PODER Y TRAICION POR: SEN. DOLORES GUTIÉRREZ ZURITA.
Recientemente vi la película PODER Y TRAICION protagonizadas por Ryan Gosling y George Clooney. Interesante trama muy ad hoc a los tiempos electorales que se viven en México y en Tabasco. Este filme junto a una gran cantidad de editoriales que he leído en los últimos días me llevó a la reflexión sobre el papel que debe jugar el coordinador de una campaña electoral y cual debe ser el perfil del mismo. Concretándonos a Tabasco donde las preferencias electorales mayoritarias se las disputan dos partidos: PRI y PRD y conociendo que serán Jesús Alí y Arturo Núñez Jiménez, respectivamente los candidatos a gobernador por dichos institutos políticos, la preguntan que muchos se hacen es quiénes serán sus coordinadores de campaña. Estudiosos del Marketing Electoral sostienen que un coordinador de campaña exitoso es aquel que sea bien visto por todos los grupos internos del partido político, es decir, que sea reconocido como interlocutor válido, confiable. Cuyo pasado como militante partidista no le reste al candidato, al contrario le sume. Honorable y de convicciones firmes, que no opere bilateralmente para dos equipos contrarios, que no traicione la confianza, que sea leal.
Que tenga capacidad de mando y de organización. Que no le genere problemas al candidato, sino todo lo contrario, que le resuelva el mínimo incidente que se pueda generar en el día a día. Ahora bien, en el caso de los dos candidatos a gobernador de Tabasco, oficialmente no anuncian aún a quienes serán los integrantes de su equipo compacto de campaña, aunque la opinión pública les presiona para que den a conocer los nombres a la brevedad. Por el lado de Jesús Alí se habla de Florizel Medina, de Humberto Mayans, de Guillermo Narvaez Osorio, por citar algunos. Por el lado de Arturo Núñez Jiménez se habla de Ricardo Fitz, Oscar Ferrer, Agustín Silva, Oscar Cantón Zetina, Adán Augusto López Hernández, entre otros. El principio de toda campaña exitosa es que el candidato envié al electorado un mensaje de confianza invitando a que le acompañen en su equipo, a los mejores, no a los amigos, ni a los incondicionales. Por tanto, la responsabilidad y la operatividad de la campaña política recae en el Coordinador General, porque el candidato debe única y exclusivamente debe ser eso: candidato. Aprender a delegar tareas y confiar en su equipo de colaboradores es parte del reto.
Gobernar un estado como Tabasco, ni duda cabe requerirá de un equipo exitoso, que conjugue experiencia con juventud, madurez como brillantez, conocimiento con práctica, con un solo eje rector: honestidad probada… de cuna. Sin embargo, la eficacia del coordinador general de una campaña depende también del aval que le otorgue el propio candidato frente al resto de sus colaboradores. Y aunque muchos sostengan que el respeto se gana, cierto es también que los mensajes de fortaleza del candidato a favor de su coordinador de campaña, ayudan y clarifican escenarios.
Cualquier determinación distinta a ello, debilita no sólo al coordinador de la campaña sino que pone en riesgo el triunfo en las urnas. Por ello, el candidato no tiene margen de error, no puede equivocarse al elegir y mucho menos puede regatearle el apoyo a su coordinador de campaña, de lo contrario la sombra de la derrota aparecerá en su casa. En campañas políticas cualquier error por mínimo que éste sea, resta; como cualquier acierto, fortalece. En la actualidad con campañas tan rápidas como la de Tabasco con apenas 45 días reglamentarios para actividades de proselitismo, cada quien debe hacer su parte, tocar el instrumento que le corresponde en la orquesta. El candidato convenciendo con sus propuestas, el coordinador general de campaña construyendo y previendo todos los escenarios políticos posibles; el resto de los integrantes del equipo leyendo su partitura para tocar con perfección justo al momento que le corresponda hacerlo. 45 días de campaña no permiten desentonar, quien se equivoque habrá perdido el gran honor de contribuir a la recuperación de este saqueado Estado.
Que tenga capacidad de mando y de organización. Que no le genere problemas al candidato, sino todo lo contrario, que le resuelva el mínimo incidente que se pueda generar en el día a día. Ahora bien, en el caso de los dos candidatos a gobernador de Tabasco, oficialmente no anuncian aún a quienes serán los integrantes de su equipo compacto de campaña, aunque la opinión pública les presiona para que den a conocer los nombres a la brevedad. Por el lado de Jesús Alí se habla de Florizel Medina, de Humberto Mayans, de Guillermo Narvaez Osorio, por citar algunos. Por el lado de Arturo Núñez Jiménez se habla de Ricardo Fitz, Oscar Ferrer, Agustín Silva, Oscar Cantón Zetina, Adán Augusto López Hernández, entre otros. El principio de toda campaña exitosa es que el candidato envié al electorado un mensaje de confianza invitando a que le acompañen en su equipo, a los mejores, no a los amigos, ni a los incondicionales. Por tanto, la responsabilidad y la operatividad de la campaña política recae en el Coordinador General, porque el candidato debe única y exclusivamente debe ser eso: candidato. Aprender a delegar tareas y confiar en su equipo de colaboradores es parte del reto.
Gobernar un estado como Tabasco, ni duda cabe requerirá de un equipo exitoso, que conjugue experiencia con juventud, madurez como brillantez, conocimiento con práctica, con un solo eje rector: honestidad probada… de cuna. Sin embargo, la eficacia del coordinador general de una campaña depende también del aval que le otorgue el propio candidato frente al resto de sus colaboradores. Y aunque muchos sostengan que el respeto se gana, cierto es también que los mensajes de fortaleza del candidato a favor de su coordinador de campaña, ayudan y clarifican escenarios.
Cualquier determinación distinta a ello, debilita no sólo al coordinador de la campaña sino que pone en riesgo el triunfo en las urnas. Por ello, el candidato no tiene margen de error, no puede equivocarse al elegir y mucho menos puede regatearle el apoyo a su coordinador de campaña, de lo contrario la sombra de la derrota aparecerá en su casa. En campañas políticas cualquier error por mínimo que éste sea, resta; como cualquier acierto, fortalece. En la actualidad con campañas tan rápidas como la de Tabasco con apenas 45 días reglamentarios para actividades de proselitismo, cada quien debe hacer su parte, tocar el instrumento que le corresponde en la orquesta. El candidato convenciendo con sus propuestas, el coordinador general de campaña construyendo y previendo todos los escenarios políticos posibles; el resto de los integrantes del equipo leyendo su partitura para tocar con perfección justo al momento que le corresponda hacerlo. 45 días de campaña no permiten desentonar, quien se equivoque habrá perdido el gran honor de contribuir a la recuperación de este saqueado Estado.