El Partido Verde le robó Chiapas al PRI
Durante las últimas dos décadas, en cada proceso electoral el PRI tuvo que llevar de la mano al PVEM; ahora el tricolor sólo ve cómo el estado pinta de verde edificios, bulevares, uniformes, estadios, escuelas, sillas… son sus viejas prácticas
Primera de dos partes
TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS., 26 DE JUNIO.- Esa entidad fue el bastión del PRI, sus reservas hacían que ganara la Presidencia. Hoy Chiapas es un estado “verde” luego de que la alianza entre ambos partidos llevó al poder a Manuel Velasco Coello con más de 1 millón 300 mil votos, que tanto presumieron en 2012.
Aliados incondicionales en varios estados, el PRI y el PVEM sostienen en Chiapas una tensa relación que confronta a sus militantes y simpatizantes en cada barrio y colonia de los 122 municipios.
En las elecciones del domingo 7, con sólo 46% de participación ciudadana, cinco candidatos priístas y siete del Verde arrasaron en los 12 distritos electorales.
Por el tricolor va por cuarta vez a San Lázaro Julián Nazar Morales, ex secretario del campo y amigo del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, con quien coincidió en una legislatura. Después coordinó la campaña de Peña Nieto en el estado. El pasado domingo 7, Nazar Morales ganó el IV distrito sin hacer campaña.
Varios inminentes legisladores federales son conocidos como amigos del gobernador Velasco Coello: Luis Ignacio Avendaño, de Comitán; Diego Valente Valera Fuentes, de Tonalá; Leonardo Rafael Guirao Aguilar, de Chilón; Enrique Zamora Morlet, de Tapachula, así como Sasil Dora Luz de León Villard y Emilio Salazar, por Tuxtla Gutiérrez.
En la lista de diputados plurinominales apareció otro amigo de Velasco Coello: Javier Octavio Herrera Borunda, hijo del ex gobernador de Veracruz Fidel Herrera, quien aparece como militante del PVEM. Desde la campaña de Velasco en 2012, Herrera Borunda ya estaba en Chiapas. Durante dos meses y medio figuró como asesor del mandatario chiapaneco.
De 1 millón 447 mil 336 sufragios que obtuvo la alianza bipartidista, 659 mil 166 fueron para el PVEM y 343 mil 795 para el PRI. En su debut electoral, Morena obtuvo 88 mil 237 votos, y de muy lejos lo siguieron el PRD y el PAN.
Con 54% de abstencionismo, más de 84 mil votos nulos y 35 casillas robadas y quemadas en Ocosingo, Huehuetán, Venustiano Carranza, Tuxtla y otros municipios, Chiapas aportó al menos 25% de los votos del PVEM en todo el país.
En los distritos de Ocosingo, Ocozocoautla, San Cristóbal y Comitán, al menos 10 casillas contenían solamente votos para el PRI y el PVEM.
El PVEM ha imitado tanto al PRI que ahora tiene sus propios satélites políticos, los cuales secundan sus acciones y candidaturas. Tal es el papel de partidos nuevos, como los locales Chiapas Unido y Mover a Chiapas, y los comités estatales del PRD y el Panal.
Según Gerardo Coutiño Montes, analista y experto en planeación gubernamental, en Chiapas hubo “carro completo”, bloqueos, robo de urnas, detenidos y cierre prematuro de casillas. Además, dice, la amenaza de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de boicotear los comicios inhibió el voto.
Señala que el PVEM hizo de Chiapas su reserva de votos nacionales y transgredió todas las leyes electorales posibles sin recibir un castigo ejemplar de las autoridades electorales nacionales.
CONTAMINACIÓN ELECTORAL
Según Marcela Laguna Morales, coordinadora de la Red de Mujeres Observadoras Electorales, lejos de realizar el derecho a decidir en libertad en Chiapas, las mujeres del campo y las comunidades indígenas que fueron a votar desde temprano se encontraron asediadas por prácticas antidemocráticas que se generalizaron antes y después de la jornada electoral.
Entre los hallazgos de las observadoras está la restricción tradicional para que las mujeres voten libremente. Por usos y costumbres, deben hacerlo por acuerdo comunitario.
En 90% de las localidades se reportaron delitos electorales, como coacción, amenazas, condicionamiento de programas y servicios públicos, entre otros. No obstante, ya es parte de la política normal en la entidad la entrega de enseres, dinero en efectivo, refrescos, tamales, y la sola promesa de repartir pantallas de plasma, todo ello a cambio de votar y mostrar el pulgar a los encargados de la operación. A decir de Laguna, hubo operadoras de los programas sociales, principalmente de Prospera, que fungieron como “espías electorales” para que las beneficiarias votaran según indicaciones precisas. No obstante, aclara, hubo ciudadanas que rechazaron la indigna operación fraguada antes y después de la jornada electoral, que en apariencia transcurrió en calma.
Asimismo, integrantes de la red de observadoras reportaron que, en algunos lugares, hombres con camisas azules o a rayas azules, sin símbolos de partidos, solicitaron la credencial de los votantes y se sentaron cerca o en la misma mesa que los funcionarios de casilla, sin serlo.