desgobernaba estas tierras. Antes fue diputado federal del 2003 al 2006, y un trienio antes fue alcalde de Centla. Conoce el viejo sistema y se benefició ampliamente. Nada dijo de la mala administración de Manuel Andrade; también permaneció mudo entre el 2007 y el 2012 apesar de que un grupo de oscuros personajes asaltaban los bienes y el dinero del estado.
Ahora exige resultados. Pero no contribuye a enderezar lo torcido que dejaron los funcionarios surgidos de su partido.
Nada hizo para demandar una auditoría a Andrés Granier, pero tampoco para facilitar la salida del fiscal Francisco Rullán a quien el PRI de Herrera protegió hasta el último momento. Se queja que en este nuevo gobierno hay opacidad, indiferencia y falta de rumbo. Un gobierno que apenas lleva cuatro meses y tiene que limpiar el “cochinero” que dejaron los priístas.
Sostuvo que en el Pacto por Tabasco los partidos, y claro el suyo por delante, “se integraron para abonar al desarrollo del estado”, para lograr –afirmó- procuración de justicia y seguridad. Más de 80 años de su partido en el poder no hizo lo que ahora exige en un corto tiempo.
Podemos asegurar que el día en que se aplique en Tabasco de manera firme y completa la Ley, el ex senador Herrera será uno de los llamados a cuentas. Aún más, debería serlo como ex funcionario público y como ex legislador corresponsable del desastre.
Pero hay más. Lo que no dijo Pancho Herrera es que sus propios compañeros de partido le están exigiendo explicaciones tanto por la pésima conducción del tricolor durante las pasadas elecciones, como por su actitud después de la derrota. Si antes del proceso de julio del 2012 el PRI no tenía cabeza, en los meses que siguieron la dirigencia de Herrera León se la pasó dando tumbos.
Ahora critica un Acuerdo estatal para el que no contribuyó sino que por el contrario obstaculiza. Pero con tan mala puntería que se lanza en contra del Pacto en Tabasco el mismo día que Enrique Peña Nieto consigue sentar a los dirigentes del PAN, Gustavo Madero, y del PRD, Jesús Zambrano, junto con el PRI nacional de César Camacho, para rescatar el Pacto por México que comenzó a naufragar por el uso electorero de la Cruzada contra el Hambre. ¿Acaso piensa Herrera sabotear en Tabasco la ruta del diálogo?
O simplemente busca los reflectores para desviar la atención ahora que los priístas tabasqueños se preparan para elegir a su nuevo dirigente. Él sí, quiere dar la apariencia de que hace en unos días lo que no hizo en varios años, pero el pueblo no se tragará el mismo cuento.