Peña Nieto: su bárbara “solución” a la inseguridad RUBÉN MÚJICA VÉLEZ
Por si hiciera falta, Enrique Peña Nieto repite !otra! prueba de su entreguismo a los yanquis, de su ineptitud, de su ignorancia. De su in¬capacidad para gobernar un país sumido en la crisis que no ven Calderón ¿exis¬te aún?, con su “equipazo de nivel mundial” y Cár¬tens.
Mientras AMLO formuló una propuesta INTEGRAL de equipo de trabajo pre¬sentando a los integrantes de su gabinete, Peña Nieto, mediocre, no había abierto el pico. Hasta ahora: men¬cionó- en caso de ganar ¡lo que no logrará!- a su ase¬sor en materia de seguri¬dad: un expolicía colom¬biano. Revela este anuncio que Peña Nieto coloca en primerísimo lugar la inse¬guridad y como medio de congraciarse con los yan¬quis y empezar a buscarle solución nombró: !a un po¬lizonte!.
México y sus circunstan¬cias actuales en inseguri¬dad, exigen una estrategia INTEGRAL. Seguro posi¬ble de mejorar, pero que la respalde una visión de Estado. No la corta apre¬ciación de un presidente municipal. Para Peña Nie¬to: ante la inseguridad: !policías, armas, represión, Atenco renovado!
Una mejor propuesta de¬bería incluir un cuerpo de investigadores científicos que analizara la pudrición que carcome al gobierno federal, a jueces y legisla¬dores y a los poderes esta¬tales. La corrupción guber¬namental como principal fuente del tráfico de dro¬gas y la violencia. A la par y en primer lugar un pa¬quete de acciones en ma¬teria de desarrollo social para abrir oportunidades reales a las nuevas gene¬raciones de mexicanos. En fin, una propuesta similar a la de AMLO. Aunque una mala copia demostraría nuevamente que Peña Nie¬to y su equipito de “Chori¬ceros” si acaso tienen ni¬vel para echarle porras al “Toluca” y sus “diablos”… ya hacer negocitos sucios
Esta designación del fu¬turo Asesor en materia de Seguridad, es un intento de respuesta a la crítica re¬ciente, apenas hace unos días, proveniente de EUA sobre las dudas que Peña Nieto sostenga la “gue¬rra antinarco” en caso de ganar -¡que no logrará!-. Además resultado de las protestas especialmente juveniles con que topa en todas las plazas Peña Nie¬to a partir de su cómica encerrona en el baño de mujeres de la Universidad Iberoamericana?
Este anuncio revela a los jóvenes lo que les espera¬ría en caso que Peña Nieto ocupara Los Pinos: !Tla¬telolco, Atenco, Chilpan¬cingo, con dos crímenes de normalistas! Además d crecientes ventas de ar¬mas de empresarios yan¬quis a narcos mexicanos
Estudiosos del problema de la inseguridad deriva¬da del tráfico de estupefa¬cientes, exigen una visión de Estado, una respuesta concertada con la socie¬dad. Posibilidad que es iluso pedirle a Peña Nieto. Eso revela otro aspecto: AMLO al que tildan de au¬toritario, sabe escuchar las sugerencias de su equipo de trabajo. Peña Nieto solo consulta sus “latidos”. Su amargura y venganza con¬tra Atenco lo mantiene en la estrecha perspectiva de reprimir las expresiones de inconformidad. Peña Nieto no concibe ir a la raíz de los problemas sociales. A las causas. Solo piensa en como apagar un fuego y no evitar que se multipli¬quen los incendiarios.
Peña Nieto debería apren¬der algo de los espantosos resultados de Felipe Cal¬derón en Los Pinos: 70,000 asesinados en su sexenio. Impunes prácticamente todos esos crímenes. Más cadáveres regados en México que en Irak con la abusiva invasión imperial de EUA.
Para Felipe Calderón y su equipo de represores no hubo más camino que usar la que llaman “legítima” violencia del Estado. Cal¬derón abusó reprimiendo y abandonará Los Pinos con el repudio de los mexi¬canos y la posibilidad de un juicio en cortes interna¬cionales que lo lleven a la cárcel eterna como a Mu¬bárak, el genocida egipcio y al sicópata Charles Ta¬ylor Expresidente de Libe¬ria y “Rey de los Diaman¬tes sangrientos”. Calde¬rón en su locura aplicó la ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente”. Ignoró la sentencia de Mahatma Gandhi: “Ojo por ojo y to¬dos quedaremos ciegos”.
A Peña Nieto, reconocida internacionalmente su ig¬norancia, sería demasiado pedirle que pensara en las palabras de Mirabeua en la Revolución Francesa:
“Nadie se puede sentar sobre las bayone¬tas