Advirtió el ingeniero Alfredo Hernández Peñaloza, integrante de la directiva del Comité Nacional de Estudios de la Energía en entrevista con La Verdad del Sureste, a quien primero se le pidió su opinión en cuanto a la responsabilidad de lo sucedido en Texmelucan. Básicamente la responsabilidad es de Pemex, como responsable de la estructura y por lo tanto de su operación y las condiciones de integridad. Pero también hay responsabilidad compartida con el gobierno del estado de Puebla y las presidencias municipales de San Martín Texmelucan, porque han permitido, que sobre el derecho de vía de Pemex, por donde pasan líneas peligrosas, el crecimiento de asentamientos irregulares, que con el paso de los años se han convertido en centros poblacionales, con viviendas, oficinas y hasta escuelas.
Es decir, en el caso particular de San Martín Texmelucan, Pémex no corrigió el cambio de trazo del paso de esas líneas, ni los gobiernos de Puebla ni los alcaldes, lo han exigido.
Digo esto porque un cinco por ciento de las zonas pobladas de ese municipio, están afectadas por ese tipo de situaciones, incluso recordemos que ahí se encuentra el complejo petroquímico Independencia, a donde llegan las redes de ductos de Tabasco y que salen al Distrito Federal.
-¿Es creíble la versión del Director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, de que el origen de la explosión son la existencia de tomas clandestinas? Se le preguntó al especialista del CNEE.
Ahí vemos varios problemas. El total desconocimiento del titular de Pemex y su inmediata intención de quitarse la responsabilidad, a pesar de que, conforme hay más información va quedando evidente que lo que ocurrió ahí, no es por una perforación ni porque se hiciera una instalación clandestina. Los que hemos trabajado en Pemex sabemos identificar una aplicación Tapeng y Machine y no se ha encontrado ni equipo, ni tubería, ni equipo de soldadura que se estuviera ocupando en ese momento. Lo que se puede apreciar es una fractura de esa gran tubería de más de 20 centímetros, es decir una falla del ducto que no necesariamente significa que es aparte del ducto estuviera corroída sino que pudo haber sido ocasionada por una sobrepresión como consecuencia de la operación que estuviera ocurriendo la mañana en que ocurrió la fuga y explosión.
Otro problema que enfrenta la justificación apresurada del director de Pemex, es que tiene que explicar el por qué, en el periodo de Felipe Calderón se han incrementado la ordeña y localización de ese tipo de situaciones en todo el país. Qué explique Suárez Coppel -demandó Hernández Peñaloza- lo que han denunciado revistas de periodismo de investigación como Proceso y Contralínea, en el sentido de que funcionarios de Pemex, junto con militares y las dependencias encargadas del cuidado físico de las instalaciones de Pemex, están involucradas en todo un negocio, no solo de la extracción clandestina, sino de vender el producto en los Estados Unidos. Una falla más es que, como se ha confirmado, normalmente la ordeña no se da en tuberías que transportan petróleo crudo, como es el caso del que derramó en San Martín Texmelucan, sino los que llevan producto terminado porque es el que se puede vender fácilmente, explicó.
-¿Es posible que los responsables de esas líneas por parte de Pemex, no tuvieran información de la rotura y fuga de crudo? Esas situaciones son imprevistas, pero lo que se observa es una operación inadecuada, porque esa situación debió reflejarse en los medidores, particularmente de presión y flujo en los centros de rebombeo correspondientes a esa zona, en donde pudieron aplicarse bloqueos en las mismas instalaciones.
Pero además, de manera inmediata y urgente, avisar y tomar las medidas de protección para la población, bloqueando avenidas, como impedir el paso de vehículos, para evitar cualquier chispa de vehículos, las cuales de manera común salen de los tubos de escape y pueden ser causa de la explosión.
También, aunque no es sencillo, tendrían que haber alertado a la población de que no debían mover contactos ni prender las estufas porque evidentemente provocan explosión, pero nadie actuó.
Fue un gran derrame y debió haber ocurrido mucho antes de las 5 y media en que se declararon la explosión y los incendios mayores.
-Este accidente remueve entre los tabasqueños el sentimiento de vulnerabilidad en que estamos ante la extensa red de ductos que atraviesa el estado, Se le dijo. Nosotros de manera constante hemos denunciado, las condiciones en que se tiene la infraestructura de Pemex, particularmente de transporte de los hidrocarburos en Tabasco y la condición tan singular de que prácticamente, el subsuelo de la entidad está cuadriculada de tuberías.
Recordó Hernández Peñaloza que, cuando Pemex hizo la justificación para desincorporar, la actividad de mantenimiento y operación de la red de ductos de la región sur, de manos de los trabajadores especialistas formados, particularmente en Pemex Exploración Producción, se emitieron datos de que el famoso contrato del Sistema Cuatro de ductos, entregado en el 2008 a privados, incluía más de cien ductos que en total daban una longitud de mil 775 kilómetros.
Es un mundo de ductos, expresó y mencionó que el Sistema Cuatro incluye ductos, en su mayoría en operación, y otros fuera de operación, pero también 49 derechos de vía -espacios del territorio por los que, por debajo, están enterrados ductos- que ocupan una longitud de cerca de 650 kilómetros.
Por debajo de los derechos de vía, atraviesan ductos de distintos diámetros 2, 5,8 pulgadas y más de 75 acometidas, conocidas como “trampas del diablo”, que son el punto de partida y salida de ductos.
Dentro de ese gran contrato también se incluyó el mantenimiento de las centrales de rebombeo o de comercialización como son la del Castaño en Cárdenas, la de Palomas en el inicio de Veracruz y la de Tuzandepetl.
Eso y los casi 2 mil kilómetros de ductos constituye el Sistema Cuatro que significa el principal corredor de hidrocarburos que baja desde Dos Bocas, pasa por Cunduacán y Cárdenas con dirección a la población de Nuevo Teapa en Veracruz.
En relación a ese contrato, es importante mencionar, dijo el ingeniero Alfredo Hernández, que teniendo Pemex, talleres, personal experimentado y capacitado en la empresa, manual y técnico, almacenes con inventario de materiales, equipos especializados para las tareas que implican el seguimiento y la detección de fallas en los ductos, se decidió prácticamente desmantelar toda esa infraestructura que en si misma conformaba la empresa más importante y de alta capacidad existente en toda América en tareas de transporte de petróleo.
Esa función estratégica fue entregada por los directivos de Pemex a una empresa texana llamada EMS, la cual asumió toda la responsabilidad de dar mantenimiento al Sistema Cuatro, desde enero del 2008. Poco después, EMS subcontrato, a su vez, decenas de empresas “patito” y en el primer año del contrato, no logró cubrir con su compromiso ya que ni siquiera cumplió con el 40 por ciento de los programas de mantenimiento que normalmente Pemex realiza por si mismo.
Durante el segundo año, hablamos del 2009, ante de que por medio de la publicidad se mencionara el fracaso, en el mes de julio, Pemex optó por cancelar el contrato a EMS, “por insolvencia”.
Retomando el asunto de alto riesgo en que se encuentra Tabasco, hay que imaginar en qué estado se encuentran esos ductos, cuando, en su momento, los directivos de Pemex justificaron la contratación de compañías extranjeras, porque los problemas “críticos” que habían detectado en el conjunto del Sistema Cuatro, el conjunto de ductos de mayor antigüedad con un promedio de 28 años de antigüedad.
“Qué es lo que ha pasado con esos ductos durante el 2008, 2009 y 2010, si prácticamente no han tenido un mantenimiento cabal”.
Los directivos de Pemex afirman que los accidentes y las fugas se han reducido, y esto cualquiera puede afirmar que no es cierto, que lo que pasa es que Pemex, ya no lleva estadísticas de la mayoría de sus actividades, es decir ya no reporta ese tipo de acontecimientos, ni los resultados del magro trabajo que realizaron las empresas privadas. Eso significa, sostiene, que los riesgos de un acontecimiento como el reciente en San Martín Texmelucan, sin ser alarmista, son latentes y graves.
Por lo tanto, dijo, es importante hacer un llamado al Gobernador, a los presidentes municipales y a los legisladores de Tabasco para que con toda responsabilidad, también asuman la actividad de mantenimiento y operación adecuada de los ductos de Pemex en la entidad. Exigir que la operación y el mantenimiento lo realice el personal de Pemex que tiene un alto nivel de preparación y experiencia, en lugar de andar dilapidando los recursos financieros de los mexicanos y poniendo en riesgo a las poblaciones.
Una mínima parte de esos recursos requieren los trabajadores de Pemex para desarrollar esas tareas. Es urgente que Pemex reconstituya su equipo de alto nivel y recupere esta actividad estratégica, dijo.
¿Pemex, el gobierno del estado y las autoridades municipales estarán esperando que ocurra una nueva explosión en Tabasco, a tres años de lo ocurrido en Huimango Segunda, Cunduacán?
“Sería una infamia” y hay que impedirlo y es una desgracia el que tengamos que recapacitar sobre nuestra situación a partir de la tragedia y muerte de cerca de 30 mexicanos de Texmelucan Puebla. Y si no lo hacen las autoridades los ciudadanos tenemos que organizarnos para exigir a Pemex su responsabilidad y que recupere a su personal, cuyos salarios no representarían ni el 20 por ciento de lo que se ha pagado a las compañías privadas. Sería infame, insistió, que a partir de una nueva tragedia en Tabasco, se empiece a querer corregir. Hay que recordar que hace tres años, como consecuencia de la explosión en Huimango cinco personas murieron calcinadas, otras cinco sufrieron heridas de gravedad entre ellos varios niños, que aun cuando salvaron la vida, quedaron marcados de por vida.
