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La Verdad del Sureste

PAPA CALIENTE

TELEFONÍA: LA ESCLAVITUD DE LOS USUARIOS


Cualquiera medianamente informado con respecto a los teléfonos celulares, sabe que en nuestro país, se pagan las cuotas más caras que en otras partes del mundo, incluida toda América Latina. La culpa no es de las compañías telefónicas, son de los gobiernos neoliberales que venimos padeciendo desde Miguel de la Madrid, que le permiten a los empresarios extranjeros y aun a los nacionales, imponer el terror de las cuotas que mejor les venga en gana. Lo importante para estos gobiernos son las inversiones en nuestro país, pues son generadores de empleos. Esa es la justificación. No obstante lo anterior, también nos roban en el tiempo aire, ellos lo manejan a su antojo.

    Mi amigo fulano de tal, cansado del robo que le hace CARLOS SLIM con su compañía Tejodescel, decidió cambiarse de compañía, ya que ahora por disposición de ley se puede hacer, he inició el trámite con la compañía de SALINAS PLIEGO, iabusacel. Mejor  no lo hubiese hecho, empezó un peregrinar de la seca a la meca y de los lugares santos, a la cueva de Lucifer. La compañía de SALINAS PLIEGO en cuestión de atención al público vive en la época de las cavernas y la compañía de Carlos Slim le da 50 y las malas. Un trámite con los ladrones de Telcel le lleva minutos; un trámite con los ladrones de Salinas Pliego le lleva horas. Hay que llevar tortas, refrescos y almohada. Si alguien va a hacer un trámite con Unefón ó con Iusacel, a esa persona lo atenderán de acuerdo con la importancia de su trámite. La máquina que tienen en la entrada le dará una ficha de acuerdo al trámite y en esa misma condición será atendido: Si  va a pagar, usted tiene prioridad y la máquina le da la prioridad; si va a comprar, tiene prioridad de segundo lugar, pero si va hacer un reclamo ó cualquier otro trámite: Que Dios lo agarre confesado. Los empleados son contratados en la modalidad de out sorssing a comisión y con un sueldo de miseria; por eso los empleados ó empleadas le dan preferencia a los que van a comprar un aparato pero ante cualquier falla por pequeña que esta sea los corren.

    Mi amigo fulano de tal, inició su trámite de cambio de compañía con la ficha que le dio la máquina y después de dos horas lo atendió un joven, que le dijo que si se podía y después de entregarle una copia de su credencial de elector le dijo el empleado que regresara en cinco días. Después de cinco días regresó y pensó que lo atendería el mismo joven. Pero no, a ese joven ya lo habían corrido y después de otras dos horas, lo pasaron con otro joven y éste al seguir el trámite lo mandó a la plaza de la tecnología para que allá le hiciera un arreglo al teléfono, para que se pudiera hacer el cambio de compañía. Para esto, le hicieron que comprar un chip virgen 50 pesos de tiempo aire y en la plaza de la tecnología le cobraron 200 pesos por el arreglo al teléfono. Resultó que el teléfono podía hacer llamadas, pero no recibía. De nuevo a Unefon-Iussacel. Otras dos horas perdidas, para que le dijeran que la culpa no era de ellos; con otro joven, pues al anterior  ya lo habían corrido; pero además, este joven le dijo que ellos no lo pudieron mandara la plaza de la tecnología, pues estaba prohibido hacer cosa semejante, pues por ley los podían castigar hasta con cuarenta años de cárcel, mi amigo fulano de tal, le mostro la tarjeta del local de esta plaza, que contenía el nombre de la persona encargada de dicho local. Más de 15 días perdidos y nunca aceptaron su responsabilidad. Mi amigo ya no supo si también a este joven lo habían corrido, se quedó con el teléfono que solo hacía llamadas y le dio por probar cuanto le duraba cierta cantidad de dinero y empezó por ponerle 30 pesos: le duraban para un minuto escaso para una llamada de larga distancia a Cárdenas y dos llamada locales de escasos dos minutos de duración. Era un robo y dejó de usarlo.

    Mi amigo Luis T. compró un teléfono UNEFON, conservando el de Telcel, para comparar tarifas y así ver la conveniencia de cambiarse de compañía. Mi amigo vive en el fraccionamiento “Tulipanes”. Hizo su primera llamada dentro de su casa y resultó que no tenía recepción; se salió a la calle y ahí si pudo hablar. Contrariado con la adquisición fue a reclamar y después de perder dos ó tres horas, lo atendieron y le dijeron que dejara el teléfono, que lo mandarían a México y que regresara en 10 días. Pasado los diez días, fue a la compañía que se encuentra en plaza Atenas y le dijeron que regresara en   otros cinco días. Puntual acudió mi amigo a recoger su teléfono y ¡oh! decepción; le dijeron que su teléfono no tenía nada, pero mi amigo le había metido 3000 pesos de recarga y ya solo tenía menos de 50 pesos y al reclamarle, el joven que lo atendió le respondió que era necesario que le pusiera más pues estaba a punto de que le cancelaran el número. Mi amigo Luis T. ya no usa ese teléfono. De donde vemos la tiranía de las compañías telefónicas y la esclavitud, a la que voluntariamente nos hemos sometido los usuarios, hasta que el destino nos alcance, en tanto que CARLOS SLIM Y SALINAS PLIEGO se hacen más y más ricos a costillas de sus esclavos telefónicos.

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