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La Verdad del Sureste

¿Por qué Antorcha admira y quiere a Cuba?

Discurso pronunciado con motivo del homenaje luctuoso al comandante Fidel Castro Ruz en el Auditorio Nacional.


Compañeros, distinguidos amigos cubanos, público en general, yo siempre he dicho, aunque creo que mucha gente no me lo cree, que llevo 42 años hablando en público y a pesar de eso no he logrado superar mis deficiencias personales ni el famoso pánico escénico que luego me hace aturullarme y a veces hasta perder el hilo del discurso, pero si esto es cierto siempre, hoy me siento particularmente nervioso y temeroso de no poder decir, de no poder concretar lo que yo quiero decirles a ustedes, de poder manifestar lo que yo siento con motivo de este importante homenaje luctuoso al hombre más grande de nuestro tiempo, al comandante Fidel Castro Ruz, al que hubiera querido homenajear en vida, pero que no fue posible y lo tenemos que hacer ahora que ya no está entre los vivos; espero pues que me disculpen, si lo que digo no resulta claro o no tiene todo el interés que debiera.

    Quiero comenzar aclarando, compañeros antorchistas, compañeros y amigos cubanos, que no vengo a hacer una biografía de Fidel, y no porque no pueda, sino porque no creo que sea eso lo más importante para el antorchismo en este momento.
    Tampoco vengo a hacer un panegírico, una exégesis, una alabanza de los méritos personales del comandante, sean intelectuales, sean como revolucionario o como líder de su pueblo; en muchas otras ocasiones y últimamente por escrito, he dejado claro lo que yo pienso del comandante a este respecto.
    ¿Qué vengo a hacer entonces? Vengo a tratar de poner de relieve a los antorchistas y a través de ellos al pueblo pobre de México, del cual el antorchismo es sólo una parte, pero una parte muy importante, qué significa Fidel para nosotros, para México, para Latinoamérica y para el mundo; cuál es la verdadera enseñanza, el verdadero valor de lo que Fidel hizo en su pueblo y con su pueblo para ejemplo de todos lo hombres del planeta.
    Quiero poner de relieve ¿Qué le enseña el heroico pueblo cubano, que siguiendo a su líder indiscutible y merecidamente glorioso, el comandante Fidel Castro, ha sorteado tragedias, momentos difíciles, peligros inmensos como probablemente ningún otro pueblo moderno del mundo entero y que sin embargo ahí sigue de pie, tratando de construir un mundo mejor para todos.
    Yo no quiero que los antorchistas griten: ¡Que viva Fidel! Siguiendo al director de una porra; yo no quiero que los antorchistas hablen bien de Cuba porque sus activistas se lo digan, o le expliquen superficialmente por qué tenemos que gritar esa consigna; no quiero tampoco que nadie se lleve la impresión de que esto es una manifestación más del tradicional malinchismo que se le atribuye a los mexicanos en el mundo entero y que radica en que admiramos, aceptamos y a veces hasta divinizamos lo extranjero, al tiempo que menospreciamos lo nuestro, que a veces, no siempre, pero a veces es mejor; no se trata aquí de un acto de malinchismo, no se trata de un partidarismo ciego, tampoco se trata de quedar bien con nadie, se trata de que concienticemos, profundicemos, interioricemos de la manera más objetiva, más precisa y si me permiten la palabra, más científica, por qué Antorcha tiene que admirar y respetar a Fidel, por qué Antorcha tiene que admirar y respetar a Cuba y por qué Antorcha tiene que hacer hasta lo imposible por aprender de Fidel y de Cuba todo aquello que bien pensado, digerido y manejado deba aplicarse a nuestra situación, que mucho lo está requiriendo para hacer del nuestro un pueblo soberano, libre, orgulloso de su historia y absolutamente convencido como Cuba de que puede conseguir un mundo mejor para todos. Ésa es mi intención de hoy, no sé si lo logre, pero lo voy a intentar.
    Lo primero que quiero puntualizar son tres o cuatro cosas. Lo primero que quiero hacerles notar, compañeros, es que pongan mucha atención a lo que están haciendo la televisión, la prensa, la radio, las redes, en nuestro país, con motivo de la muerte del Comandante; es verdaderamente terrorífico, diría yo, espeluznante, incomprensible para un espíritu bueno y para una inteligencia limpia entender y con mayor razón coincidir con lo que están diciendo los medios en México; debieran ser, ellos que presumen de cristianos, de hijos de Dios y hermanos de todos, debieran ser respetuosos siquiera con la muerte y con mayor razón con la  muerte de un hombre grande, pero no lo son, con lo cual demuestran que no son cristianos y que no son hombres tampoco.
    ¿Qué dicen de Fidel? Que era un dictador sanguinario, que esclavizó a su pueblo, que Cuba vive bajo una dictadura, bajo una bota militar; que en Cuba no hay libertades, que en Cuba la gente no se puede organizar, que en Cuba la gente no tiene libertad de opinar, que en Cuba la gente se está muriendo de hambre, que Cuba es el feudo de los hermanos Castro,  de los asesinos.
    No vale la pena repetir tanta porquería, pero esto compañeros como lo acabamos de ver y como espero yo que lo podamos seguir platicando y desarrollando a detalle, es una total y absoluta mentira, es una calumnia de punta a cabo, y es una prueba del alma de esclavos, del alma de lacayos, de la mente y de la inteligencia colonizadas al servicio de las peores fuerzas imperialistas del mundo, de la prensa mexicana, los intelectuales mexicanos y todos los que forman opinión en nuestro país.
    Se trata de un cerco ideológico a Cuba y a su líder con motivo de su muerte, igual que se sitia a un pueblo o a una ciudad que se quiere tomar por las armas, así están sitiando ideológicamente a Cuba para evitar que se conozca la verdad, para evitar que el mundo se entere de lo que realmente pasa en Cuba, para evitar que el mundo conozca el pensamiento verdadero de Fidel, la obra que hizo Fidel, el resultado actual de la obra de Fidel.
    ¿Y por qué tanto miedo a que se sepa la verdad? ¿Por qué tanto dinero invertido para mentir tan cobarde, tan obvia, tan increíblemente? ¿Por qué le tienen tanto terror a una pequeña isla en el Caribe que sólo tiene 11 millones de habitantes?, ¿le tiene pavor un país como México, de 120 millones de habitantes?
    Porque esa isla es libre, porque en esa isla los hombres se educan, se curan, tienen vivienda, tienen salud, tienen empleo, tienen resueltas su necesidades básicas y todo esto, de una manera más o menos equitativa, porque en Cuba no está concentrado el bienestar social, no está concentrada la riqueza, porque en Cuba lo que el pueblo produce, poco o mucho, es para el provecho del pueblo, y si el pueblo de Cuba no vive mejor, es en gran medida, por la política asesina del bloqueo imperialista de Estados Unidos contra la heroica isla de Cuba; y esos que son los culpables de la pobreza de Cuba, porque la han cercado para que no comercie y para que no reciba el apoyo de sus hermanos del mundo, esos son los que se atreven a decir las infamias que están diciendo con motivo de la muerte del Comandante.
    ¿Por qué? Porque ellos son los que tienen miedo. Y tienen razón para tener miedo, porque como lo hemos dicho alguna vez, el día que el pueblo conozca la verdad, el día que el pueblo se entere de que un mundo es mejor y que de hecho ese mundo ya está naciendo, que en varias partes del globo ya es una realidad, aunque sea incipiente, pero ya es una realidad, se reforzará, se galvanizará, la voluntad de cambio y de revolución del mundo; ese día los imperialistas tienen que ponerse a temblar, porque tendrán que pagar todo lo que le han hecho a la humanidad, que es muchísimo y que la humanidad tiene que cobrar algún día, porque esto no se puede quedar impune para siempre, por eso tienen miedo.
    El miedo, el pavor de los imperialistas y de sus lacayos de todo el mundo es un pavor muy justificado; el deseo de que esa verdad no se conozca tiene una explicación muy comprensible, porque ellos han cometido crímenes horribles en el pasado y los siguen cometiendo en el presente, y no sólo contra Cuba. Reflexionemos, compañeros antorchistas, cuántos miles de niños, de ancianos, de mujeres, en la flor de la edad, en plena edad productiva han caído.
    En Irak, por ejemplo; ¿y quién los mató?, los señores que ahora hablan en contra de Fidel y lo acusan de asesino, los señores imperialistas, sus servidores y sus lacayos en el oriente medio y en el mundo; han ido a meterse a la casa de los iraquíes que vivían en paz, que vivían relativamente en prosperidad bajo el gobierno de Sadam Hussein, con todas las deficiencias que haya tenido, no me voy a meter a detalle, pero vivían en paz, vivían en su tierra, en su casa, practicando su religión, hablando su idioma, con el derecho que tienen todos los pueblos de la tierra a disfrutar de todo eso.
    ¿Quién perturbó todo esto? ¿Quién trastorno la realidad de esta gente que estaba tan en paz en su tierra? ¿Quién llegó como un terremoto, como un ciclón a destruir todo esto y a matar impunemente a mujeres y niños? El imperialismo norteamericano y todos sus lacayos, que le sirven a este imperialismo, y los señores de la prensa, éstos que ahora se desviven atacando a Fidel, éstos que no se les cae la libertad de la boca, la democracia de la boca, el derecho de asociación y manifestación; estos señores
    ¿Qué han dicho del crimen de Irak, por ejemplo? Qué curioso, no han dicho nada, no han abierto su sacrosanta boca que según ellos sólo dice verdades del tamaño del mundo. Lacayos, y sólo lacayos, es el título que merecen esos señores.

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