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La Verdad del Sureste

PAPA CALIENTE

COLOSIO: EL IDOLO DE LOS ASESINOS


Por.- José Manuel Hernández León.

La imagen no se borra, ahí quedó, congelada por décadas, para que su, o sus asesinos no puedan olvidar la vileza, la felonía con que actuaron en contra de un hombre, miembro del partido al que pertenecía sus asesinos, tal vez por hablar de más, antes de llegar al poder. Y no se cansa uno de decir, ¡que vileza!, ¡que vileza!. La escena era terrible, el candidato priista con un balazo en la cabeza era llevado en vilo buscando un lugar para proporcionarle alguna atención médica.

 

Y quedaba una pregunta que nunca ha podido ser respondida ¿Quién o quienes ordenaron ese proditorio y execrable crimen de Estado?. Lo seguro es que nunca se sepa; testigos y participantes fueron siendo eliminados, silenciados metódicamente y algo así, supera con mucho el trabajo refinado de la mafia. Pero en el imaginario colectivo nacional, el nombre de un perverso quedó flotando: Carlos Salinas de Gortari. Pero el PRI, siempre ha sido como un grupo mafioso, que antepone el celo de los negocios, cual si fuera la familia Gambino, los Soprano o los Corleone; los muertos se entierran y los negocios continúan. Y así fue, el padre de Luis Donaldo, alcanzó una senaduría como recompensa y hoy sus hijos hablan pragmáticamente en sus discursos descoloridos. “no podemos quedarnos en el pasado, tenemos que transformar el futuro”, dice la hija del finado Colosio en el Speech que alguien le debió de haber escrito; leído ante el busto del padre sacrificado. Lo mismo pasó con los descendientes del licenciado Carlos Alberto Madrazo Becerra, muerto en aquel avionazo que a decenas les costó la vida y en el que murió un deportista de fama nacional e internacional: el “pelón” Osuna, tenista por cierto.

 

 La familia mafiosa no desampara a sus huérfanos, pero no los deja llegar, más que hasta donde deben de llegar. Por eso Roberto Madrazo alcanzó la gubernatura, pero no la presidencia. 20 años no es nada, dijo el inolvidable argentino, Carlos Gardel. 20 años ha pasado desde aquel día en que una mano dirigida cegó la vida de Luis Donaldo Colosio, de quien el vulgo que es el pueblo, aún tiene la certeza de quién fue el cerebro perverso que dio la orden y sus asesinos hicieron de la víctima un ídolo a quien venerar y así mismo, tender una telaraña de colores, para disimular el oprobio:

 

“La Fundación Colosio”. He ahí el santo de la política de tres colores; pero como todos los santos de la santa madre iglesia católica apostólica y romana: no oye, no habla, no ve; empero, hace el milagro que algún desempleado sea colocado al pie de su altar y tenga un sueldo y pueda estar en la jugada y los discursos pretextando su recuerdo, sirvan para hablar de su memoria y se laven la cara diciendo que su ejemplo, es el dogma a seguir. He ahí pues el mártir: ¿de la democracia?, ¡No!, el mártir de la mafia del continuismo neoliberal, del entreguismo apátrida de los bienes de la nación. Ahí está el nombre “Luis Donaldo Colosio Murrieta, en jardines, calles, unidades deportivas, en colonias, cual si fuera un héroe nacional, solo porque se atrevió a decir: ”veo un pueblo con hambre y sed de justicia”, frase que según dicen le costó la vida. A veinte años de aquel asesinato, las veladoras discursivas siguen vigentes y sin ningún recato, lo hacen cómplice de las atrocidades políticas, económicas y sociales que desfilan por todo el país. Lo convierten en emblema e inspiración de Enrique Peña Nieto, ahora Luis Donaldo Colosio, es cómplice de reformas tan retrógradas, que solo un pueblo acostumbrado a callar, permanece impávido ante el avance de los planes entreguistas de los nuevos Santa Anna.

 

Y el presidente del PRI nacional, se avienta la puntada de decir, que: “como lo dictó Colosio, el poder ejecutivo se sujeta estrictamente a los límites constitucionales”. Y fue más lejos el dirigente nacional del PRI, Cesar Camacho cuando dice: “Mucho más, se ha disidido intensamente, con vocación democrática, redistribuir el poder, su ejercicio es cada vez más horizontal, lo ejercen instituciones nuevas del Estado y se fortalecen las mejores prácticas de transparencia y rendición de cuentas”. Si chucha, cómo no, si así fuera, el PRI con la complicidad de sus paleros, no se hubiesen opuesto a la consulta popular para que el pueblo decida en pro o en contra de la reforma energética,; consulta, que hoy está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual no es confiable por su amasiato con el poder ejecutivo. Así, así de ese tamaño es el descaro, cuando el pueblo que razona, sabe que Peña Nieto se ha cagado en la constitución a como le ha dado la gana, al contar con la complicidad del PAN reaccionario y el PRD chuchista, que camina por la senda de los intereses económicos.

 

Una de sus colaboradoras de aquella campaña política sangrienta, Silvia Hernández, recuerda una frase que le enseñó Colosio: “la confianza es buena, pero la desconfianza es mejor”, pobre Colosio, le falló a su propia frase. A quien le importa hoy, quienes fueron los asesinos de ayer, si sus propios hijos, pragmáticamente pusieron la última palada de tierra sobre su sepultura, la farsa seguirá el año próximo y así por los siglos de los siglos, tal vez hasta que un milagro ciudadano, con su voto, lleve a la presidencia de la república a un hombre íntegro, a un hombre comprometido con la verdad y con la justicia. Pero en tanto que eso no pase, los propios asesinos seguirán adorando a su ídolo y los muertos enterraran a sus muertos.  

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