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La Verdad del Sureste

Pemex y los despidos

Se ha jubilado anticipadamente sin justificación a miles de trabajadores


 

México, DF., 26 de octubre.- Los despidos de sus trabajadores, alcanzando hasta sus ingenieros, ha sido un elemento que está muy lejos de mejorar su eficiencia. Por simple decisión de los jefes se ha despedido a ingenieros muy calificados. Se ha jubilado anticipadamente sin justificación. Los jefes panistas daban trabajo en Pemex y otras entidades públicas cuando otros panistas perdieron una elección o cosas así, y corrían a los necesarios para desocupar el puesto, aunque el panista entrante no tuviera la más mínima idea del trabajo de Pemex.
    Han dado puestos a empleados por trasnacionales, incluso traídos de otros países. En Burgos de plano las empresas extranjeras deciden los empleos, son casi dueños mientras dure su contrato, por ejemplo 20 años. En Chicontepec, la trasnacional contratada decide todo, empleados y decisiones. Y sus decisiones con el personal, aun siendo mexicanos, es que los mueven incluso a países lejanos, obviamente, a su conveniencia.
    Para tener una idea de las condiciones que Pemex otorga a las trasnacionales a través de los contratos, veamos parte del que Pemex Exploración y Producción (PEP) tiene con Weatherford, firmado el 25 de junio de 2008, para perforar y terminar pozos petroleros en Chicontepec:
    Para la perforación de los pozos designados, PEP es responsable de proporcionar el diseño básico de la perforación en cuanto a profundidad y geometría del pozo. El contratista es responsable de la ingeniería de operación de las actividades de perforación de pozos, así como de la instalación, desmantelamiento, transporte y programas de mantenimiento de los equipos de perforación.
    Para la etapa de perforación de los pozos designados, el contratista es responsable de elaborar el programa de fluidos de perforación, programa y selección de barrenas, programa hidráulico y condiciones de operación, diseño de los aparejos de fondo y planeación de la perforación direccional y diseño de la cementación de las tuberías de revestimiento.
    Con base en la información básica del pozo que proporciona PEP, el contratista entregará la planeación, los diseños detallados, cálculos, pruebas de laboratorio y recomendaciones de ingeniería de perforación; asimismo, son funciones del contratista coordinar, dirigir y ejecutar los trabajos de perforación, previstos en el programa de perforación de los pozos.
    El contratista hace casi todo, desde lo que se llama proyecto ejecutivo hasta la obra misma. Aquí termina el extracto del contrato de Chicontepec.
    Ya se habla entre los funcionarios de despedir a sindicalistas democráticos, pero también a los que son muy trabajadores para que se amplíe la fama de que los trabajadores de Pemex no lo son, y despedirlos para que entren empleados de las trasnacionales, incluso extranjeros.
    Todo este proceso es una parte de la desnacionalización de Pemex. Se dice que no lo van a hacer, pero ya vimos en los ejemplos citados que ya lo están haciendo.
    Ya hemos puesto los ejemplos de que las trasnacionales van en picada en los lugares que controlan. Podrán inventar que los trabajadores de Pemex laboran mal, pero hay lugares en donde los de Pemex aumentan su producción.
    Ya expusimos que las siete trasnacionales extranjeras de Burgos llevan años con la caída de la producción de gas, en 17 por ciento desde 2009. Y también los ejemplos en el mismo sentido de Chicontepec, controlada por trasnacionales extranjeras. Y su producción de crudo ha bajado a 64 por ciento en lo que va de este año. Esas son las joyas de las trasnacionales, por más que quieran demostrar que los trabajadores mexicanos de Pemex no trabajan.
    Ya hemos puesto el caso de Pemex del Litoral de Tabasco, que ha multiplicado su producción de crudo y de gas natural, por más de ocho veces en 10 años por los dos casos.
    Y hemos comparado la producción promedio mensual de crudo en Chicontepec por 24.8 barriles diarios, con casos de zonas de Pemex: la producción inicial de Tsimin sola fue de 7 mil 400 barriles diarios; Kinbe-1 fue de 5 mil 600 barriles, y Pareto fue de 4 mil barriles diarios.
    El primer ejemplo, Tsimin, produjo lo mismo que 300 pozos de Chicontepec. Y con todas sus trasnacionales. De modo que mejor despidan a sus funcionarios que quieren entregar a Pemex al extranjero.
    Antonio Gershenson La jornada
¿Nacionalista o entreguista?

nEl porfiriato construyó un régimen de privilegio fortaleciendo a la clase dominante
México, DF., 26 de octubre.- Hasta hace pocas décadas, la mayoría de los historiadores profesionales, los que se documentan, los que confrontan y critican sus fuentes, no dudaban del carácter popular, agrario, nacionalista y antimperialista de la revolución mexicana. Únicamente un puñado de nostálgicos del porfiriato y de fantaseadores y fabuladores (como Bulnes o Vasconcelos) negaban la evidencia incontrovertible de esa verdad. Podían discutirse los grados, las formas de esas características, pero no se ponía seriamente en duda lo sustancial.
    Y si la revolución era eso, necesariamente el régimen contra el que se hizo era antipopular, autoritario, oligárquico y semicolonial. Los historiadores tampoco discutían eso. Matizaban, encontraban variantes y explicaciones, pero no dudaban de esas características centrales del porfiriato. Mucho menor era el consenso sobre los resultados de la revolución: para unos, el régimen que se decía emanado de ella era la continuación institucional de la revolución; para otros –la mayoría quizá–, la revolución popular fue vencida, deformada, traicionada, interrumpida o intervenida.
    Posteriormente, los historiadores revisionistas buscaron explicaciones, pero casi ninguno negó el carácter oligárquico y semicolonial del porfiriato. Así, pusieron énfasis en el proyecto de desarrollo, en las creaciones culturales, en la consolidación de instituciones, en los aspectos nacionalistas del régimen, lo cual también era cierto, salvo que una siguiente generación perdió de vista su carácter fundamental: al convertirse en especialistas de asuntos menudos, muchos olvidaron los aspectos globales y las realidades económico-sociales de alcance nacional. A estos historiadores honestos les acompañó temporalmente la moda de falsificar: numerosos escritores de ocasión que cantan las loas del porfiriato y que, a costa de grandes cañonazos a la verdad, lo presentan como el mejor gobierno nacional. 
.....Viene de la 15

Éstos, como mostramos en falsificadores de la historia, simple y llanamente mienten.
    El revisionismo y las mentiras han cambiado significativamente nuestra percepción del porfiriato: cuando en 1947 Daniel Cosío Villegas denunció que el régimen de Miguel Alemán llevaba al país por un rumbo neoporfirista (autoritario, oligárquico, neocolonial), sus críticos y los jilgueros del régimen (que eran legión) lo acusaron (casi) de traición a la patria por comparar al nacionalista presidente Alemán con el entreguista presidente Díaz.     
    Pero cuando en 2013 Andrés Manuel López Obrador señala que al entregar los recursos de la nación a los extranjeros y al sostener un modelo económico que ahonda los abismos sociales el gobierno sigue un rumbo neoporfirista, sus críticos y los jilgueros del régimen (que son legión) lo acusan de mentir y manipular la historia.
    Pero la propaganda neoporfirista olvida u omite que el ciclo de Díaz coincide con La era del imperio, 1875-1914 (Eric Hobsbawn), caracterizada por la división territorial del mundo entre las grandes potencias, en colonias formales e informales y esferas de influencia. Y esta división del mundo tenía, fundamentalmente, una dimensión económica. 
    En ese contexto, el papel de México, como el de otros países de Latinoamérica, era la producción de materias primas para beneficio de los imperios: México era una semicolonia cuyos principales recursos y cuya infraestructura (petróleo, minerales preciosos e industriales, henequén, caucho natural, industrias eléctrica y textil, bancos, ferrocarriles) estaban en manos de trasnacionales, que poco dejaban a cambio del saqueo, todo lo cual se justificaba con un discurso pretendidamente científico: las leyes inexorables de la ciencia dictaban que así tenía que ser.
    El porfiriato construyó un régimen de privilegio fortaleciendo a la clase dominante, formada por los latifundistas y los operadores del gran capital imperialista. Ahora bien, considerando la debilidad crónica del Estado mexicano y en las circunstancias mundiales mencionadas, Díaz no tenía mucho de donde elegir. 
    Y también es cierto que a fines del periodo, con un Estado más fuerte, Díaz trató de poner límites a los intereses imperialistas. 
    Es probable que Díaz no tuviera mucho margen de maniobra, pero hoy no hay necesidad de volver a entregar nuestro petróleo según aquel modelo (que nos costó 30 años revertir); ni tampoco son necesarios los atroces mecanismos con los que funciona la minería en manos de trasnacionales.
    Y no podemos eludir otros aspectos en que el porfiriato actuó como operador del imperialismo: el discurso de la necesidad científica para justificar sus decisiones; la supresión de libertades, la falta de democracia tras una fachada de normalidad institucional y electoral, la polarización económica que empobreció aún más a los pobres, la auténtica esclavitud humana en algunas regiones del país, los salarios de hambre, la ausencia de derechos laborales y la guerra de exterminio (genocida) contra yaquis, mayas, apaches y comanches. 
    Quizá puedan entenderse algunos de esos aspectos en su contexto, entonces. 
    Hoy no. A veces parece que la actual clase gobernante quiere revivirlos, además de entregar nuestro petróleo.
Pedro Salmerón Sanginés - La jornada
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