Peña Nieto, sus fantasmas: la “Iberoamericana” y…Oaxaca
La Universidad Iberoamericana y sus “131” le pusieron la piel de gallina al candidato de “las mujeres abandonadas”. Desde ese suceso el chaparrito de Atracomucho empezó a pisar como los gatos: con cautela. Decidió ya no acudir a ninguna universidad, no fuera a ser “se le aparecieran los “132” que nacieron de la matriz de la Iberoamericana.
Pero Peña Nieto ¡ya no regresó a Oaxaca! ¿Por qué? ¿Qué le hicimos los nitos que no merecimos la sonrisa acartonada del ambicioso heredero de “Tío” Montiel? Su “justificación” para cancelar el acto con que cerraría su campaña oaxaqueña el 18 de junio pasado fue: “por las lluvias”. ¡Ah que candidatito! Temió que con el aguacero se le corriera el “rimmel” o la gruesa capa de cosméticos que lo transforma en piel roja. Ante ese temor le anexo la foto de un auténtico candidato popular: AMLO. ¡Así se hace campaña! Bajo el aguacero torrencial o con el calor de Temascal.
Pero corre otra versión. Peña Nieto le “zacateó” a un reducido pero aguerrido grupo de jóvenes liderados por “El Alebrije” que en anterior ocasión le echaron a perder su mitin y exhibieron una característica de Peña Nieto: su incapacidad para afrontar crisis. Su costumbre de acudir solo a escenarios controlados, arropado por sus seguidores. Apechugado por la mafia priísta que en todo el país está al acecho del presupuesto y las curules del próximo sexenio.
Peña Nieto es incapaz de mojarse: puede encoger su persona. Su vida política ha sido tersa, entre los parientes que encabezan el “Grupo Atracomucho” con el beneplácito de los magnates mexiquenses: los Hank, los herederos del que originalmente modesto “profe” se convirtió en magnate. Esos “retoños” del que tal vez fue Hank, son beneficiarios de las obras mayúsculas del desgobierno de Peña Nieto, del contrato gordo, el que permite “salpicar” con “mordidas” generosas.
Peña Nieto rehúye lo fatigoso. Como rehúye al pueblo sudoroso, el de los pobres, el de los campesinos, el de los indígenas. Los que huelen mal. Los que son “prole”, La “crema y nata” del México miserables. Por eso Peña Nieto no conoce al pueblo. No es aceptable que huya ante un alboroto de jóvenes oaxaqueños que se concretaron a manifestarle su repudio. ¿Qué haría ante una multitud enardecida? Seguro mandaría a la tropa a reprimir. Como en Atenco. Como en ese suceso inolvidable para los campesinos mexiquenses. Cuando a Ignacio Del Valle lo condenaron en el Estado de México a 117 años y a un narco a 16. Solo que el pueblo, exigió justicia, presionó hasta internacionalmente y Del Valle salió, sin doblegarse. Digno.
Peña Nieto al no regresar, dejó “colgadas de la brocha” a algunas damas lujuriosas oaxaqueñas. Se quedaron con ganas de besuquear de lejos a su “muñeco de sololoy” Deberán conformarse con lo que tienen en sus casas. Aunque esté prieto y panzón.
Los priístas llevaron a Peña Nieto a Tuxtepec para cerrar campaña ¡en ciudad diferente a la capital! por que esa plaza colinda con los jarochos dominios de “Su Majestad” Duarte I, el generoso manirroto que le envió a Toluca un avioncito cargado con 25 millones de pesos ¡en efectivo! por que dijeron era la forma más rápida de remitirlo. Duarte cooperó al “cierre de campaña” de Peña Nieto con miles de “borregos” que hubieran sido identificados en la capital oaxaqueña. Si escasearon oaxaqueños, abundaron jarochos.
En tanto los priístas en Oaxaca y el país, dilapidan el dinero del pueblo. Dicen que regalan ¡lo que no es suyo! Compran conciencias e infiltran traidorzuelos en las filas de MORENA. Éstos cumplen la más repugnante labor de zapa. Mandan como golpeadores ¡hasta secretarias de “señores diputados”! y adulan al pueblo pobre con baratijas: ¡recibe una estufita y los próximos seis años de encarezco el gas!
Mientras AMLO despierta conciencias, se suma al pueblo, lo interpreta y despierta sus mejores esperanzas. No compra votos, convence, Votemos por AMLO.
Pero Peña Nieto ¡ya no regresó a Oaxaca! ¿Por qué? ¿Qué le hicimos los nitos que no merecimos la sonrisa acartonada del ambicioso heredero de “Tío” Montiel? Su “justificación” para cancelar el acto con que cerraría su campaña oaxaqueña el 18 de junio pasado fue: “por las lluvias”. ¡Ah que candidatito! Temió que con el aguacero se le corriera el “rimmel” o la gruesa capa de cosméticos que lo transforma en piel roja. Ante ese temor le anexo la foto de un auténtico candidato popular: AMLO. ¡Así se hace campaña! Bajo el aguacero torrencial o con el calor de Temascal.
Pero corre otra versión. Peña Nieto le “zacateó” a un reducido pero aguerrido grupo de jóvenes liderados por “El Alebrije” que en anterior ocasión le echaron a perder su mitin y exhibieron una característica de Peña Nieto: su incapacidad para afrontar crisis. Su costumbre de acudir solo a escenarios controlados, arropado por sus seguidores. Apechugado por la mafia priísta que en todo el país está al acecho del presupuesto y las curules del próximo sexenio.
Peña Nieto es incapaz de mojarse: puede encoger su persona. Su vida política ha sido tersa, entre los parientes que encabezan el “Grupo Atracomucho” con el beneplácito de los magnates mexiquenses: los Hank, los herederos del que originalmente modesto “profe” se convirtió en magnate. Esos “retoños” del que tal vez fue Hank, son beneficiarios de las obras mayúsculas del desgobierno de Peña Nieto, del contrato gordo, el que permite “salpicar” con “mordidas” generosas.
Peña Nieto rehúye lo fatigoso. Como rehúye al pueblo sudoroso, el de los pobres, el de los campesinos, el de los indígenas. Los que huelen mal. Los que son “prole”, La “crema y nata” del México miserables. Por eso Peña Nieto no conoce al pueblo. No es aceptable que huya ante un alboroto de jóvenes oaxaqueños que se concretaron a manifestarle su repudio. ¿Qué haría ante una multitud enardecida? Seguro mandaría a la tropa a reprimir. Como en Atenco. Como en ese suceso inolvidable para los campesinos mexiquenses. Cuando a Ignacio Del Valle lo condenaron en el Estado de México a 117 años y a un narco a 16. Solo que el pueblo, exigió justicia, presionó hasta internacionalmente y Del Valle salió, sin doblegarse. Digno.
Peña Nieto al no regresar, dejó “colgadas de la brocha” a algunas damas lujuriosas oaxaqueñas. Se quedaron con ganas de besuquear de lejos a su “muñeco de sololoy” Deberán conformarse con lo que tienen en sus casas. Aunque esté prieto y panzón.
Los priístas llevaron a Peña Nieto a Tuxtepec para cerrar campaña ¡en ciudad diferente a la capital! por que esa plaza colinda con los jarochos dominios de “Su Majestad” Duarte I, el generoso manirroto que le envió a Toluca un avioncito cargado con 25 millones de pesos ¡en efectivo! por que dijeron era la forma más rápida de remitirlo. Duarte cooperó al “cierre de campaña” de Peña Nieto con miles de “borregos” que hubieran sido identificados en la capital oaxaqueña. Si escasearon oaxaqueños, abundaron jarochos.
En tanto los priístas en Oaxaca y el país, dilapidan el dinero del pueblo. Dicen que regalan ¡lo que no es suyo! Compran conciencias e infiltran traidorzuelos en las filas de MORENA. Éstos cumplen la más repugnante labor de zapa. Mandan como golpeadores ¡hasta secretarias de “señores diputados”! y adulan al pueblo pobre con baratijas: ¡recibe una estufita y los próximos seis años de encarezco el gas!
Mientras AMLO despierta conciencias, se suma al pueblo, lo interpreta y despierta sus mejores esperanzas. No compra votos, convence, Votemos por AMLO.