PAPA CALIENTE PATIHSTAN, JUSTICIA INDIGNA
Al maestro ALBERTO PATISHTAN GOMEZ, liberado recientemente por el clamor de hombres y mujeres de todo el mundo. En México, lo más cercano a una mercancía, es la justicia: se compra y se vende. La justicia, es el mejor reflejo, de la moral de quienes han gobernado este país. La justicia es como un jugoso filete, que no llega al plato de un pobre; sin embargo, los aplicadores de la justicia, son como carniceros que venden ese filete al mejor postor. El Estado y todas las instituciones que lo conforman, parecen un enorme mercado, donde cada quien comercia según sus intereses. Las huellas de la gran corrupción de la justicia, la vemos en las cárceles del país y los núcleos que más han sufrido de este estado de cosas, son las clases humildes y sobre todo, los llamados pueblos indígenas; en éstos, la perversidad de las autoridades, los blancos y los ladinos, se han confabulado para someterlos, dividiéndolos, creándoles conflictos por cuestiones religiosas, por tierras y aun por sus tradiciones.
No obstante las tropelías cometidas por los españoles en contra de nuestros hombres y mujeres y del despojo sufrido, en los años 30’s al triunfo del franquismo en España, miles de españoles fueron obligados a huir, refugiándose en las costas francesas, sin que nadie de Europa los auxiliara, entonces, el gobierno jefaturado por el general Lázaro Cárdenas del Rio, envió una flotilla de barcos para traer a toda esa carga española y echárnosla en nuestras espaldas, como si en nuestro país no hubiera existido tanta gente en la miseria. Nada teníamos que traer más españoles a nuestro país, lo que demuestra una vez más, que nuestros gobernantes han sido candil de la calle y oscuridad de nuestra casa. El problema era europeo, no de los pueblos americanos; es más, el único salamero, fue el gobierno mexicano. Miles de bocas que mantener, educar y vestir, en tanto que los nuestro, han vivido en la marginación, sirviendo solo para discursos oficiales.
La injusticia pues, ha sido y es, parte de la vida de nuestros pueblos originarios y un caso emblemático de esta injusticia selectiva, la tenemos en el caso del maestro de la etnia chiapaneca Zotzil, ALBERTO PATIHSTAN GOMEZ, sentenciado a 60 años de prisión, por un crimen que nunca cometió. El caso del maestro Patishtán, fue seguido de cerca por grupos de la Sociedad Civil, tanto en México, como fuera de nuestro país. Grupos defensores de los Derechos Humanos de todo el mundo, empezaron a clamar y a exigir su liberación, su inocencia era más que manifiesta, sus abogados demostraron fehacientemente, que su defendido, al momento del asesinato de los siete policías, se encontraba en otro lugar. Nada hacía cambiar el criterio de los juzgadores. La consigna era clara, los chivos expiatorios, siempre van al sacrificio y eso era el maestro PATIHSTAN, un chivo expiatorio, pues, en que mente sana, en qué país, con un sistema de justicia digno, un sistema de justicia imparcial; un sistema con jueces y magistrados que no tuercen el derecho del humilde, se ensaña de la forma como lo hicieron con un hombre humilde, ignorando el destino de los verdaderos asesinos, que aun en estos momentos se encuentran en libertad y las autoridades de ese tiempo, saben perfectamente quienes fueron. Pero el colmo de la corrupción que priva en el sistema judicial, la parcialidad de un grupo de cínicos, cuyos sueldos ofenden la miseria en la que viven millones de mexicanos, se hizo manifiesto en el caso de la francesa FLORENSE CASSES, delincuente confesa de secuestros, mutilaciones y asesinatos. Sentenciada primero a más de 80 años, le redujeron la sentencia a 60 años. Pero la delincuente tenía dinero, que seguramente había mandado a Francia, producto de sus atracos como compinche de una banda de secuestradores y asaltantes. La diferencia entre el honorable maestro PATIHSTAN y la delincuente francesa, era por un lado que la delincuente era francesa, por el otro, tenía el apoyo del presidente del gobierno francés, el cual, llegó a la grosería, de plantear el asunto de su paisana delincuente en pleno senado de la República, en un viaje que hizo a nuestro país, como si este órgano colegiado, fuera barandilla de un ministerio público. El gobierno del entreguista PEÑA NIETO, recurrió a diversas argucias, para después ordenarle a sus amanuenses de la tremenda corte de la nación, para que bajo una argucia de un debido proceso que no se había ejercido con la delincuente, se le dejara en libertad. Así, la delincuente voló a su país, riéndose, ya no de la ¿justicia? Mexicana, sino de la sociedad mexicana en general. La presión de miles de mexicanos, aunado a las exigencias de los grupos de Derechos Humanos de todo el mundo, obligó a PEÑA NIETO a ´decirle a sus gatos amaestrado de la cámara federal, que modificaran cierto artículo de la constitución, referente a su derecho indultar a ciertos presos que cubrieran ciertos requisitos, que no era más, que poder enmendar el entuerto de sus gatos amaestrados de la tremenda corte de la nación, cuando, queriendo darle la libertad a la delincuente extranjera confesa, esta institución de pacotilla, atrajo el caso de la francesa, para dejarla ir a su país, cosa, que no quisieron hacer en el caso del maestro PATISHTAN, lo cual demostró, que las marranadas de esta corte, se caracteriza por dictar sentencias selectivas. Hoy, por malabares y subterfugios de un gobierno priista que compró la presidencia de la república, han enmendado en parte la suciedad de una injusticia cometida por otro gobierno priista.
Felicidades maestro PATISHTAN, SU LIBERTAD, TAMBIÉN ES MI IBERTAD. Papa [email protected].
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