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La Verdad del Sureste

PEÑA NIETO-MADRAZO-LABASTIDA: trío en el funeral del PRI


La memoria es flaca, por eso evocamos la canción: “será un alivio para TRES fracasos…priístas” Y ¡al fin!, el funeral del PRI.
    Francisco Labastida Ochoa. Sinaloense. Neoliberal egresado de ¡mi!, Escuela de Economía de la UNAM, del grupo de alumnos apodados los “toficos” por ¡umh que ricos! Laboró en la Secretaría de la Presidencia con Julio Rodolfo Moctezuma, abogado investido de economista cuya racionalidad en programas de obras sociales era estadística; dos fríos burócratas. Miguel de la Madrid a favor de Labastida ¡tal vez hasta Los Pinos!, decidió a Salinas de Gortari: lo envió de Gobernador a Sinaloa. Ahí acomodó su escualidez política entre “tiburones”: Leopoldo Sánchez Celis y sobretodo “Toño”Toledo Corro (“Porro” le conocían). Concluyó su sexenio y se refugió en Portugal como embajador, dizque por amenazas del narco. Retornó a  México. El PRI escaso de candidatos, impulsó a la presidencia al currutaco de Los Mochis. La campaña fue patética: sus partidarios ¡exigían dinero por la propaganda electoral! inexistente en los pueblos, abundante la de Fox. Su equipo le hizo creer que tenía 14 millones de votos “firmes”. Un sinaloense exalumno mío, en ardua tarea le dio la noticia pésima: ¡no llegaba a 6 millones! Además vio sacos enormes con dinero en efectivo: ¡el Pemexgate! En el debate Fox aprovechó y Labastida gimió: ¡Me dijo “Mandilón” y “Mariquita”! La derrota de “Pancho” Labastida fue horrenda. Explica su deterioro físico. Primera gran paletada en la tumba del PRI.
    Roberto Madrazo. Hijo del fogoso tabasqueño Carlos A. Madrazo cuya carrera política plagada de escollos concluyó en extraño avionazo, cuando se rumoró se rebelaría contra el PRI y Díaz Ordaz “Chacal de Tlatelolco”. Roberto Madrazo ambicioso, se identificó con Hank González, (Rey Midas del priísmo). Zedillo lo quiso derrocar de la gubernatura. Hank lo asesoró y Zedillo reculó ante las argucias del “Padrino de Zacazonapan” El PRI ungió a Madrazo para la presidencia. Riñó con todos y topó con “una piedra en el camino”: “La Gorgona” Elba Ester Gordillo. Esta le cobró venganza por su expulsión del PRI. Azuzó sus huestes magisteriales; “demócratas” movidos a latigazos de corrupción por la profesora, con mansión en uno de los más caros lugares DEL MUNDO: Coronado, Texas. En la agónica campaña de Madrazo la “profesora” acuñó la frase “¿Tú le crees a Madrazo? Yo tampoco”. Gordillo habló a varios gobernadores priístas: ante el desastre de Madrazo había que orientar la votación priísta por el neurasténico Felipe Calderón. Además, dijo la “pobresora”, se cerraba el paso al “Peligro para México”: Andrés Manuel López Obrador. Los gobernadores priístas sin vergüenza alguna, TRAICIONARON AL PRI. Gigantesca paletada en la tumba del “tricolor”.La traición sumó el fraude electoral; el país entró al “sexenio del horror”. Saldos calderónicos: 70,000 crímenes impunes; se elevaron escandalosamente la pobreza; la emigración; la carestía contra las familias modestas; el desempleo creció. Solo Felipe Calderón y Gurría vislumbran el auge de México y no un país semidestruído.
    Enrique Peña Nieto. Hijo, nieto, sobrino, ahijado, protegido del “Chupacabras” Salinas de Gortari y de decadentes políticos mexiquenses deseosos de retozar en Los Pinos: “El Grupo Atracomucho”. Con paternidad política de Isidro Fabela, cardenista internacionalista, acaso sin intención, creó como Mauriac “Un nido de víboras”. Sus integrantes fundaron el elitista Pentathlon Militar. Enrolaron campesinos en el “ejército del pueblo”. Uniformaditos para obras sociales. Los pueblos pintaditos parejito parecían hogares felices. La miseria se ocultaba. El grupo, controlando varias administraciones gubernamentales, afiló las garras: quería la presidencia de la República. Fracasó su carismático Hank González, de quien se dice no fue Hank y acaso González.
    Peña Nieto alumno de políticos de horca y cuchillo, renuentes a dar la mano a pobres o después desinfectarla, cobijó la ambición por Los Pinos”. Mientras “Bety” Paredes daba la “buena nueva” los priístas ahora son “socialdemócratas” sin decir con qué se come. Peña cuidó su “look”. Copió a artistas de cine y escogió “su grupo”; jovencitos “bien”, renuentes al estudio, herederos del boato. Por la candidatura se comió un “sapo”: justificó el saqueo del “Tío” Arturo Montiel. Enriquito fue y es tapadera de sus robos. Se ligó a Salinas de Gortari, ubicuo señor de la “modernización del saqueo” a México. Su ídolo. Su ícono político.
    Peña Nieto, engolosinado en el poder, cometió abusos; Atenco, el primero; las autopistas de cuota concesionadas a los “cuates” Hank, destruyendo zonas indígenas de recarga acuífera en la entidad; asociado a Televisa, logrando bella consorte, deshaciéndose de la anterior de manera extraña; corrompiendo con contratos y represión a antagonistas ¿dónde está Isidro Pastor? Peña Nieto, corrompió, negoció, cohechó, violó leyes y derechos humanos y logró para su estado el primer lugar nacional en feminicidios.
    Ahora, eufórico en la campaña que inició con ventaja astronómica, se “despeña”, se desbarranca. Se avizora la última paletada en la tumba del PRI. AMLO va al alza en preferencia electoral. Representa las esperanzas renovadas de México. Su mensaje caló hondo entre jóvenes que acuñaron una frase:
    “El PRI no regresará al poder. Te lo firmo y te lo cumplo” Por eso y por los cálculos preelectorales de GALLUP, The Economist, Reforma y otros medios favorables a AMLO, el PRI desató una nueva “guerra sucia” contra él. Pero el pueblo ya no le cree. El PRI es un pasado que no volverá. Su extinción es irreversible.
    Enrique Peña Nieto, Roberto Madrazo y Francisco Labastida, integran un trío lúgubre: son los enterradores del PRI, sepultureros del pasado, del milenio anterior, de las promesas que devinieron carroña. Los jóvenes universitarios mexicanos interpretan su “Marcha Fúnebre”.
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