Para chicos y grandes Diversión garantizada en el Museo Papagayo
nOfrece a sus visitantes 120 actividades interactivas, con las que se aprende jugando; sus principales atractivos son la pared y la cama de clavos, el piano y burbujas gigantes, la disección del corazón y el aparato bandergraff, que arranca las sonrisas hasta de los papás
Villahermosa, Tabasco, 31 de agosto de 2013.- Para desarrollar la capacidad intelectual de los niños mediante el juego y el descubrimiento, el Museo Interactivo Papagayo es el espacio ideal para que los pequeños --y sus papás-- aprendan jugando, encuentren retos y resuelvan problemas con el uso de la ciencia y tecnología.
El Papagayo es un museo de cuarta generación, y está considerado como el más importante de su tipo en el Sureste mexicano, ya que en sus cinco salas sus visitantes interactúan con las distintas exhibiciones que se ofrecen en un ambiente de aprendizaje, y con el desarrollo de la creatividad y la resolución de numerosos retos.
Al hacer un recorrido por sus instalaciones, se puede apreciar la interacción que niños y grandes realizan en las 120 exhibiciones que se ofrecen de miércoles a domingo, en un horario de 10:00 a 19:00 horas, con la ayuda de los Primos, estudiantes de distintas instituciones de nivel medio superior y superior, quienes ofrecen su servicio social.
Eduardo Aquino Méndez, de 12 años de edad, quien cursa el primer año de secundaria en la ciudad de Cárdenas, se divertía con sus hermanos en el área Juega, donde elaboraban gigantescas burbujas con las que los pequeños pueden hacer figuras y malabares con un jabón especial y con utensilios especiales para formarlas.
El pequeño dijo que era la segunda ocasión que asistía al Museo Interactivo Papagayo, ubicado frente al Parque Tabasco, y que esta vez veía que la mayoría de los juegos se encontraban en operación. “Es muy divertido estar aquí y me gustaría que vinieran todos los niños a jugar, con la ayuda de los Primos”, dijo.
Por su parte, María Fernanda Hernández Lázaro, de nueve años de edad, quien estaba sorprendida luego de bajarse del juego Bandergraff, mencionó que al museo es “muy divertido venir con la familia, pues es emocionante. Invito a todos los niños para que vengan a divertirse”, agregó la estudiante de quinto año de primaria en Comalcalco.
Este juego hace que mediante impulsos eléctricos, los pequeños sientan cosquilleos en su cuerpo, ya que al colocar su mano sobre una circunferencia se transmiten los impulsos, alborotando sus cabellos, principalmente en niñas que andan con el pelo suelto. Es ideal para tomar fotografías para captar un momento que arranca las risas de chicos y grandes.
Roberto Carlos Pérez Soberano, de 11 años de edad y estudiante del sexto año de primaria, se esforzaba por tocar una pieza con los pies en el Piano Gigante, bajo la vigilancia de su padre.
“El museo es muy bonito y me divierto en las computadoras, en la pared y cama de clavos, y en el piano”, afirmó el pequeño visitante.