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  • Jueves 05 de Marzo de 2026

Petróleo y constitucionalidad

Con los Contratos Incentivados en “campos maduros” de Tabasco inicia el traspasó de la industria petrolera a empresas privadas

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CNEE


VILLAHERMOSA, TABASCO, 24 DE ENERO DE 2011/ A decir del director general de Pemex, los contratos incentivados tienen por objeto lograr que empresas privadas extraigan el petróleo y el gas natural para Pemex. Debió decir en lugar de Pemex.
    Por eso no se entiende por qué asegura que aumentarán su capacidad de ejecución. Asegura que se trata de un mecanismo que permitirá traer tecnología pues ésta –director de Pemex dixit– no se compra en el supermercado, se obtiene de la experiencia de ejecución. Sí, pero Pemex ejecutará cada vez menos.
    Es un mecanismo –dice él– que permitirá traer rápidamente una tecnología de quien tiene experiencia en ciertas técnicas aplicadas para ciertos campos.
    Se empieza con licitaciones en los denominados Campos Maduros. El de Carrizo con un solo campo de 13 kilómetros cuadrados con 43 pozos perforados ninguno en operación y con crudo del tipo pesado y extra-pesado. El de Magallanes con los campos Otates y Sánchez Magallanes de 169 kilómetros cuadrados y con 775 pozos perforados, 54 en operación que producen diariamente 6 mil 833 barriles de petróleo y 13.59 millones de pies cúbicos, con crudo del tipo ligero. Y, finalmente, el de Santuario con los campos Caracolillo, el Golpe y Santuario de 130 kilómetros cuadrados y con 211 pozos perforados, 32 en operación, que producen diariamente 6 mil 777 barriles de petróleo y 3.67 millones de pies cúbicos de gas, con crudo del tipo ligero. Todos ellos en el estado de Tabasco. Pero se pretende continuar con Chicontepec en Veracruz y con aguas profundas en el Golfo de México.
    En sus 34 cláusulas (cada una con varios numerales) y a través de sus 19 anexos, se ratifica que todo lo hace el contratista en los dos periodos del contrato: el de EVALUACIÓN DE RESERVAS (que son prácticamente ACTIVIDADES SUSTANTIVAS Y ESTRATÉGICAS DE EXPLORACIÓN-Nota CNEE); y el de desarrollo y producción de los campos evaluados (ACTIVIDADES SUSTANTIVAS Y ESTRATÉGICAS DE EXPLOTACIÓN-Nota CNEE).
    Contará con un plazo de hasta 25 años. Podrá haber varias empresas participantes, pero siempre bajo una compañía líder. Ésta deberá cubrir todos los gastos para proveer todo el personal, la tecnología, materiales y financiamientos necesarios para prestar el servicio. Por ello recibirá una remuneración mensual, valor mínimo entre la suma acumulada del monto de precios de los “servicios” (vinculado a la tarifa de la licitación y el porcentaje de gastos recuperables) sujetos a cambio de acuerdo a la evolución ponderada de seis índices de precios de Estados Unidos que caracterizan los costos de la industria petrolera, y el monto del flujo de efectivo disponible (derivado de la cantidad producida, el precio de referencia y un ajuste de tipo fiscal).
    Toda producción se entregará a Pemex. El contratista recibirá el pago en efectivo por su servicio y recibirá incentivos por su desempeño. De todos sus gastos algunos son recuperables: los que se hacen para usar el terreno, los de personal, los derivados de contratación de servicios, los de compra de materiales, los de operación y mantenimiento, los de almacenaje, ambiente, seguros y administrativos, los de capacitación y transferencia de tecnología. No son recuperables algunos, como por ejemplo los derivados de la participación en la convocatoria, los derivados del financiamiento al contratista o de pérdidas derivadas de coberturas, o los gastos no señalados en los programas de trabajo, entre otros. Con cuatro indicadores se evaluará el desempeño del contratista: 1) productividad; 2) manejo del presupuesto; 3) salud, seguridad y protección ambiental; 4) valor agregado nacional. De ahí el premio al buen desempeño.  Más allá de muchísimos aspectos que –sin duda– exigen más reflexión y detalle, la novedad es que PEMEX DEJA DE HACER LAS COSAS QUE LA CONSTITUCIÓN LE ORDENA.
    Supervisará, vigilará, inspeccionará. Pero ya no hará la evaluación ni el desarrollo.  Recibirá lo producido. Como la CFE que recibe la electricidad de los productores externos. Pero poco a poco perderá –como ha ido sucediendo– su fuerza.  Y por más que revise e inspeccione, no sabrá de los costos de manera directa. Y perderá la capacidad de determinar el monto correspondiente de renta petrolera. Y quedará a merced de esos contratistas. Sin duda.