Alvaro Castillo, Francisco Sánchez y Enrique García, sostienen, encadenados de los pies a la reja del los juzgados y tribunal de justicia federales, la huelga de hambre. (Foto: Joel Arias)
Más de cien de sus compañeros de lucha los acompañan día y noche, soportando también las inclemencias del tiempo, con el propósito de presionar a los magistrados del Tribunal de Circuito en Materia Civil y Laboral, que resuelvan la queja que interpusieron para que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de cumplimento al laudo 642/2004.
Arropados hasta con cobijas, los tres trabajadores en ayuno se protegen del aire húmedo y frío que se cuela por entre las rejas de la puerta del Palacio de Justicia Federal que tienen a sus espaldas, esperando que quizá el martes de la semana próxima, los magistrados resuelvan a su favor la queja que interpusieron la semana pasada.
Guardan la esperanza de que la resolución, porque la ley y el derecho los asiste, como sostienen, de nuevo los favorezca y de esa manera se ponga fin a la lucha que, el Grupo Unificador de Trabajadores Petroleros de Paraíso con más de 300 despedidos de Petróleos Mexicanos, emprendió hace ochos años en demanda de su reinstalación en la Terminal Marítima de Dos Bocas.
Alvaro Castillo Alegría de 58 años, declaró ayer que el que el sufrimiento por el que están pasando al sostener el ayuno y en esas condiciones, es solo parte de lo que han padecido a lo largo de ocho años, de batallar en contra de la corrupción y las violaciones a sus derechos laborales, de parte de PEMEX y los integrantes de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 36.
Lo que se observa aquí, dijo, nosotros en huelga de hambre y los compañeros en plantón permanente, protegidos solo con lonas ha sido una constante durante estos ocho años de lucha, nos sostiene la seguridad de que la razón y el derecho nos asiste.
Las autoridades de justicia no han hecho su trabajo, nos han traído de aquí para allá y de allá para acá para evitar que se nos haga justicia.
No les estamos pidiendo el favor que dictaminen para darnos la razón, expuso Castillo Alegría, sino que tomen conciencia de que tenemos pruebas y argumentos que depositamos en tiempo y forma, respecto a la demanda laboral 642/2004 y que lo único que tiene que hacer es lo que manda la ley
Cuestionado al respecto, Alvaro informó que tiene información de que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 36, desde principios de esta semana ya llevó el expediente al Tribunal Federal, por lo que consideran que los magistrados deben ya estar trabajando sobre él.
El plazo de diez días debe vencer seguramente el próximo martes, aunque comentó que es posible que los magistrados prolonguen el plazo, porque en los juzgados y tribunales federales la actitud es la misma, tardan en recibir la queja, en la llegada del expediente, o de repente, cambian a los magistrados o a los proyectistas y estos no conocen el expediente, y así se la llevan para retrasar los dictámenes
También así se las gastan en la junta de conciliación y arbitraje, sostuvo.
Francisco Santos Lara, de 52 años, otro de los ayunantes, expone que participar en esa lucha implica abandonar los compromisos que tienen con sus familias, eso es lo que más nos aflige, afirma.
Resulta difícil permanecer aquí, sobre todo por la inclemencia del tiempo en estos últimos días, el aire y la lluvia entran de lado a lado y lo único que podemos hacer es acomodarnos de un lado y otro.
Sin embargo estamos dispuestos a sostenernos, nosotros solo venimos buscando justicia, seguramente ellos harían lo mismo en una situación como la nuestra.
En los elementos se palpa que la razón nos asiste, por eso seguimos de pie, así que lo único que esperamos es que actúen con responsabilidad y justicia
Por su parte Enrique García Díaz de 52 años, quien muestra signos de decaimiento, dice a La Verdad del Sureste, que esa es solo una apariencia física pero que anímicamente se mantiene firme en la lucha que han emprendido porque es una causa justa.
Seguramente las autoridades judiciales han recibido nociones de relaciones humanas, pero seguramente esos conocimientos los perdieron, como olvidaron cómo aplicar el derecho con justicia.
Pareciera que hoy los administradores de justicia trabajan para los patrones, para los poderosos y nosotros como no tenemos otros medios más que la ley, no logramos convencerlos. Lo que nosotros estamos viviendo ahora es por su falta de conciencia e imparcialidad, de su preferencia por los poderosos, no le importa que con documentos y hechos les demostremos que la razón nos asiste, “se hacen sordos, pero nosotros seguiremos luchando hasta el final, agregó.
Alvaro Castillo mencionó que el jueves pasado un médico los evaluó y lo que encontró en cada uno son variaciones en la presión arterial y la temperatura.
