POSTAL DE CRONOS
LAS ASPIRACIONES DE LAS ARACELYS EN EL CONGRESO LOCAL
En una nota anterior donde se trató sobre la diputada local, Aracely Quevedo Custodio y su informe y aspiración sobre la alcaldía cunduacanense, se le atribuyó erróneamente una responsabilidad en la Comisión de Cultura y Educación en el Congreso del Estado de Tabasco; de ahí en adelante todo lo que se dice en dicho texto sí corresponde a ella, aunque en general la cultura es necesaria y debe competer a todos los diputados estatales y federales puesto que se cree que la cultura es cuestión de cultureros cuando es parte de la formación educativa, ya que un pueblo sin educación cultural es un pueblo sin memoria.
La responsable de la comisión aludida es otra Aracely, de apellido Madrigal, diputada perredista por el municipio de Jalapa y quien al parecer busca en lo presente y lo futuro una diputación federal. Como en el caso de Mileydi Aracely Quevedo, la de la Atenas de la Chontalpa, esta otra Aracely y los demás legisladores tienen derecho a sus aspiraciones políticas, sin embargo deben cumplir ahora, como lo prometieron en campaña, con su periodo legislativo y sobre todo con los compromisos adquiridos.
En cuanto a la diputada Aracely Madrigal, así como al director Editorial del Instituto de Cultura de Tabasco, un jalapaneco, Cosme Zurita, servidores públicos comprometidos con los tabasqueños, no parecen ser más que dos burócratas más por su desempeño hasta este momento; falta algo que los haga diferentes la señora Norma Cárdenas, quien en la administración granierista en el área cultural se caracterizó por más penas que glorias, aunque al final de su gestión se le vio conduciendo un lujosos auto deportivo Mazda por las calles de Villahermosa. Su labor no fue a favor de la cultura tabasqueña sino para sí misma. Las comadres Cárdenas vivieron auge familiar con Andrés Granier.
MENOS RUIDO, MÁS NUECES
La cultura es indispensable para el desarrollo del estado, y como tal se le debe prestar la atención necesaria; ejemplo de ello fue la labor de Francisco J. Santamaría, con un presupuesto mínimo para este rubro, logró trascendencia a nivel internacional y sin el bombardeo publicitario como los festivales Ceiba o las publicaciones de las amistades de los políticos importantes que resultan ser gastos excesivamente millonarios pero con poco valor educativo-cultural. Una prueba de tales excesos, las caras ediciones de los catálogos realizados por la artista plástica Marta Chapa, en tiempos de Manuel Andrade Díaz. Un verdadero desperdicio de recursos económicos.
Hasta el año 1988 el gobierno estatal, realizó convenios de rescate y colaboración con la Universidad de Berkeley (California, E.U.) a través de la Biblioteca Bancroft sobre la Colección Tabasco, importante acervo que perteneció al normalista y abogado Francisco J. Santamaría y que permanece desconocido para la mayoría de los habitantes del edén; es importante en todos los sentidos puesto que en las Memorias de las XIX Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía (1988), se hace mención de que en tal colección se encuentran publicaciones que datan de 1825, año en que se introduce en Tabasco la imprenta y la Constitución Política para el Gobierno Interior del estado de Tabasco; es una colección miscelánea donde se pueden encontrar ejemplares de los primeros periódicos impresos en el estado, así como volúmenes que rescatan los discursos, oratorias, monografías, música y tradiciones tabasqueñas, material valioso para los investigadores, historiadores, legisladores, gobernantes, estudiantes desde los primeros a los niveles superiores y la población en general. En ese acervo se encuentra gran parte de nuestra tabasqueñidad.
Ahí está pues, todo depende de la voluntad legislativa de la diputada Aracely Madrigal y del licenciado Cosme Zurita; la mejor publicidad es el trabajo realizado, con un verdadero sentido social e ideológico-educativo; ¿o será acaso que tendremos que elevar plegarias a algún santo para que la formación cultural de los tabasqueños sea tomada en serio? Por lo que toca a Humberto de los Santos Bertuy es imposible (no es el santo al que me referí previamente), pues con la ciudad de Villahermosa llena de huecos y de baches ni siquiera se le pasa por la mente qué será eso de la cultura. Ojalá algún día se pueda sensibilizar a los servidores públicos y a la misma iniciativa privada (a quienes se han hecho multimillonarios en Tabasco) para que se invierta en una verdadera estrategia de turismo cultural y no se repitan los elefantes blancos marca Musevi u otras triquiñuelas para desviar recursos públicos y aumentar las arcas personales de los altos funcionarios.
Si la legisladora Aracely Madrigal desea saltar al trampolín político en el ámbito federal tendrá que demostrar con hechos y no con palabras y números alegres los avances culturales y educativos en Tabasco.