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La Verdad del Sureste

PAPA CALIENTE

CICATRICES POLÍTICAS


Desde siempre, el hombre ha hecho caminos en la política y creo, que esta, define el grado de desarrollo y la moral de una sociedad. Desde el momento, en que la sociedad va alcanzando estadios superiores en su desarrollo, la política se va convirtiendo en un arma poderosa, para darse una convivencia más armónica entre todos sus sectores y esa convivencia tiene que darse en un marco de respeto mutuo. Si en la sociedad no hay ese respeto, simplemente es una sociedad desorganizada en donde el desarrollo se detiene, ó va caminando a marcha forzada. Eso es lo que está pasando en nuestro país y más crudamente en nuestro Estado. La política local, alcanza niveles rupestres muy marcados.

    Hasta el momento de escribir estas líneas, el Partido Revolucionario Institucional, aun sufre los estragos de su orfandad de liderazgo; de sus confrontaciones internas, debido a sus malas decisiones por intereses de grupos. El candidato de las decisiones cupulares, del CEN priista: Jesús Alí de la Torre, no ha logrado acarrearse las simpatías de sus adversarios; y es que Evaristo Hernández Cruz y otros grupos adversos a Jesús Alí, no fueron derrotados en una contienda justa, equilibrada; fueron avasallados, humillados, al grado de pasarles una aplanadora que los exhibió como si fueran unos primerizos, unos principiantes en los menesteres de la política. El ya pre-candidato del Revolucionario Institucional al gobierno del Estado, dejó de manifiesto su procedencia  dinosáurica y dejó lugar al recuerdo de aquella elección a gobernador del estado, que el Tribunal Federal Electoral declaró inválida y que al volverse a realizar, le metieron tantos votos a las urnas, para que no quedaran dudas del triunfo del gordo Andrade. Lo anterior nos hace pensar, que si toda esta demostración de un poder gansteril, lo practican entre sus correligionarios, ¿qué pasará entonces el primero de julio próximo?. Simplemente, no vacilarán en llevar a cabo una elección de Estado.

    La política rupestre del Revolucionario Institucional, ha dejado una estela de resentimientos en una de las  partes involucradas, que aparentemente no tiene espacio para una reconciliación, ó para lo que es común escuchar: la “operación cicatriz”. La consideración que se puede hacer al respecto, es que, de todas las cicatrices, la cicatriz política es difícil de cicatrizar, salvo, cuando se hace con dinero, ó con dádivas ó prebendas que satisfagan al grupo afectado. Claro, no todos tienen esta capacidad para comerse sus propios vómitos. Un caso que habla por sí mismo, es el triunfo de George Bush en su última reelección, que estuvo marcada por el fraude y el resultado pudo darse en las cortes norteamericanas, pero Al Gore, prefirió no llegar hasta sus últimas consecuencias y aceptó su derrota. Pero la duda quedó en torno al triunfo del ex presidente del imperio del norte. El “triunfo” de Jesús Alí con más de 1200 votos a su favor, contra los 80 que alcanzó Evaristo Hernández Cruz, demuestra lo burdo, lo absurdo y la arrogancia de un político sin ninguna idea de consideración hacia un contrincante que es además su correligionario. “Su triunfo”, demuestra lo que hace el poder del dinero, con el que se compran voluntades y se paga el acarreo utilizando un capital que de seguro no salió de su bolsa ó la de alguno de sus amigos ó patrocinadores.

    Probablemente Chucho Alí, haya reprobado historia universal e ignore a un romano, que vivió en pleno esplendor del imperio cesarista: me refiero al defensor de la República romana, el gran MARCO TULIO CICERON, que dijo, que quienes ignoran la historia, están condenados a cometer los mismos errores. Y hay un hecho que es parte de la historia: la exclamación de PIRRO II, rey de Epiro, cuando le ganó a  los romanos de una manera tan costosa, que cuando sus amigos lo fueron a felicitar por ese triunfo, este exclamó con cierta ironía:”con otra victoria como esta, estoy perdido”.  Chuco Alí, investido en su soberbia, aun no alcanza a vislumbrar que su triunfo está marcado por la derrota. Hay derrotas que se vuelven triunfos, pero hay triunfos que se vuelven derrotas. LA ALTERNANCIA, YA SE HUELE.
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