Pide mujer maltratada por su marido, apoyo al Procurador
Por favor le pido al Procurador que atienda mi problema porque ya no se que hacer con esta situación!” Expresó preocupada y llorando desesperadamente Esperanza Aquino Montejo, quien narró su historia de violencia por parte de su ex marido, desde que le exigió la pensión alimenticia para sus dos hijos.
El caso de Esperanza, fue hecho público por las abogadas María Guadalupe Torruco Cadena e Irasema Sáenz de la organización Voces de la Tierra de Cárdenas. Ocurrió durante la conferencia de prensa en la que, junto con otras organizaciones civiles y de mujeres, las abogadas, expusieron su rechazo a la reforma a los códigos penales de Tabasco que pretende excluir como delito, la omisión del pago de pensión alimenticia Torruco y Sáenz hicieron hincapié en que aún con las leyes actuales es muy difícil para las mujeres hacer cumplir la obligación de los cónyuges o ex cónyuges a pagar puntualmente la pensión alimenticia para sus hijos, de reformarse el Código Penal, de acuerdo a la iniciativa de los poderes Ejecutivo y Judicial, sería casi imposible.
Esperanza Aquino, narró que se casó con Abenamar León Piña en 1993 y que con él procreo dos hijos y que desde entonces y a pesar del divorcio, ella y sus hijos continúan siendo víctimas no solo de violencia física, psicológica sino también patrimonial. En su vida de pareja estuvieron siempre presentes el maltrato psicológico físico, golpes, el consumo de drogas de parte de Abenamar, pero que la violencia se incrementó cuando exigió la pensión alimenticia, es en ese entonces cuando el la toma por el cuello y la golpea, lo cual consta en la demanda 222/2009) ante el Ministerio Público de Cárdenas. Sin tener yo conocimiento, afirma, él inicia un emplazamiento de divorcio y logra el divorcio, pero como apelé y con tal de que me deje en paz, acepté el divorcio voluntario (expediente 630/ 2010) y el juez dicta una pensión de 9 pesos diario por cada hijo.
Cuando me inconformo, el juez dice que el señor no puede pagar más porque es campesino, cuando tiene cañales contratados al ingenio Santa Rosalía y otros negocios. Como parte de la sentencia de divorcio, la casa que vivíamos, nos queda a mi y mis hijos en donde puse un negocio de comida y una farmacia para sobrevivir.
Abenamar se casa con otra mujer y deja de cumplir con la pensión de nueve pesos diarios que quedó establecido, lo denuncio por omisión de pago (expediente 144/2011) y entonces comienzan las amenazas en contra de mi integridad y la de mis hijos. Un día se mete a mi casa, rompe vidrios de las ventanas y otros objetos y amenaza con un punzón a nuestro hijo de 16 años, lo cual consta en la denuncia 409/ 2011.
Posteriormente lo detienen porque no paga la pensión y su mujer me acusa de intento de homicidio para obligarme a que le concediera el perdón y pudiera salir de la cárcel. Por último el pasado 25 de septiembre de este año, cuando había acudido a una audiencia en la Procuraduría Agraria, en donde lo denuncie porque vendió la casa sin estar yo enterada y cuando aún estábamos casados, recibí una llamada de mis hijos llorando porque su papá los había sacado de la casa y los amenazo de que los “picotearía” con el machete que llevaba.
El y su actual esposa ocuparon la casa con mis cosas adentro, cuando me presenté, él su esposa y sus hermanos ya habían pintado la casa, le pusieron palos y alambres para que no pudiéramos entrar y me dijo “lárgate tu no tiene nada que hacer aquí”. Acudí al MP de Cárdenas, con el licenciado Luis Alfonso Hernández Concepción y cuando le pedí que interviniera contestó que él no puede hacer nada. Esperanza mencionó que el 25 de octubre, escribió una carta al titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado, acompañada de un video exponiendo su situación y pidiendo ayuda y que hasta el momento no ha recibido respuesta, dijo que solo ha recibido atención del subprocurador Nicolás N.
Sin embargo, mencionó que el MP que la PGJE ha enviado, aún cuando se hace acompañar de dos “guaruras”, pero solo llegan hasta la puerta de la casa. Esperanza expuso que su situación es crítica, porque las amenazas de su ex esposo no cesan y teme por su integridad física, su vida y la de sus hijos, a lo cual se suma su problema económico, porque fue despojada de sus negocios y por lo tanto no tiene ingresos, ni para pagar renta. Estoy cansada de esta situación, expresó llorando, “le pido al procurador que por favor me atienda, que responda a mi carta, para saber qué es lo que debo hacer o a donde me tengo que dirigir”.
El caso de Esperanza, fue hecho público por las abogadas María Guadalupe Torruco Cadena e Irasema Sáenz de la organización Voces de la Tierra de Cárdenas. Ocurrió durante la conferencia de prensa en la que, junto con otras organizaciones civiles y de mujeres, las abogadas, expusieron su rechazo a la reforma a los códigos penales de Tabasco que pretende excluir como delito, la omisión del pago de pensión alimenticia Torruco y Sáenz hicieron hincapié en que aún con las leyes actuales es muy difícil para las mujeres hacer cumplir la obligación de los cónyuges o ex cónyuges a pagar puntualmente la pensión alimenticia para sus hijos, de reformarse el Código Penal, de acuerdo a la iniciativa de los poderes Ejecutivo y Judicial, sería casi imposible.
Esperanza Aquino, narró que se casó con Abenamar León Piña en 1993 y que con él procreo dos hijos y que desde entonces y a pesar del divorcio, ella y sus hijos continúan siendo víctimas no solo de violencia física, psicológica sino también patrimonial. En su vida de pareja estuvieron siempre presentes el maltrato psicológico físico, golpes, el consumo de drogas de parte de Abenamar, pero que la violencia se incrementó cuando exigió la pensión alimenticia, es en ese entonces cuando el la toma por el cuello y la golpea, lo cual consta en la demanda 222/2009) ante el Ministerio Público de Cárdenas. Sin tener yo conocimiento, afirma, él inicia un emplazamiento de divorcio y logra el divorcio, pero como apelé y con tal de que me deje en paz, acepté el divorcio voluntario (expediente 630/ 2010) y el juez dicta una pensión de 9 pesos diario por cada hijo.
Cuando me inconformo, el juez dice que el señor no puede pagar más porque es campesino, cuando tiene cañales contratados al ingenio Santa Rosalía y otros negocios. Como parte de la sentencia de divorcio, la casa que vivíamos, nos queda a mi y mis hijos en donde puse un negocio de comida y una farmacia para sobrevivir.
Abenamar se casa con otra mujer y deja de cumplir con la pensión de nueve pesos diarios que quedó establecido, lo denuncio por omisión de pago (expediente 144/2011) y entonces comienzan las amenazas en contra de mi integridad y la de mis hijos. Un día se mete a mi casa, rompe vidrios de las ventanas y otros objetos y amenaza con un punzón a nuestro hijo de 16 años, lo cual consta en la denuncia 409/ 2011.
Posteriormente lo detienen porque no paga la pensión y su mujer me acusa de intento de homicidio para obligarme a que le concediera el perdón y pudiera salir de la cárcel. Por último el pasado 25 de septiembre de este año, cuando había acudido a una audiencia en la Procuraduría Agraria, en donde lo denuncie porque vendió la casa sin estar yo enterada y cuando aún estábamos casados, recibí una llamada de mis hijos llorando porque su papá los había sacado de la casa y los amenazo de que los “picotearía” con el machete que llevaba.
El y su actual esposa ocuparon la casa con mis cosas adentro, cuando me presenté, él su esposa y sus hermanos ya habían pintado la casa, le pusieron palos y alambres para que no pudiéramos entrar y me dijo “lárgate tu no tiene nada que hacer aquí”. Acudí al MP de Cárdenas, con el licenciado Luis Alfonso Hernández Concepción y cuando le pedí que interviniera contestó que él no puede hacer nada. Esperanza mencionó que el 25 de octubre, escribió una carta al titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado, acompañada de un video exponiendo su situación y pidiendo ayuda y que hasta el momento no ha recibido respuesta, dijo que solo ha recibido atención del subprocurador Nicolás N.
Sin embargo, mencionó que el MP que la PGJE ha enviado, aún cuando se hace acompañar de dos “guaruras”, pero solo llegan hasta la puerta de la casa. Esperanza expuso que su situación es crítica, porque las amenazas de su ex esposo no cesan y teme por su integridad física, su vida y la de sus hijos, a lo cual se suma su problema económico, porque fue despojada de sus negocios y por lo tanto no tiene ingresos, ni para pagar renta. Estoy cansada de esta situación, expresó llorando, “le pido al procurador que por favor me atienda, que responda a mi carta, para saber qué es lo que debo hacer o a donde me tengo que dirigir”.